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El negocio de cazar talento

La búsqueda de directivos mueve 13.000 millones de euros en el mundo. En España es un negocio muy atomizado donde la firma líder no llega a facturar 10 millones

El negocio de cazar talento

A rey muerto, rey puesto. Las empresas españolas viven un gran momento de renovación de sus equipos directivos y relevo generacional en sus consejos de administración. Y de ahí que el negocio de los cazatalentos viva una época dulce. La incertidumbre que planea sobre la economía no paraliza, de momento, la actividad de las compañías de búsqueda y selección de altos ejecutivos, que llevan cuatro años consecutivos creciendo tanto en España como en el resto del mundo, “superando ampliamente el nivel previo a la crisis de 2008”, según Ramón Gómez de Olea, director general de ­Russell Reynolds.

Pocas reconocen que están sufriendo en Reino Unido, la principal plaza europea para el sector, como consecuencia del Brexit, que, según Miguel Ángel Zuil, al frente de Boyden en España, está paralizando los procesos. Pero sí prevén que ocurra en los próximos meses. También creen que el menor crecimiento económico pasará factura al reclutamiento de altos cargos en España de cara a la segunda parte del año. Quizá por ello se están centrando más en su labor de consultoría y acompañamiento en los procesos de transformación cultural de las organizaciones, en temas de gobierno corporativo o en evaluación y desarrollo de los directivos, áreas que cada vez adquieren más protagonismo en su quehacer cotidiano, de acuerdo con Luis Carvajal, director de Egon Zehnder, la única de las compañías consultadas que espera un “crecimiento fuerte” en 2019, para lo cual está tratando de atraer nuevos socios.

La actividad lleva creciendo cuatro años y se prevé que lo siga haciendo en 2019

El secretismo rodea esta profesión, en la que pocas empresas están dispuestas a confesar sus cifras de facturación. Seeliger y Conde, la única española entre los mayores cazatalentos, es reconocida por los demás como líder. La compañía tuvo un volumen de negocio de ocho millones de euros en 2018, según Luis Conde, su socio fundador. Entre ella y cerca de Boyden, que mueve algo más de cuatro millones de euros, se situarían las principales firmas del sector: las de origen norteamericano Spencer Stuart, Russell Reynolds, Heidrick & Struggles y Korn Ferry, estas dos últimas las únicas del negocio cotizadas en la Bolsa estadounidense, y la suiza Egon Zehnder.

Se defienden, dicen, con su oscurantismo de la competencia, que se extiende por cada esquina y no solo se encuentra entre las firmas de selección de altos cargos. Según reconoce Krista Walochik, expresidenta en España de la Association of Executive Search and Leadership Consultants (AESC), la asociación de las grandes del sector, “raro es el cliente que no ha intentado buscar un directivo por otros medios antes de contratar a una empresa de executive search. Es una compra bajo estrés”. También lo argumentaba Korn Ferry en un reciente comunicado para justificar el recorte de sus márgenes: “La mayor competencia podría exigirnos que cobremos precios más bajos y/o que perdamos participación en el mercado”. Además de las redes sociales o profesionales, como LinkedIn, los headhunters rivalizan con los buscadores de Google, con los departamentos de recursos humanos de las propias compañías e incluso con consultoras como EY, McKinsey, Deloitte o Willis Towers Watson, que el propio cazatalentos estadounidense reconoce mucho más poderosas en recursos.

“En España, la selección de directivos es una compra bajo estrés”, según Krista Walochik

Pese a ello, el negocio va bien en el mundo. Se espera que el cierre de 2018 arroje unos ingresos de 15.500 millones de dólares (algo más de 13.700 millones de euros), acorde con los datos de la AESC, que estima un crecimiento del 11% respecto al año anterior, indica Walochik. Estados Unidos y Europa en su conjunto controlan en torno al 75% de ese negocio prácticamente a partes iguales porque el peso europeo ha aumentado conforme se elevaban las empresas de selección de directivos y se sofisticaba la demanda de las compañías, añade la socia de Talengo. Asia y América Latina manejan el resto. En este enorme mar, España es una isla mínima y comparte frontera con Portugal, que manejan conjuntamente el 2,1% del negocio global, es decir, menos de 300 millones de dólares (unos 265 millones de euros), si bien el peso nacional es superior.

Honorarios más bajos

Y como isla mínima, España no siempre trabaja con los honorarios habituales del sector, donde es tradicional cobrar un tercio del primer sueldo del ejecutivo fichado. Entre los principales cazatalentos la minuta puede oscilar del 25% al 30%. Aunque también hay quien trabaja a riesgo. Empresas de las que los cazatalentos de altos vuelos no quieren ni oír hablar.

Los fondos de capital riesgo generan mucho movimiento entre los reclutadores de directivos; también las empresas industriales, de consumo, financieras, tecnológicas y, sobre todo, las compañías de servicios profesionales, que son las que más están recurriendo a los servicios de los headhunters. Pese a que los perfiles que buscan no son los mismos, lo cierto es que una de las figuras más reclamadas en todos los sectores son los responsables de tecnología y transformación digital. Y no siempre se encuentran, asegura Salvador Palmada, socio director de Spencer Stuart, por eso muchas veces se van a buscar en otros países, “a pescar en Google, Amazon, Facebook…”.

Si hay una característica que compartan desde los consejeros delegados hasta los directores de marketing o recursos humanos, esa es la transversalidad; se reclaman ejecutivos que sepan de lo suyo, pero que al mismo tiempo estén muy pegados al negocio y cuenten con una visión global del mismo, tengan dominio del mercado internacional, conocimientos tecnológicos y capacidad de adaptación al entorno cambiante. En los consejos de administración, la selección de mujeres está adquiriendo mucho protagonismo, según las empresas consultadas, que sobre todo hablan de relevos generacionales en las posiciones de mayor nivel sean ejecutivas o no.

 

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