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Un alivio para España

La elección de Christine Lagarde es una gran noticia para la economía española

Christine Lagarde
Christine Lagarde en México el pasado mayo. REUTERS

La elección de Christine Lagarde como próxima presidenta del BCE es una gran noticia para la economía española por lo que significa en términos de política monetaria: el más que probable continuismo de las políticas de estímulo aplicadas bajo el mandato de Mario Draghi.

En un país como España, con un nivel de endeudamiento total por encima del 200% del PIB y que tiene que refinanciar deuda pública en cantidades cercanas a los 100.000 millones de euros al año, no se puede subestimar el beneficio derivado de la continuación de las políticas de estímulo, dado el impacto que han tenido en el abaratamiento de los costes de financiación. No olvidemos el nerviosismo que producía hasta hace poco la posibilidad de que la presidencia del BCE cayera en manos del alemán Jens Weidmann, del que se presumía que aplicaría un giro sustancial a las políticas expansivas de Draghi.

España pagó el año pasado 82.000 millones de euros menos en intereses de la deuda que una década antes. Parte de este ahorro viene dado por el enorme proceso de desapalancamiento que hogares y empresas han realizado, pero también por la caída de los tipos de interés. El beneficio para nuestra economía ha sido doble: por una parte, ha supuesto un alivio directo para las arcas públicas, que aún sufren uno de los déficits más altos de la zona euro. Por otro, el ahorro en costes financieros para empresas y familias ha impulsado el fuerte crecimiento económico de los últimos años, parte de los ya famosos vientos de cola.

Lagarde es una opción poco convencional para la presidencia del BCE. Su falta de experiencia como banquera central es el principal interrogante y su elección ha levantado no pocas suspicacias. Sin embargo, es una política con amplia experiencia en temas financieros y económicos; y forjada en discusiones al más alto nivel durante su mandato como directora gerente del FMI. No debemos olvidar que, a pesar de la importancia de su presidencia, el BCE sigue siendo una institución que toma decisiones basadas en el consenso de todos los países miembros. En este sentido, Lagarde es una política hábil que debería ser capaz de construir alianzas a la hora de articular la política monetaria. También es una comunicadora experta. Este es un requisito clave para la posición, posiblemente incluso más importante que su competencia puramente técnica como economista. Dada su falta de experiencia como banquera central, es difícil precisar exactamente su visión sobre áreas concretas de política monetaria, pero Lagarde parece situarse al lado de las palomas y ha expresado su apoyo al uso de políticas no convencionales.

A un nivel más amplio, su perfil político y sus amplias conexiones podrían ser clave para ayudar a reformular las políticas económicas de la eurozona. Esto podría permitir un mayor protagonismo para la política fiscal, algo que el BCE lleva defendiendo desde hace tiempo y que la economía europea necesita desesperadamente, dada las perspectivas de bajo crecimiento permanente y las continuas amenazas provenientes del sector exterior.

Ángel Talavera es economista jefe para Europa de Oxford Economics. Este artículo ha sido elaborado por Agenda Pública para EL PAÍS

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