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Adiós al patriarca de LG

Koo Bon-moo, nieto del fundador del conglomerado, lideró su expansión internacional y diversificó el negocio hacia sectores clave

Koo Bon-moo, en una foto facilitada por LG.
Koo Bon-moo, en una foto facilitada por LG. EFE

En un lugar no especificado y con una ceremonia íntima, la influyente familia Koo despidió este martes al que fue durante más de dos décadas el presidente de uno de los mayores conglomerados empresariales de Corea del Sur. Koo Bon-moo, tercera generación al mando de LG e ideólogo de la expansión del grupo hacia un gigante tecnológico mundial, murió el domingo a los 73 años a causa de un tumor cerebral. Como es tradición en los chaebol surcoreanos, su hijo –en este caso adoptivo- Koo Kwang-mo tomará las riendas del negocio.

Koo llegó a lo más alto de LG en 1995, justo cuando la compañía decidió cambiar su nombre, hasta entonces Lucky Goldstar, para quedarse solamente con las iniciales de ambas palabras. Lo hizo después de que su padre se retirara y tras prácticamente toda una vida preparándose para ello, pasando por distintos cargos dentro del grupo dentro y fuera de Corea del Sur. Una vez lo lideró, apostó por la expansión internacional de sus negocios, especialmente el de la electrónica de consumo, e invirtió fortunas en la investigación y desarrollo de pantallas y baterías de litio, componentes actualmente indispensables para la producción de teléfonos móviles, televisores o los vehículos eléctricos.

Según datos de Bloomberg, las ventas anuales de LG se han quintuplicado desde la llegada de Koo hasta hoy en día, hasta los 125.000 millones de euros. El grupo, con decenas de subsidiarias, está centrado en electrónica, química y telecomunicaciones y es actualmente la cuarta mayor empresa de Corea del Sur, por detrás de Samsung, Hyundai y SK Hynix, también chaebol controlados por familias. Sus 24 años al frente del grupo tampoco ha escapado de las polémicas que han afectado a otros conglomerados, como acusaciones de nepotismo o investigaciones judiciales. La última este mismo mes, cuando la Fiscalía surcoreana entró en la sede del grupo para buscar pruebas sobre un supuesto delito de fraude fiscal por parte de varios miembros del clan familiar valorado en unos 7,5 millones de euros.

Durante el último año, Koo se sometió a varias operaciones para tratar de extirpar el tumor cerebral. A pesar de estas intervenciones su estado empeoró y estuvo ingresado recientemente en un hospital de Seúl en cuidados intensivos, sin lograr recuperarse de la enfermedad, según informaron los medios de comunicación surcoreanos.

Con el deterioro de la salud del patriarca, el grupo empresarial empezó a planear la sucesión en favor de su hijo, Koo Kwang-mo, de 40 años, que ya forma parte del Consejo de Administración y será nombrado presidente de forma oficial a finales de junio en una junta de accionistas extraordinaria. El heredero, que forma parte de la cuarta generación de la familia Koo al frente del grupo, se convirtió en hijo adoptivo del empresario en el año 2004, después de que este perdiera a su único vástago en un accidente de tráfico. Koo Kwang-mo lleva solamente cinco años ejerciendo cargos ejecutivos, con lo que se espera que haya un periodo de transición en el que el nuevo gestor, pese a tener el título, deje en manos de directivos más experimentados algunas decisiones estratégicas para el conglomerado empresarial.