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¿De verdad te sale a cuenta tener coche? Así puedes calcular si te compensa el taxi o el ‘carsharing’

Coge la calculadora y compara el coste de tener un coche particular para ir y volver del trabajo en la ciudad con lo que gastarías en taxi o con el coche compartido

Tráfico en una calle madrileña.
Tráfico en una calle madrileña.

Si es posible, dentro de una ciudad, moverse en bicicleta, metro o en autobús urbano es lo más económico y ecológico. Pero, ¿y si no es una opción?¿Compensa de verdad siempre tener coche propio si vives en una gran urbe y no necesitas desplazarte a otro municipio a trabajar?

¿Ir al trabajo y volver a casa en taxi cinco veces por semana saldría demasiado caro? Puede ser, pero cuidado: en el caso de que hagas unos trayectos muy cortos, incluso este medio de transporte puede acabar saliendo mucho más económico que tener un coche particular, por lo menos si nos limitamos a hacer solo estos desplazamientos laborales. Y el coche compartido es todavía más barato. Esos son los principales resultados que arroja una comparación hecha con calculadora en mano  puramente indicativa y sin ninguna pretensión científica entre los principales medios de transporte de cuatro ruedas que se pueden utilizar en grandes ciudades como Madrid y Barcelona: el coche particular, el taxi y el llamado car sharing, es decir, los automóviles de alquiler urbano de corta duración.

Un sistema de cálculo ‘casero’

Conviene insistir en la idea de que lo que mostramos a continuación no es un ejercicio científico ni exacto, y las circunstancias de cada individuo (en qué ciudad vive, dónde está su trabajo, cuáles son los servicios de su ciudad o si tiene o no aparcamiento privado) pueden arrojar resultados muy distintos. Pero para saber hasta qué punto compensa tener coche o usar una alternativa, y obtener el primer gráfico, se pueden echar unos cálculos orientativos, que el lector puede fácilmente replicar, adaptándolos a su propio caso.

El supuesto de partida es que un usuario estándar, cuyo objetivo es realizar solo dos recorridos intraurbanos al día en jornadas laborales, haya descartado coger el metro u otros transportes colectivos, y se pregunte con qué medio de cuatro ruedas le compensa más moverse por la ciudad. Quizá haya decidido pensarlo por las ordenanzas de los Ayuntamientos que cada vez más limitan notablemente el tráfico en el centro de las urbes, como ocurrirá en Madrid a partir del 23 de noviembre.

PRECIO POR KILÓMETRO RECORRIDO

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Fuente: elaboración propia.

Coche en propiedad: altos costes fijos

Imaginemos un ciudadano que se ha comprado el coche más vendido en España en lo que va de año, un Seat León 1.4 TSI de 125 CV. Ha invertido en ello 21.410 euros, que amortiza en ocho años, lo que equivale a un gasto de unos 223 euros al mes. Pero la lista de los costes fijos es larga. El prorrateo de las reparaciones que tendrá que asumir, y que según los Automovilistas Europeos Asociados (AEA) equivalen al 20% del precio del automóvil, supone otros 45 euros mensuales. Por una parte, además, la media de dos buenos seguros de todo riesgo sin franquicia para un hipotético conductor de 44 años con carnet de 24 años de antigüedad es una póliza de 650 euros al año, unos 54 euros al mes, calcula el director técnico de la correduría de seguros Lluch & Juelich Brokers, Carlos Lluch.

Por otra parte, algo más de 5 euros será el importe medio mensual del impuesto de circulación para este tipo de vehículo en Madrid y Barcelona. A lo que este vecino deberá añadir otros 140 euros de aparcamiento (un precio calculado también como la media entre las tarifas de las sociedades que gestionan los parkings en Madrid y en Barcelona, EMT y B:SM, respectivamente), más aproximadamente un euro de multas (una cifra que se obtiene dividiendo el importe total de las sanciones en 2016 registrado por la DGT, 340.299.544 euros, por el número de turismos circulantes aquel mismo año, 22.876.830). Así, casi solo por el mero hecho de poseer este coche, los costes fijos rondan los 469 euros al mes.

¿Harás menos de 250 kilómetros al mes? Olvídate del coche

A esta base se añadirán los costes variables, que dependen directamente de la distancia recorrida. En primer lugar, se calcula lo que se debe desembolsar para la revisión de un Seat León cada 100.000 kilómetros, según la revista El Motor: la primera, que se efectúa entre 10.000 y 50.000 kilómetros, vale 195 euros; la segunda, a los 100.000 kilómetros, cuesta 520 euros. El resultado, dividido por 100.000, da un coste de 0,007 euros por kilómetro. La misma publicación señala que sustituir los cuatro neumáticos cada 40.000 kilómetros supondrá otros 476 euros, es decir, 0,012 euros cada kilómetro. Con un consumo de 5,2 litros de gasolina cada 100 kilómetros y el coste medio del combustible en el último mes (1,343 euros), el gasto en este caso será de 7 céntimos de euros por cada kilómetro. De esta forma, sumándolo todo, recorrer un kilómetro tendrá un coste de casi 9 céntimos.

Después de fraccionar la distancia total que este conductor recorre en un mes en tramos de 50 kilómetros, se pueden sumar costes fijos y variables para obtener el gasto total por mes en cada tramo y el coste por kilómetro. De esta forma se constata que, si la distancia recorrida en un mes con aquel coche y con los supuestos ya mencionados no supera los 250 kilómetros, el automóvil de propiedad será más dispendioso que los demás medios de transporte analizados, incluyendo el taxi. El esfuerzo económico para hacer cada uno de los 50 kilómetros del primer tramo mensual en coche (9,47 euros) es casi tres veces el necesario para el taxi (3,21 euros). Un resultado que lo reiteramos puede variar, y mucho, si se cambian las premisas. 

