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La City se reinventará para sobrevivir al Brexit

Sushil Saluja, director del área de Servicios Financieros de Accenture, cree que el mayor reto de la industria financiera es adaptarse a la revolución tecnología

Un hombre camina por la City de Londres
Un hombre camina por la City de Londres REUTERS

Quizás porque es financiero o quizás porque está casado con una diputada laborista, a Sushil Saluja, uno de los mayores expertos de Accenture en temas financieros, no le gusta hablar de política, pero lo que dice tiene trasfondo político. No es que defienda el Brexit, pero cree que, para el sector financiero británico, la tecnología es un reto mayor que el desgarro de Europa. “Si se hace lo adecuado, la City puede reinventarse a sí misma, de la misma forma en que lo ha hecho durante sucesivas generaciones en el pasado”, afirma.

Saluja ha pasado toda su vida en el mundo financiero y sobre todo en Accenture. Allí entró en 1988 y es ahora director general y jefe de Servicios Financieros para Europa. Quizás por sus estudios de ingeniería en Cambridge, la tecnología forma parte integral de su visión de las finanzas y de las relaciones entre las empresas y los clientes. “La tecnología está avanzando con gran rapidez y la forma en que varios tipos de tecnología están llegando a la madurez tiene consecuencias diversas”, advierte. Esos avances, sostiene, “están cambiando la manera en que la gente espera vivir su vida cotidiana”. Y pone como ejemplo que hoy se considera absolutamente normal tener un teléfono inteligente “cuando en realidad hace apenas 15 años que los teléfonos móviles empezaron a tener una circulación masiva y el iPhone solo tiene poco más de 10 años de antigüedad”.

“La inteligencia artificial permite a las entidades saber qué quieren sus clientes”

Saluja es también miembro del consejo asesor de TheCityUK, uno de los más poderosos lobbies de la industria financiera. Aunque no llegó a aconsejar a los británicos qué tenían que votar, TheCityUK publicó en vísperas del referéndum de junio de 2016 una guía sobre el Brexit que arrancaba con esta advertencia: “Sean cuales sean los efectos que abandonar la UE pueda tener en la economía del Reino Unido en su conjunto, nuestro análisis muestra que abandonar la UE puede poner en peligro la industria financiera del Reino Unido debido a la incertidumbre, el menor acceso a los mercados y la pérdida de influencia sobre las condiciones del comercio”.

Sin señales de nerviosismo

Tres años después, y con el país dividido y al borde de una crisis constitucional por su incapacidad para ponerse de acuerdo sobre cómo hay que salir de Europa, la City parece sorprendentemente relajada. Quizás porque ha hecho los deberes mejor que otros sectores económicos. O quizás porque es consciente de que tiene mucha más fuerza que las manufacturas y espera flexibilidad desde Bruselas incluso en caso de divorcio sin acuerdo. O quizás por pura arrogancia británica. Saluja se toma una larga pausa antes de responder a esas reflexiones. “Creo que hay una paradoja”, arranca por fin. “Por un lado, está claro que el papel que desempeña la City en la economía del Reino Unido y los servicios que suministra en Europa son significativos, y eso va a cambiar como consecuencia del Brexit. A nivel institucional, no hay duda de que la mayoría de los jefes de empresa han preparado a sus instituciones para los escenarios que han planeado. Y a nivel macro no hay duda tampoco de que acabará habiendo cambios. Y puede haber turbulencias y puede ser doloroso durante el proceso del cambio”, reflexiona. “Por otro lado, creo que existe también la sensación de que, si se hace lo adecuado, la City puede reinventarse, de la misma forma en que lo ha hecho durante sucesivas generaciones. Aunque seguramente será de forma diferente a como ocurrió en el pasado”, añade.

“En diez años, los protagonistas serán los que hayan abrazado los cambios digitales”

La incertidumbre política no solo se debe al Brexit o al reciente relevo en el liderazgo del Partido Conservador, que ha convertido al histriónico Boris Johnson en nuevo primer ministro. El problema es que la alternativa, el laborista Jeremy Corbin, no suscita precisamente entusiasmo en la City debido a sus vaivenes en torno al Brexit pero, sobre todo, por su programa, considerado de extrema izquierda. ¿Puede esta crisis política afectar a la credibilidad del Reino Unido desde el punto de vista de los negocios? “Es difícil predecir ahora cuál será el sentimiento tras el nombramiento del líder del Partido Conservador y las acciones que ponga en marcha ese líder”, se escabulle Saluja. “Desde una perspectiva británica, hay que decir que se ha puesto mucho énfasis en la necesidad de mantener la fortaleza del Reino Unido y de sus empresas. ¿Cómo se va a hacer eso? Eso forma parte de la incertidumbre a la que nos enfrentamos. Pero quiero subrayar dos o tres puntos clave. El primero es que, especialmente para los servicios financieros, no hay duda de que la tecnología está llevando ya a muchos cambios en el sector a nivel global y por supuesto también en el Reino Unido. En segundo lugar, si tomamos una perspectiva histórica, en cada década ha habido un nivel significativo de cambio en el sector y, si miramos a la próxima década, está claro que la tecnología va a ser uno de los factores clave detrás del cambio. Y, en tercer lugar, el Reino Unido está poniendo en marcha una serie de acciones y las empresas tienen que seguir estando preparadas para asumir ese cambio tanto en términos de aplicación de la tecnología como en cuestiones relacionadas”.

“En algunos aspectos es obvio que hay múltiples fuerzas en sentidos contrapuestos, pero creo que la vía de salida está en muchas de las acciones que ya se están poniendo en marcha y que veremos cómo cogen más fuerza”, sostiene. “A un nivel, la tecnología está cambiando las expectativas de la sociedad y, a otro nivel, está también proporcionando a las instituciones las soluciones y las herramientas para servir a sus clientes de forma mucho mejor y mucho más sólida. Por ejemplo, si tomamos la inteligencia artificial, es algo que apenas está empezando pero que permite a las instituciones utilizar mejor rutinas y técnicas para anticipar qué quieren los clientes y buscar soluciones para presentarles ofertas más efectivas. En otros casos permite a las instituciones incrementar su productividad y su eficiencia. Es decir, las tecnologías no solo están impulsando el cambio, las necesidades del consumidor, sino que también están impulsando las soluciones para afrontar ese cambio”, explica.

“Aceptarlo y darse cuenta de las oportunidades que eso ofrece es una de las cosas que hay que hacer para conseguir que las instituciones actuales sigan siendo competitivas y efectivas a ojos de los consumidores. Y creo que, por eso, los protagonistas principales dentro de 10 años serán aquellos que hayan abrazado la tecnología de manera significativa”, vaticina. “Si nos remontamos cuatro años, hubo un esfuerzo muy coordinado para acoger más fintech en el Reino Unido, y creo que eso en general ha valido la pena tanto en términos de acciones como las regulaciones puestas en marcha por la FCA [siglas en inglés de la Autoridad de Conducta Financiera] o el énfasis puesto en skills y en la creación de un ecosistema en el Reino Unido”, concluye.

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