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El MEDE propone una hoja de ruta para completar la unión bancaria en 2027

El fondo de rescate europeo pide un fondo de garantías de depósitos, limitar la deuda soberana en las entidades y mejores condiciones para que tener grupos bancarios de la zona euro

Valdis Dombrovskis, Edward Scicluna, Roberto Gualtieri, Mario Centeno y Nadia Calviño.
Valdis Dombrovskis, Edward Scicluna, Roberto Gualtieri, Mario Centeno y Nadia Calviño.

Los socios de la zona euro siguen atascados en la finalización de la arquitectura de la Unión Bancaria. Y ese bloqueo se da en un entorno de desaceleración, con un sistema financiero que acusa una baja rentabilidad y con nuevos desafíos a la vista, desde la competencia de las grandes tecnológicas hasta el creciente peso de la banca a la sombra. Ante esos retos, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) propone una hoja de ruta para crear un mercado financiero transfronterizo en tres fases que implica la creación del fondo de garantías de depósitos comunitario, la limitación de la deuda soberana en los balances de la banca y la supresión de barreras a la liquidez y al movimiento de capital entre países dentro de los grupos bancarios.

El MEDE publicará este miércoles un documento de discusión, al que ha tenido acceso EL PAÍS, en el que marca la senda por la que transitar para llegar a una Unión Bancaria, cuyos cimientos se construyeron durante la recesión. “El fondo de garantía de depósitos está en el corazón de ese proceso”, sostiene el texto elaborado por un equipo de la institución con sede en Luxemburgo, que quiere contribuir a las discusiones del Eurogrupo, que semestre a semestre va aplazando las principales reformas.

A falta de una verdadera unión del mercado de capitales, el MEDE considera que un nuevo empuje al sector financiero puede impulsar el crecimiento en Europa. Los bancos, indica el informe, están en mejor situación que antes de la crisis. Pero afrontan varios retos. “Las nuevas regulaciones incrementan los costes y, junto a los crecientes costes de competencia, fuerzan a los bancos a corregir sus modelos de negocio para ser más rentables”, señala.

El documento recoge los múltiples retos del sector: los bajos tipos de interés han hundido la rentabilidad de la banca; pese a reducirse, algunos países (Grecia, Chipre) aún arrastran la herencia de la crisis en sus balances; otros mantienen un exceso de entidades y sucursales (Alemania e Italia); las carteras mantienen una fuerte exposición a los bonos de su país –lo cual en esta misma década retroalimentó la crisis financiera y la de la deuda soberana—, crece la banca en la sombra y los gigantes tecnológicos son una nueva amenaza para el sector tradicional. “Una consolidación del sector bancario es necesaria”, concluye el informe.

Ante ese panorama, el MEDE considera que una industria integrada y transfronteriza haría a las economías del euro “menos vulnerables a las crisis” a la vez que haría al sector menos frágil a la crisis de un país o región concreta. Pero para ello se requiere, según el informe, un “verdadero mercado único” con “las mismas reglas y estándares” más allá de las fronteras nacionales y “la posibilidad para los bancos de operar libremente”. En resumen, se trata de completar la Unión Bancaria, enderezar los retos pendientes y “evitar repetir los errores de la crisis”.

El MEDE pone encima de la mesa varios elementos. El principal, crear un fondo de garantías de depósitos. Se trata de un asunto hasta ahora tabú para Berlín por la resistencia de su banca y para el que el Eurogrupo sigue tratando de buscar una hoja de ruta para su implementación. Una salida que propone el MEDE es, precisamente, vincular su configuración con la limitación de la deuda soberana en los balances de la banca mediante las aportaciones que hagan los bancos al fondo de garantías: cuanta más exposición, más contribución. Las otras medidas pasan por acabar con la variedad de marcos regulatorios para insolvencias y proveer de líneas de liquidez para entidades en proceso de resolución.

Un calendario para su implementación

Por último, el MEDE propone derribar de forma gradual las barreras para los movimientos de liquidez y capital entre países dentro de los mismos grupos bancarios. “Los bancos deberían poder diseñar sus operaciones transfronterizas sin requerimientos adicionales de capital o liquidez”, sostiene el documento. En cambio, aboga por crear una red de seguridad y garantías para los países en los que operen las filiales de bancos extranjeros, de modo que serían tratados justamente en caso de resolución. El MEDE también recupera el concepto de crear una “cartera segura”, ya sea en forma de eurobonos o de titulizaciones de deuda de la eurozona. Eso permitiría llevar a una diversificación “natural” de la cartera de la banca.

El MEDE propone arrancar ese proceso el próximo año con una fase preparatoria para dar los primeros pasos entre 2021 y 2023 para el cortafuegos para bancos en crisis y el fondo de garantías de depósitos. Se iría profundizando en este último entre 2024 y 2027, cuando deberían enderezarse las exposiciones de la banca a la deuda nacional. A partir de 2027, la zona euro ya debería moverse hacia la plena Unión Bancaria, con un fondo que proteja los depósitos de los contribuyentes europeos a pleno funcionamiento y algún instrumento para diversificar la deuda (eurobonos).

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