En los tramos sucesivos, el desembolso por cada kilómetro baja de forma drástica, pero el coche gana terreno y se vuelve más económico que el taxi solo a partir de 300 kilómetros al mes (unos 15 kilómetros al día o unos 3.900 al año, siempre y cuando haya desplazamientos solo cinco días por semana).

El taxi, importante pero sin futuro

En contra de la idea generalizada de que el taxi es siempre el medio de transporte más caro, estos cálculos muestran que sería una buena alternativa al coche para este vecino ideal que solo se mueve por su ciudad y cuyo centro de trabajo no está demasiado lejos de su casa. Para demostrarlo, hay que calcular en este caso también costes fijos y variables. Lo hemos hecho haciendo una media de tarifas entre Madrid y Barcelona.

Las bajadas de bandera –el importe que le debemos al conductor para arrancar el vehículo– será el coste fijo del taxi. Un viaje de ida y otro de vuelta por cinco días a la semana (los laborales) supondrán 40 bajadas de bandera al mes. La media de este gasto es de 2,275 euros, lo que, en nuestra hipótesis, equivale a 91 euros al mes.

En los costes variables hay que tomar en cuenta tanto la tarificación kilométrica (unos 1,09 euros de media), como la que se aplica mientras el vehículo circula en la capital a una velocidad inferior a unos 20 km/h (la llamada velocidad de cambio de arrastre) o, en la Ciudad Condal, cuando está parado. Suponemos que esta última tarifa pueda representar otros 30 céntimos de euros por cada kilómetro. El total de costes variables será entonces de 1,39 euros por kilómetro recorrido. De esta forma, al sumar costes fijos y variables y dividiendo por la distancia, si se realizan trayectos en taxi por un total de 50 kilómetros al mes, cada kilómetro costará 3,21 euros. Por 100 kilómetros, 2,30 euros, por 150, 2 euros, y así seguidamente. El kilómetro en coche particular en el caso de hacer 1.500 al mes será más de un euro más barato que en taxi.

“El taxi es un puntal en la reducción del número de vehículos en circulación”, subraya el director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, Salvador Rueda. ¿Su inconveniente? “Cuando las flotas se concentran en las vías de mayor demanda, no se distribuyen equitativamente por toda la ciudad”, contesta Rueda, para quien, “en la medida que se generalice el coche autónomo, el taxi se verá reducido a su mínima expresión”.

¿Mejor coche o ‘car sharing’ en Madrid? Casi seguro, lo segundo

El car sharing, es decir, el alquiler de coche de corta duración para trayectos urbanos, se ha disparado en los últimos meses en algunas grandes urbes. En el caso de Madrid, son coches aparcados en la calle que están a disposición de quien los necesite, si se baja una aplicación que registra los minutos de uso y cobra directamente en la cuenta bancaria. Luego el usuario tiene que aparcarlo (si encuentra sitio) en la calle de su punto de destino.

En el caso de Madrid, se tendrá en cuenta que, para acceder al servicio, en dos de las cuatro principales empresas que gestionan este servicio, hay que registrarse pagando una cuota de 9 euros. Para compararlo con el uso de un coche particular, se calcula una amortización en 8 años, que arroja un coste fijo de 9 céntimos al mes, al que se añaden 1,20 euros de posibles multas, lo que lleva a un total de 1,29 euros al mes.

El gasto por minuto de utilización, 23 céntimos (media de las tarifas básicas de las cuatro compañías), se puede convertir en un coste por kilómetro de 0,63 euros, al multiplicarlo por 2,75 minutos, que es el tiempo medio aproximado que un coche emplea para recorrer esta distancia, según Google Maps. Este será el coste variable del car sharing en Madrid. Con un coste final por kilómetro que va desde 0,66 euros si se hacen 50 kilómetros al mes hasta 0,63 euros a partir de 550 kilómetros al mes, esta opción en la capital será más conveniente que el coche si la distancia recorrida en cuatro semanas no supera los 800 kilómetros.

¿Y un coche de alquiler en Barcelona?

En la Ciudad Condal no hay carsharing al estilo de Madrid (coche por minutos). Allí se trata en realidad de vehículos de alquiler de corta duración. Son coches que normalmente están en aparcamientos subterráneos y que se pueden reservar y usar por horas o todo el día. Pero luego hay que devolverlo al mismo sitio donde se recogió, por lo que habría que pagarlo toda la jornada laboral, si se utilizara para ir a trabajar.

Con estas importantes salvedades, y los límites y las aproximaciones ya indicadas, Barcelona es la ciudad en la que tener un Seat León no sería conveniente en ningún caso, ya que, por lo menos hasta una distancia recorrida de 1.500 kilómetros al mes (unos 75 kilómetros por cada día entre semana) el car sharing ganaría en una comparación con el coche, si solo se buscara un medio para ir de compras, por ejemplo, o para usos puntuales que no impliquen la necesidad de tener aparcado el coche durante mucho tiempo, para volver a utilizarlo horas después.

En las dos empresas analizadas, y con las tarifas más adaptadas a nuestro ejemplo, no es necesario pagar una cuota de registro, pero sí un fijo mensual que supone 7,50 euros de media al mes. Entre costes fijos (cuota media mensual) y variables (tarifa media por distancia más la temporal, en las opciones más económicas), se obtiene un gasto por kilómetro que varía desde 50 céntimos, si el total de trayectos es 50 kilómetros, hasta 34 céntimos, para más de 650 kilómetros.

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