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El largo adiós del famoso inversor Carmignac

El famoso inversor francés abandona la gestión de su principal fondo tras los malos resultados de 2018

Edouard Carmignac
Edouard Carmignac AFP

Parafraseando el famoso poema de Miguel Hernández, Edouard Carmignac se va, pero se queda. La gestora de fondos que este francés cosmopolita y hedonista fundó hace 30 años bautizándola con su propio apellido es una clara historia de éxito. Desde cero la llevó a ser una de las principales entidades independientes de Europa gracias a una visionaria apuesta por los mercados emergentes y las empresas tecnológicas. Este palmarés, sin embargo, ha quedado algo empañado por los resultados de los últimos años. En 2018 el patrimonio bajo gestión de Carmignac se redujo en 14.000 millones, cerrando el curso en 42.000 millones.

La pérdida de masa crítica se debió en gran medida a la caída de los mercados, pero también incluye reembolsos de 4.000 millones por parte de los clientes. Razones no les faltaron a los partícipes. El fondo estrella de la firma, Carmignac Patrimoine (acumula el 34% del dinero total administrado) sufrió una caída del 11%. Precisamente, Carmignac, de 71 años, ha aprovechado el arranque de 2019 para anunciar que deja de ser el gestor del Patrimoine, aunque será el presidente del nuevo comité estratégico, órgano que marcará las pautas de inversión de todos los productos de la firma. Como en la novela de Raymond Chandler, se trata de un largo adiós. Hace cinco años este gran coleccionista de arte —sus oficinas en la parisina Place Vendôme son en si mismas un museo con obras de Warhol, Basquiat o Lichtenstein— ya anunció que buscaba delfín.

“Es un proceso de delegación gradual. Tengo plena confianza en un equipo talentoso”

“Es un proceso de delegación gradual”, explicó a los diferentes medios invitados, entre ellos EL PAÍS, a la reunión anual con clientes que se celebró la semana pasada en la capital francesa. “Seré el responsable de inversiones de una manera más efectiva al no ser absorbido por el día a día. Tengo plena confianza en un equipo talentoso y motivado”, añadió quien ha dicho de sí mismo que “podría haber sido el hijo de Warren Buffett”.

Su lugarteniente durante estos años, Didier Saint-Georges, reconoció la salida de dinero de los fondos en 2018, “algo que forma parte de las reglas del juego”, e hizo propósito de enmienda asumiendo algunas debilidades de la gestora durante los últimos años. “Nuestros análisis sobre las tendencias económicas y empresariales han sido buenos, sin embargo, no hemos sido capaces de trasladar esta visión a los fondos para generar rentabilidades. Creo que el nuevo comité de inversiones nos ayudará en este sentido”.

“La economía se frena tras años de crecimiento artificial por los estímulos monetarios”

En su presentación, Carmignac explicó que el mercado está lleno de buenas oportunidades de inversión, aunque avisó de que la economía mundial se está desacelerando. Y lo atribuyó a dos factores: “el fin de los estímulos monetarios que provocaron años de crecimiento artificial” y la debilidad de la economía china. El gestor francés, amante del polo y amigo de la reina Isabel II de Inglaterra, también alertó contra el ascenso del populismo, un fenómeno que en su opinión es difícil de contener. “Se ha generado una frustración entre la gente y la respuesta no es solo la guerra comercial sino también nuevas trabas mentales para aceptar avances en cualquier campo”.

En su opinión estamos en un momento de mercado donde lo más importante será “preservar” el valor de los activos. “En 2018 ya asistimos a algunos shocks que afectaron al proyecto europeo y pienso que los diferenciales de la deuda soberana entre los distintos países seguirán ampliándose”, auguró. Tras un largo periodo donde la mayor parte de los activos subían gracias a los estímulos monetarios de los bancos centrales, “los fondos de gestión activa lo harán mejor que los de gestión pasiva”.

A pesar del traspiés en Bolsa del sector teológico durante el último tramo de 2018, Carmignac mantiene su apuesta por este tipo de compañías. “Los avances tecnológicos se aceleran y los inversores deben abrocharse los cinturones. Solo un 35% de la población mundial tiene acceso a Internet y la corrección de ese déficit generará muchas oportunidades. En el sector de la educación, por ejemplo. Como ya ocurre con la música, la digitalización hará que el acceso a la educación sea más fácil y barato, circunstancia que tendrá un impacto muy positivo en los países emergentes”.

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