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China relaja la tensión en torno a su divisa y logra mejores datos de exportaciones

El banco central fija su tipo de cambio frente al dólar por encima de los siete yuanes por primera vez desde la crisis financiera

Dos hombres miran la zona de contenedores del puerto de Shanghái.
Dos hombres miran la zona de contenedores del puerto de Shanghái. REUTERS

Tras una semana de nervios, un día de calma. El banco central de China oficializó el jueves un tipo de cambio que supera la barrera psicológica de siete yuanes por dólar, como había anunciado el mercado el lunes. Pero lo hizo con un cambio ligeramente menor del previsto. Esto contribuyó a alejar, por ahora, el fantasma de guerra de divisas y dio aire a las Bolsas de todo el mundo, que vivieron subidas generalizadas. Pekín, además, exhibió una sorprendente resistencia a los aranceles de EE UU: sus exportaciones subieron en julio el 3,3%.

El anuncio de que China dejaba caer el renminbi —el nombre oficial de su divisa— desató el lunes una auténtica tormenta en los mercados. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó furioso acusando a la potencia asiática ante el Fondo Monetario Internacional de manipular su moneda. Se extendió el miedo a que la guerra comercial mutara a una guerra de divisas. Ese miedo no ha desaparecido, pero en ambos bandos se aprecian síntomas de cierto apaciguamiento.

El Banco Popular de China (BPC) anunció un tipo de cambio de 7,0039 yuanes por dólar, sobre el que puede fluctuar un 2% por arriba o por abajo. Es la primera vez desde 2008 que se supera la relación de siete yuanes por dólar, pero queda lejos de la depreciación que esperaban los analistas.

China envía así un mensaje mixto: supera la barrera psicológica del siete, pero no va más allá. Pese a esta moderación, muchos analistas creen que la depreciación del yuan no va a parar aquí. “Dudamos que el BPC hubiera dado este paso si no quisiera dejar que la moneda se deprecie más. La vemos finalizando el año en 7,3 yuanes por dólar”, apunta Julian Evans-Pritchard, analista de Capital Economics, a Europa Press. Con esta devaluación de su divisa, China trata de amortiguar el impacto de los aranceles de EE UU.

Comercio exterior al alza

Los datos de comercio exterior dieron el jueves un respiro a China. Frente a los analistas que preveían una caída, las exportaciones del gigante asiático crecieron en julio un 3,3% después de haber caído el mes anterior. Las importaciones cayeron un 5,6% —un dato preocupante que muestra menores niveles de inversión y de demanda interna—, pero al menos fue un descenso menor que el del mes anterior.

Mientras tanto, en EE UU, Trump volvió a arremeter contra la Reserva Federal. En su habitual ronda de tuits contra Jerome Powell, rompió un tabú al abogar abiertamente por un dólar débil, algo que ninguno de sus predecesores había hecho. “Como vuestro presidente, cualquiera podría pensar que estoy contento por nuestro dólar fuerte. ¡No lo estoy!”, escribió el republicano.

Antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, las distintas Administraciones, tanto demócratas como republicanas, habían defendido un dólar fuerte como llave para mantener la estabilidad financiera y para absorber shocks externos. El problema es que la divisa fuerte hace menos competitivas a sus exportaciones. Y eso contra lo que Trump se rebela.

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