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Por qué emprenden los españoles

El 70% de las personas que empiezan un negocio se lanza cuando detecta una oportunidad, mientras que el 23% lo hace por no encontrar trabajo. El reto consiste en conseguir que nazcan más proyectos, se mantengan e internacionalicen, un desafío al que contribuye la plataforma Santander X, impulsada por Banco Santander

El número de nuevas empresas con entre 5 y 20 trabajadores aumentó un 7% en 2018, más del doble que en 2017.
El número de nuevas empresas con entre 5 y 20 trabajadores aumentó un 7% en 2018, más del doble que en 2017. iStock

El verbo emprender empezó a conjugarse con más frecuencia en España al abrigo de la crisis, en torno a 2013, cuando el número de parados alcanzó los 6,3 millones en el primer trimestre del año y la tasa de desempleo juvenil llegó al 57,2%. En septiembre de ese mismo año vio la luz la Ley de Emprendedores, que admitía la dureza del contexto y aspiraba a poner las cosas un poco más fáciles a potenciales empresarios, tanto para arrancar su actividad como para ejercerla.

Según el texto, entre 2008 y 2012 se destruyeron en nuestro país casi 1,9 millones de negocios, más del 99,5% de ellos con menos de 20 asalariados, por lo que la nueva normativa adoptó medidas para favorecer a los emprendedores desde una perspectiva fiscal, financiera y educativa. 

Cerca de la paridad

Seis años después de aquella ley, el miedo a empezar un proyecto parece haber remitido, aunque no todo lo rápido que sería deseable. Según el Informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España 2018-2019, la edad media del emprendedor en las primeras fases del proceso es de 42 años en nuestro país.

El 53% de la población emprendedora está constituida por hombres. Aunque todavía no lo han conseguido, las mujeres están muy cerca de alcanzar la paridad en este campo y España tiene, de hecho, una tasa femenina muy superior a la media europea. Si en nuestro país hay nueve mujeres por cada diez hombres que emprenden un negocio, en Europa solo son seis.

Por otro lado, el 53% de los emprendedores cuenta con estudios superiores (de grado o posgrado) y cerca de un 90% de los proyectos consolidados creados da empleo a menos de cinco personas. El 70% se lanza al detectar una oportunidad de negocio, mientras que el 23% lo hace por la falta de oportunidades laborales. Por último, emprenden más las personas con mayor disponibilidad de renta.

No obstante, la proporción de propietarios de negocios consolidados, es decir, con una existencia superior a los 42 meses, cayó en 2018 hasta el 6,1%. Lamentablemente, España está por debajo de la media de referencia.

Según el Informe GEM, el reto de nuestro país no solo pasa por incrementar el número de ciudadanos que se animen a generar nuevas empresas, sino por conseguir que los nuevos negocios “crezcan una vez creados y logren el éxito dentro y fuera de nuestras fronteras con productos y servicios novedosos”.

Los datos de 2018 son alentadores, pues ha mejorado ligeramente la calidad de la actividad emprendedora española. De acuerdo con la misma fuente, “aumenta el porcentaje de nuevas empresas en el sector de la industria y transformación (de 17% a 19%), acompañado de casi un 7% de nuevos negocios que emplean entre 5-20 personas (esa cifra era la mitad en la edición 2017 del informe)”. También ha crecido el número de nuevas compañías exportadoras, que han pasado del 24% al 30%. Por otro lado, los negocios de reciente creación comprometidos con actividades de innovación suponen un 10% del volumen total.

Pese a que estas cifras ayudan a trazar el perfil del emprendedor español, existen otros datos que conviene recordar para completar su radiografía. “Tan solo un 29,1% de la población considera que el mercado ofrece buenas oportunidades de negocio, un dato peor que el del año pasado y que se sitúa muy por debajo de los países de nuestro entorno”, afirma el estudio GEM.

Según recoge el informe, la situación es preocupante, ya que “la detección de oportunidades de negocio es un paso previo importante para tomar la decisión de emprender”. Ofrece una lectura parecida del indicador de temor al fracaso, que es visto como un importante obstáculo para lanzarse por el 43% de la población española, muy por encima de los países de nuestro entorno. El miedo al qué dirán si los planes no marchan sigue siendo un estigma.

Tender puentes del aula al mercado

Pese a que en los últimos años ha habido muchas propuestas por parte de las administraciones públicas para animar a los nuevos empresarios, no se han dado tantas en el sector privado. No obstante, iniciativas como la plataforma global Santander X, enfocada a emprendedores universitarios de todo el mundo, tratan de modificar esta tendencia. 

A través de este proyecto internacional, Banco Santander respalda la apuesta de las universidades por el emprendimiento desde una perspectiva global e interconectada, capaz de revertir tanto en las personas como en las empresas y la sociedad. En total, cuenta con la adhesión de 100 universidades de 11 países.

En el portal santanderx.com, los universitarios pueden encontrar información exhaustiva sobre becas, ayudas, programas y premios en el ámbito del emprendimiento universitario, al que el Santander habrá destinado 50 millones de euros entre 2018 y 2021, apoyando a más de 20.000 emprendedores cada año. El compromiso, según la entidad, consiste en conectar distintas iniciativas y a los emprendedores con los tres recursos más valiosos para ellos: talento, clientes y financiación a nivel internacional.

Con las ‘start-ups’ y los estudiantes

Ganadores del programa Explorer, en San Francisco.
Ganadores del programa Explorer, en San Francisco. Santander

A través de Santander Universidades, y junto al Gobierno de Cantabria y la Universidad de Cantabria, la entidad financiera respalda el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), una iniciativa que fomenta el espíritu emprendedor e impulsa la generación de start-ups. Además de participar de forma activa en la coordinación y desarrollo del programa Santander Explorer y Jóvenes con Ideas, CISE desarrolla también otros cursos de formación, diseña actividades adaptadas a objetivos y necesidades concretas y coordina programas de emprendimiento a nivel global. Además, hasta el momento, ha participado y colaborado con la Red GEM España, dedicada al análisis y la recopilación de datos para medir la actividad emprendedora.

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