Olivas, presidente de Bancaja, dice que la creación de Bankia se decidió en una reunión de 20 minutos con Rato

El que fuera vicepresidente de Bankia sostiene que primero rechazó la fusión con Caja Madrid pero que le convenció Ordóñez, el gobernador del Banco de España

El exvicepresidente de Bankia José Luis Olivas a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares.
El exvicepresidente de Bankia José Luis Olivas a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares.Fernando Villar (EFE)

La fusión financiera más ambiciosa, que provocó la mayor quiebra, se decidió en una reunión casi fugaz. Según el testimonio del exvicepresidente de Bankia y expresidente no ejecutivo de Bancaja, José Luis Olivas, en la Audiencia Nacional el 2 de mayo de 2010 fue llamado por el subgobernador del Banco de España, Javier Aríztegui, que le pidió que se fusionara con Caja Madrid y el resto de cajas pequeñas. Él se opuso porque Bancaja era solvente y le parecía una operación muy compleja.

Tras esta reunión, pocos días después recibió una llamada del entonces gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, quien "insistió" en la fusión, agregó. "Yo le dije lo mismo que le había dicho al subgobernador, él hizo reflexiones de tipo macroeconómico y, al final, es que el gobernador tiene su autoridad y no hay que perder de vista que las entidades financieras son entidades supervisadas por el Banco de España", explicó Olivas.

Finalmente, el entonces presidente de Bancaja respondió que se integraría en la agrupación de cajas, SIP, liderada por Caja Madrid, "si no había más remedio". Ordóñez le ofreció llamar a Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, y ese mismo día organizó una reunión en un despacho del propio Banco de España. "Tras una breve reunión, de unos 15 o 20 minutos, lo decidimos y acordamos reunirnos con nuestros respectivos equipos dentro de cuatro o cinco días para iniciar los trabajos para la fusión".

Así lo ha indicado durante su comparecencia en el juicio por la salida a Bolsa en julio de 2011, que se celebra en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid) y que en la que ha sido interrogado por la fiscal Carmen Launa, que se ha reincorporado a la sesión tras ausentarse por baja médica el pasado 11 de enero. Olivas dejó Bankia en noviembre de 2011, tras la intervención del Banco de Valencia, filial de Bankia, y que él presidía.

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No tomaba decisiones de envergadura

Esta integración de Bancaja en el sistema institucional de protección (SIP), posteriormente dio lugar al grupo BFA-Bankia, que ha necesitado 22.424 millones de los contribuyentes para ser reflotada en mayo de 2012. Pese a esta capacidad de decisión, a lo largo de todo el interrogatorio, el que fuera presidente de la Generalitat con el PP, insistió en que era presidente no ejecutivo de Bancaja, que no tenía la potestad para tomar decisiones de gran envergadura, ya que todo lo relevante se debía trasladar al consejo de administración y obtener, además, las autorizaciones de las autoridades valencianas.

Ante esta situación, la fiscal le preguntó cómo pudo tomar por su cuenta una decisión tan importante como la fusión con Caja Madrid. Entonces Olivas ha rectificado su relato."Le agradezco su pregunta porque no me he expresado bien. Le dije al gobernador que tendría dificultades para convencer al consejo y a la Generalitat valenciana por lo que le pedí su intermediación, algo que hizo". La fiscal le preguntó por las personas con las que habló y qué argumentos utilizó. "Habló con gente de peso del consejo. Supongo que le diría lo mismo que a mí. Yo no tuve problema en el consejo para conseguir la aprobación por unanimidad", respondió. 

Al comienzo del interrogatorio, se le preguntó por su experiencia financiera para ocupar el segundo cargo más alto de Bankia. Olivas respondió que fue presidente del Instituto Valenciano de Finanzas, que se ocupa, dijo, de facilitar financiación de empresas. También se le insistió en su exigencia de ser el número dos del grupo durante las negociaciones con Rato "pese a que en Bancaja no ocupaba ningún cargo ejecutivo". El directivo restó importancia a sus imposiciones en la conversación de fusión, pero comentó que su puesto era el que le correspondía porque Bancaja era el segundo accionista, "era una cuestión lógica". También rechazó que hubiera cobrado 1,7 millones de Bankia. "Nunca cobré esa cantidad, fue una cifra inferior desde luego", aunque no la detalló.

Tras insistir la fiscal en su función, aclaró Olivas: “Yo era un consejero que ocupaba la presidencia, no tenía funciones específicas”. El exdirectivo de Bankia es el último en declarar de los cuatro a los que acusa el Ministerio Fiscal por presunta estafa a inversores. Anticorrupción pide para él una pena de cuatro años de prisión. Al igual que algunos de los directivos que han declarado con anterioridad, rechazó tener responsabilidades en la auditoria de Bankia, uno de los asuntos más espinosos de este caso, cuyo departamento estaba presidido por el ministro de Interior con el PP, Ángel Acebes.

Problemas de morosidad

La fiscal Launa cuestionó esa solvencia tan alta que supuestamente tenía Bancaja antes de la fusión con Caja Madrid. Según ha asegurado Olivas, la solvencia de Bancaja era un 52% superior a la exigida. Le ha recordado los múltiples requerimientos en 2009 y 2010 del supervisor para que eleven las dotaciones tras encontrar refinanciaciones que precisaban más provisiones de las realizadas y que elevaban el ratio de morosidad hasta el 10%. Olivas trató de quitarle importancia e insistió en que desconocía los problemas del grupo inmobiliario, en donde se escondían los activos tóxicos. Llegó a decir que los requerimientos del Banco de España sobre los problemas de morosidad eran algo que estaba en manos de los técnicos, "y eso ni llegaba ni tenía que llegar al consejo porque eran conversaciones dinámicas con el supervisor", según Olivas.  

Además, el exvicepresidente de Bankia afirmó que AFI y Deloitte tenían una conexión directa con el Banco de España, por lo que él "tenía confianza" en el equipo que estaba trabajando en el plan de integración.

"Eran los verdaderos profesionales, yo no estaba en el día a día del análisis que hacían ni de las conclusiones a las que llegó Deloitte, lo que sé es que Banco de España y FROB estaban al corriente y Banco de España aprobó ese plan de integración el 29 de junio de 2010 y eso me dio la mayor confianza del mundo", aseguró.

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Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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