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Los cuatro grandes bancos españoles aprueban los test de estrés y su capital resistiría una crisis

El Sabadell sería la entidad española que sufriría más pérdidas con una fuerte recesión, según las pruebas realizadas por la EBA

Andrea Enria, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA).
Andrea Enria, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). REUTERS

La Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus sigla en inglés) ha dirigido una prueba en la que ha evaluado la resistencia y capacidad de recuperación de 48 bancos de la Unión Europea y Noruega, con al menos 30.000 millones de euros en activos, bajo la hipótesis de una fuerte crisis económica. El examen ha incluido a cuatro bancos españoles: BBVA, Santander, CaixaBank y Sabadell. Todos ellos han mostrado un nivel de capital "considerable", según el Banco de España, en un escenario económico adverso. 

El banco que mejor aguantaría una crisis, según la EBA, es el alemán NRW.Bank, propiedad del Land de Renania dell Norte-Westfalia, con un 33,96% de capital en el peor escenario, seguido del holandés BNG, radicado en La Haya, también con capital público, con un 22,33%. El sueco Swedbank, con un 21,98% es el tercero mejor colocado. Tres de los cinco mejores son suecos. 

Tradicionalmente se ha considerado el 5,5% de capital CET 1 fully loaded, el de más calidad, el nivel del aprobado en la prueba, aunque la EBA ahora no establece un nivel mínimo adecuado. Según este baremo del 5,5%, los 48 bancos habrían pasado el examen. Entre los españoles, el Sabadell saca la nota más baja, con un 7,58% de capital CET 1 fully loaded, el BBVA un 8,8%, el CaixaBank un 9,11% y el Santander un 9,2%.

En el cálculo de los hipotéticos resultados económicos en los escenarios de recesión económica, el Sabadell es también el que peor parado sale entre los españoles, ya que tendría pérdidas en los tres casos analizados por la EBA. Su capital descendería hasta el 7,58% en 2020 en el escenario adverso y con 1.079 millones de pérdidas hipotéticas. Tanto el Santander, BBVA como CaixaBank tendrían pérdidas en 2018 en caso de una recesión, pero posteriormente se recuperarían y volverían a los beneficios en 2019 y 2020.

Los cuatro grandes bancos españoles aprueban los test de estrés y su capital resistiría una crisis

El castigo de la vivienda

De los 48 puestos, los cuatro españoles ocupan la parte baja del ranking por capital, ya que están entre los 17 peores. A los cuatro bancos lo que más les ha perjudicado ha sido la caída del 19% en el precio de la vivienda porque hasta 2017, todavía tenían importantes carteras que han vendido este año. Por eso, en la clasificación por países, España ocupa el segundo peor puesto en capital CET 1 fully loaded en el escenario estresado de 2020, con un ratio del 8,96%; solo el Reino Unido está peor, con un 8,26%. 

El Banco de España destaca que los bancos han llegado a esta prueba con más capital que a la que hizo la EBA en 2016 porque se han reforzado en este periodo. Entre los analistas, lo que más se valora es el grado de resistencia de su capital a una crisis: el Santander es el gran banco europeo que menos desgasta su capital, al caer un 1,64 puntos entre la posición de partida y el escenario estresado. El BBVA pierde 2,24 puntos, CaixaBank 2,54 puntos, mientras que el Sabadell baja 5,21 puntos. Esta situación le sitúa en el puesto decimotercero por desgaste de capital en una recesión. 

Dentro del conjunto europeo, los peores son Barclays, con un capital del 6,37%, seguido de la cooperativa italiana BPM, Lloyd's y el italiano Nord Ubi Banca. El gigante francés Société Générale quedaría en séptima posición por la cola, con un capital de 7,61% mientras que el banco más grande de Alemania, Deutsche Bank, estén en la octava peor posición con un capital de 8,14% en el escenario más duro.

Francisco Uría, socio responsable de servicios financieros de KPMG, resume la situación diciendo que esta prueba "mide la situación en la que se encuentran los distintos bancos y su capacidad para afrontar situaciones adversas en el futuro. En ese sentido nos encontramos en un momento peculiar con bajos tipos de interés que lógicamente condicionan la rentabilidad de los bancos y esa situación será muy distinta dentro de unos años cuando estos condicionamientos hayan desaparecido”.

Han quedado fuera del examen Bankia, porque se encuentra en proceso de fusión con el banco BMN,y el Popular porque ya forma parte del Santander; ambos fueron examinados hace dos años.Se estudia la solvencia con los datos del cierre del ejercicio de 2017. No se ofrecen aprobados o suspensos, pero sí se refleja qué ratio de capital tendrá cada banco en un escenario económico adverso y cuánto pierde al aplicarle problemas hipotéticos en los mercados financieros", según Fernando de la Mora, director general de la consultora bancaria internacional Alvarez & Marsal.

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE), en su calidad de supervisor bancario, ha llevado a cabo unas pruebas similares a unas 60 entidades adicionales que se encuentran bajo su vigilancia directa, pero sus resultados no se hacen públicos.

