LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Merkel y Rutte empujan a España e Italia a recurrir al fondo de rescate

La cumbre europea deja abierto el camino hacia una solución intermedia que apunta a la activación del fondo de rescate europeo

La canciller alemana, Angela Merkel, durante una conferencia de prensa, el pasado 16 de marzo. En vídeo, Pedro Sánchez, este sábado: "Esta vez Europa no puede fallar”. Markus Schreiber / AP | VÍDEO: EPV

La cumbre europea del jueves sobre el coronavirus se saldó con tablas entre los países que, como España o Italia, defienden una ambiciosa respuesta europea y los que como Alemania y Holanda prefieren que cada uno afronte el batacazo con sus propios medios. La reunión dejó abierto el camino hacia una solución intermedia que apunta al fondo de rescate europeo para socorrer a los países que atraviesen dificultades presupuestarias por la pandemia.

Hasta ahora, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), como se denomina el fondo de rescate, se había valorado como una solución intermedia, una suerte de red de seguridad (como línea de emergencia) que atajara ataques especulativos a la espera de una mayor actuación fiscal, como la posible emisión de coronabonos o la creación de algún otro instrumento específico para esta crisis.

Pero la videoconferencia del jueves, según las fuentes consultadas, dejó claro que el MEDE se perfila como la única solución. Y entre las posiciones extremas de Holanda, partidaria de utilizarlo solo con estrictas condiciones, y la de Italia, contraria a su activación, se ha abierto paso una vía más pragmática defendida por la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. “El espacio entre Merkel y Sánchez es la zona de aterrizaje del acuerdo”, apunta una fuente diplomática. Esa zona apunta a una reinterpretación de las normas del MEDE para adaptarlo a una crisis que no es fiscal sino coyuntural.

“No critiquen tanto al MEDE porque es el instrumento del que disponemos y el que se puede utilizar en crisis como esta”, recomendó Merkel durante la videoconferencia, según fuentes asistentes a la reunión. Las palabras de la canciller alemana iban dirigidas, sobre todo, al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, muy reacio a la utilización del fondo. El primer ministro holandés, Mark Rutte, también ensalzó la utilidad de los programas del MEDE y recordó “la exitosa experiencia” de países como Portugal, Irlanda o España.

Fuentes comunitarias reconocen que la posición de Merkel gana enteros y que la falta de consenso para crear mecanismos nuevos como los coronabonos deja al MEDE como una de las pocas opciones disponibles para Italia, en primer lugar, y tal vez para otros socios, con España en la posible sala de espera.

La propuesta del MEDE provoca una resistencia numantina en Roma, donde el siempre tambaleante Gobierno de Conte teme el estigma asociado a un fondo de rescate al que ya acudieron durante la crisis financiera Grecia, Chipre, Irlanda y Portugal, además de España para su banca. Italia, que se libró de cualquier rescate durante la crisis del 2012, teme que el coronavirus sea aprovechado por las instituciones comunitarias para intervenir una economía prácticamente estancada desde el nacimiento del euro en 1999 y con graves problemas de competitividad.

Desestigmatizar el MEDE

Sánchez defiende que Europa se dote rápidamente de medidas “de financiación adaptadas a la gravedad e intensidad de la crisis”, y aboga por utilizar “todos los instrumentos de financiación europeo”. En ese contexto, España, a diferencia de Italia, no ve descabellado que los países afectados por la pandemia recurran al MEDE siempre y cuando se supriman las condiciones draconianas que impusieron en su día los llamados hombres de negro de la troika (Comisión, BCE y FMI). “Hay que desestigmatizarlo”, defienden fuentes españolas.

Fuentes comunitarias aseguran que “existe margen” para mitigar el impacto reputacional de los programas del MEDE, cuya dudosa fama se debe en gran parte a los fiascos cometidos por la troika durante los sucesivos y fallidos rescates de Grecia. Esas fuentes recuerdan que el nacimiento del MEDE a finales de 2012 supuso un gran avance en la estructura de la zona euro, que hasta entonces no disponía de una estructura estable capaz de socorrer a los socios con dificultades presupuestarias.

El desmantelamiento de la troika también eliminó la presencia exógena del FMI y la implicación del BCE. La vigilancia de los programas ha pasado a ser tarea de la Comisión y del MEDE.

La limpieza de imagen de un rescate blando choca, sin embargo, con el primer ministro holandés. Durante la cumbre, Rutte exigió que cualquier referencia al fondo llevase el añadido de que se utilizaría con arreglo a sus normas actuales. “El MEDE es el MEDE y no lo vamos a cambiar”, advirtió el holandés.

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