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Un ‘señor lobo’ financiero

Dos ‘hedge funds’ de Nueva York están detrás de Outliers, firma especializada en litigios complejos y situaciones de deuda de difícil cobro

"Hola. Soy el señor Lobo. Soluciono problemas”. Esta frase, pronunciada por Harvey Keitel en Pulp Fiction, podría figurar en la tarjeta de visita de los fundadores de Outliers Investmens. Tres exmiembros de PwC —Antonio Amorrich, Diego Abellán y Javier Vasserot— han fundado esta empresa especializada en identificar oportunidades de inversión vinculadas a deuda, capital o reclamaciones en general. Trabajando para su antigua empresa participaron en la venta de la deuda que tenían los bancos fruto de las autopistas radiales a diferentes hedge funds. “Dos de esos fondos de alto riesgo, como vieron que éramos capaces de generar este tipo de mercado, nos sugirieron hacerlo en exclusiva para ellos”, explica Vasserot.

Los socios financieros de Outliers son dos firmas de inversión alternativa con sede en Nueva York que ya han aportado 200 millones. El tamaño mínimo de las operaciones que analizan es de 50 millones y se centran sobre todo en el mercado español. En Outliers han identificado que existe un mercado de hasta 500 millones para el tipo de operaciones que ellos realizan. “Los hedge funds con los que trabajamos no se conforman con la rentabilidad del bono, incluso lo que puede ofrecer la renta variable se les queda corto. Buscan un rendimiento objetivo de doble dígito”, reconoce Vasserot.

Los tres fundadores vienen de PwC, donde trabajaron en la venta de la deuda de las radiales

El dinero que han levantado hasta ahora debe servir para pagar a los múltiples asesores con los que trabajan (peritos, abogados, servicios de datos…), cobrar su comisión por buscar y ejecutar las operaciones, y devolver el dinero a sus socios con una tasa de interés superior al 10%. Pero lograr ese objetivo no es sencillo. Hace unos años, muchos hedge funds buscaron negocio con las famosas carteras de NPL (préstamos no cobrados). Sin embargo, a medida que este mercado se ha ido llenándose de jugadores, los réditos son menores. En Outliers creen que el valor añadido se encuentra ahora en operaciones bilaterales que, por su complejidad, muy pocos estén dispuestos a llevar a cabo. En este sentido, la firma está especializada en tres tipos de negocios. El primero son los grandes litigios. Para ello se asocian con diferentes colectivos de afectados en casos de fraudes, carteles o similares, cubren sus costes y les anticipan una parte del dinero que según sus cálculos puede generar la reclamación, a cambio de quedarse con el resto. “Asumimos el riesgo, nos convertimos en sus socios e igualamos fuerzas con la maquinaria legal que pueden presentar las grandes multinacionales. En España, si vas por libre, tienes que ir al juzgado de primera instancia, poner la denuncia y cruzar los dedos para que los siete peritos de la empresa demandada no te ahoguen financieramente”, indica Vasserot.

La segunda línea de negocio de Outliers son los grandes arbitrajes. Se asocian con una empresa que haya presentado una reclamación porque, por ejemplo, un cambio legal afecta de lleno a los ingresos que les habían prometido. “Una compañía puede tener razón y ganar ese arbitraje internacional. El problema es que pueden pasar cinco años hasta que eso ocurra y durante ese tiempo no pueden apuntarse nada en su balance. Nosotros diseñamos estructuras en las que compartimos su riesgo y ellos pueden generar algún beneficio antes de que se publique el laudo”, comenta Vasserot.

Outliers también analiza situaciones complejas y modeliza los riesgos para poder asignar precios atractivos en caso de deuda distressed o de empresas con fuertes dificultades económicas. En este caso, aunque los créditos son de difícil cobro, comparten riesgo con el prestamista y le ayudan a sacar esa deuda fuera de balance para que no le sigan consumiendo recursos en forma de nuevas provisiones. “A diferencia de ellos, podemos dedicar el 100% de nuestro tiempo a perseguir a los morosos”.