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Escolano quiere que la ‘tasa Google’ para financiar las pensiones se aplique ya este año

El ministro reclama un acuerdo rápido con el resto de grupos políticos para poner en marcha cuanto antes el nuevo impuesto

El Gobierno se ve obligado a hacer equilibrios para encajar el alza de las pensiones y salvar la legislatura. El ministro Román Escolano ha anunciado este sábado que quiere presentar “cuanto antes” y “con amplios consensos” la tasa Google (un nuevo impuesto sobre las empresas digitales), para que entre en vigor este año, pese a las problemas para forjar mayorías en el Congreso. La subida de pensiones costará 3.300 millones entre 2018 y 2019: Economía fía el cumplimiento del déficit a la recuperación, y a la recaudación con esa tasa. “Una inmensa mayoría de socios está a favor de ese impuesto”, ha dicho, pese a que en Sofía solo Francia, Italia, Portugal, Eslovaquia, Bulgaria y Polonia, además de España, apoyan la tasa europea con claridad.

FOTO: El ministro de Economía, Román Escolano, a la salida del Consejo de Ministros. | VÍDEO: La opinión de Pedro Sánchez sobre el nuevo impuesto digital. EUROPA PRESS-QUALITY

El arte del flip-flop. Los anglosajones llaman flip-flop a defender una opción política y después prácticamente la contraria en un corto espacio de tiempo. El Ejecutivo español —junto a partidos como Ciudadanos— decía hace solo unos meses que las pensiones no podían crecer con la inflación, alegando posibles problemas en la estabilidad presupuestaria. Rajoy cambió el paso hace unos días para poder aprobar las cuentas públicas y salvar la legislatura, y el pasado viernes anunció la puesta en marcha de un nuevo impuesto a las empresas tecnológicas —que impulsa Bruselas a nivel europeo— para ayudar a financiar ese incremento.

El ministro de Economía, Román Escolano, ha dado detalles adicionales este sábado: el objetivo es forzar una tramitación exprés la denominada tasa Google en el Congreso para que entre en vigor antes de fin de año. En principio, el propio Escolano había anunciado que sería para 2019, posteriormente desde su equipo se ha adelantado el plazo apuntando que fue un lapsus.

Escolano enviará este lunes a Bruselas el nuevo Plan de Estabilidad, que incluye el incremento de pensiones pero mantiene intacto el objetivo del déficit en el 2,2% del PIB para este año. Esos números no terminan de salir. El alza de pensiones supone unos 3.300 millones de euros adicionales entre 2018 y 2019. Escolano explicó que el fuerte crecimiento del PIB, combinado con la recaudación adicional procedente de esa tasa, permite pensar en un incremento de ingresos públicos suficiente para no descuadrar las cuentas, a pesar de que los analistas no han tardado en dudar de esa jugada.

Escolano ha explicado que la tasa española irá “en paralelo” a la europea. Pero si técnicamente son similares, los números no encajan: la propuesta inicial de Bruselas daría a Hacienda en torno a 500 millones anuales: 1.000 millones en total. Los 3.300 millones que cuesta subir las pensiones hasta 2019 quedan demasiado lejos de esa cifra como para confiar solo en el viento a favor de la recuperación.

Además, el Ejecutivo puede tener varios problemas para acelerar. Economía confía en que aflore un “amplio consenso” entre los partidos, para precipitar la tramitación, pero aprobar los presupuestos ha costado meses y meses. “Ya hay figuras impositivas parecidas en Reino Unido, Italia, Francia y Alemania, y la nueva tasa se justifica por razones de justicia fiscal: no es justo que las empresas tradicionales paguen impuestos y las tecnológicas no contribuyan”, argumentó el ministro. Escolano, además, aludió al “creciente consenso” en la UE en favor de ese nuevo impuesto. Pero en el Ecofin de Sofía sucedió que ese consenso, lejos de asentarse, parece haber encogido.

España puede verse obligada a aplicar esa tasa en solitario, sin acuerdo en la UE. Apenas media docena de países han apostado con claridad por una tasa europea en Sofía, mientras que hay numerosos socios que preferirían esperar a una regulación internacional. La iniciativa choca con la oposición de los nórdicos y de países pequeños como Irlanda y Luxemburgo, que se valen de prácticas fiscales agresivas para atraer a las multinacionales. Reino Unido, que parecía estar a favor, ya no lo está. Y Alemania sigue moviéndose en la ambigüedad, pese a que fue uno de los grandes impulsores del proyecto. Las razones, según las fuentes consultadas, tienen que ver con el contexto geopolítico: la tasa Google castigaría básicamente a los gigantes digitales estadounidenses, una presa difícil de cobrar con la Administración Trump amenazando con una guerra comercial a Europa.

El ministro ha lanzado un mensaje optimista en Sofía. “España está a la cabeza en términos de crecimiento en Europa y en creación de empleo, y sigue comprometida con la eliminación total del déficit en 2021”, dijo. Las macrocifras confirman ese análisis, pero hay otras maneras de contar la supuesta primavera española: el crecimiento ha vuelto pero con pésimos indicadores sociales; España crea empleo pero con la mayor proporción de contratos temporales del Atlántico Norte; el déficit se embrida pero la economía española es la única del euro que sigue con un agujero fiscal superior al 3% del PIB. E incluso noticias positivas como la subida de pensiones tienen su contrapunto: el gasto público se situará en 2021 al nivel de 2004. “Parece que las pensiones suben a costa de todo lo demás”, resume Daniel Fuentes, de AFI.