En este sentido, el peor escenario macroeconómico contemplado en las pruebas implica una contracción del PIB de la UE del 1,2% en 2018 y del 2,2% en 2019, antes de alcanzar un crecimiento del 0,7% en 2020, lo que representa de forma acumulada una desviación del 8,3% respecto del escenario base de las pruebas, que contempla un crecimiento del 2,2% este año, un avance del 1,9% en 2019 y del 1,8% en 2020. En los exámenes de 2016 la desviación acumulada, calculada como la diferencia entre el escenario base y el adverso en los tres años del test, era del 7,1%. La agencia S&P Global Ratings cree que el escenario macrofinanciero más adverso en los test de estrés de 2018 "es algo más negativo que hace dos años".

Se da la circunstancia de que algunos mercados financieros han empeorado más de lo se aplica en los escenarios estresados, sobre todo por lo referente a la caída de Brasil, Turquía o la prima de riesgos de Italia. En estos casos, que afectan a la banca española por poseer deuda pública italiana, así como al Santander y al BBVA por su presencia en Brasil y Turquía, el supervisor ha castigado a las entidades afectadas con un mayor consumo de capital para ajustar más el test a la realidad del mercado.

El ladrillo y TSB pesan en el Sabadell

El  banco presidido por Josep Oliu atraviesa dificultades por los activos inmobiliarios adquiridos durante la crisis y el comportamiento de su filial británica TSB. Pese a la inyección de 5.250 millones de capital que recibió por quedarse con la CAM, la entidad acumuló una gran cartera de ladrillo tóxico que le ha impedido recuperarse con rapidez. No obstante, buena parte de estos activos que le han penalizado ante la EBA ya han sido vendidos, peroconn posterioridad a los exámenes por lo que no se refleja en la nota final. Además, el Sabadell ha perdido la rentabilidad de la cartera de deuda pública que le ha empujadoel beneficios durante algunos años pasados. Ahora, este recurso ya no funciona por la perspectiva de subida de los tipos de interés.

Además, el Sabadell ha tenido un problema inesperado: las dificultades de su filial británica, TSB, que está ofreciendo unos resultados inferiores a los esperados.En 2017, TSB ganó 90 millones, un 50% menos que el año anterior y por debajo de lo anunciado por la entidad. No obstante, el año pasado, todo el grupo logró 801,5 millones de beneficio, un 12,8% más que en 2016. Hasta septiembre de este año, los problemas continúan: los inmuebles y TSB han provocado que los resultados descendieran un 67%. Ante esta situación, la entidad ha acelerado la venta de Solvia, la filial inmobiiliaria, de la que pensaba desprenderse más adelanta con mayores plusvalías.  

El prestigio de la EBA y sus pruebas está cuestionado porque en 2011 no detectaron el hundimiento de las cajas de ahorros españolas, sobre todo por el caso de Bankia, y en 2015 emitieron el informe de las pruebas con un error en el ratio de capital de los  bancos españoles. Lo subsanaron al día siguiente, sacando así del último puesto del ranking a las entidades españolas, aunque solo subieron un puesto. Ahora, Andrea Enria, presidente de la EBA, se juega su proyección futura ya que se ha presentado como candidato a sustituir a Dàniele Nouy, responsable de la supervisión europea, dentro del BCE.

En 2016, las seis grandes entidades aprobaron la prueba, aunque el Popular con la peor nota. El sector ha sido escrutado por los supervisores, EBA o Banco Central Europeo (BCE) en seis ocasiones, incluyendo la actual: 2011, 2012, 2014, 2015, 2016 y 2018. Pese a tantos controles, la banca ha dado sustos, como el Popular en España o el Monte Dei Paschi en Italia.

El consenso de analistas considera que las entidades han afrontado en mejores condiciones que hace dos años, a pesar de que el examen haya contemplado escenarios más duros que en los anteriores tests. "Creemos que los bancos europeos en general deberían estar mejor preparados que en anteriores rondas porque cuentan con mayores colchones de capital y una base de activos de menos riesgo" tras el descenso de los morosos, afirman desde la agencia S&P Global Ratings.

"En nuestra opinión, los bancos europeos afrontan en general los test de estrés con niveles más sólidos de capital, una base de activos de menor riesgo y algunos menos problemas judiciales pendientes que hace dos años", señala

No obstante, S&P Global considera que, a pesar de la mayor severidad del escenario más adverso, las asunciones manejadas no son tan duras como las más conservadoras aplicadas por la Reserva Federal en su último examen a la banca o las de las pruebas de estrés del Banco de Inglaterra.

En este sentido, la agencia DBRS coincide en señalar que el escenario más adverso de los test de estrés de 2018 resulta más severo que el aplicado en 2016, aunque considera que "las asunciones para los diferenciales soberanos son más suaves que los potenciales movimientos de los mercados".

Por otro lado, S&P Global apunta que la decisión de aplicar la nueva norma contable IFRS9 a las entidades participantes en las pruebas puede "amplificar el efecto negativo" sobre los resultados estresados de los bancos en el escenario adverso, particularmente en el primer año del periodo examinado, ya que esta norma obliga a las entidades a provisionar reservas de cara a pérdidas potenciales con antelación a los anteriores estándares contables.

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