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ANÁLISIS

Recompras de acciones

Las empresas están dando prioridad al beneficio del accionista y descuidando la inversión a largo plazo

Las empresas retribuyen a sus accionistas a través del pago de dividendos o de la recompra de acciones. La elección entre una u otra vía depende de la percepción de los gestores sobre la correcta valoración de la empresa en mercado y de la mayor discrecionalidad en el reparto de caja que permiten las recompras, además de aspectos vinculados con la fiscalidad del accionista. Pese a que estos factores son comunes a cualquier economía, el arraigo de ambas vías de retribución es muy distinto en EE UU que en Europa. Así, en EE UU casi dos terceras partes de la remuneración al accionista desde el año 2010 ha venido por recompras, mientras que en Europa es mayoritario el dividendo. En España, en los últimos siete años la Bolsa en el mismo periodo ha retribuido a sus accionistas por dividendos en un 96% de las ocasiones.

La evolución de las recompras de acciones en Wall Street es un buen indicador del clima bursátil y económico en el país, así como de las estrategias corporativas. Tras el inicio de la crisis, las recompras crecieron mucho hasta el año 2016, alentadas por los bajos precios de las cotizaciones, favoreciendo la paulatina recuperación de las Bolsas. De hecho, las compañías que llevaron a cabo programas de recompra evolucionaron por encima del resto del mercado.

El incremento de las recompras conllevó, sin embargo, un interesante debate sobre si las compañías estaba dando buen uso a la liquidez acumulada, priorizando los pagos a los accionistas en detrimento de la realización de inversiones en capacidad o I+D, que son las palancas de generación de valor a largo plazo. La controversia entre aumentar los retornos bursátiles a corto plazo en sacrifico de inversiones puede tener efectos en el crecimiento a largo plazo de las empresas y, por tanto, de la economía. Así, es paradigmático que sectores de alta inversión, como el tecnológico o el farmacéutico, hayan sido los principales ejecutores de operaciones de recompra en los últimos años.

Aunque en 2017 hubo una reducción del volumen de recompras, parece que respondió a razones coyunturales, en gran parte vinculadas al crecimiento de las cotizaciones, y no a un cambio en el patrón financiero de priorizar inversiones frente a retribuciones al accionista. De hecho, en los primeros meses de 2018 las recompras han vuelto a crecer con fuerza, alcanzando máximos históricos, y las previsiones apuntan a que su importe en los dos próximos años será claramente superior a los recursos que las empresas americanas pretenden destinar a inversiones. La reforma fiscal en EE UU puede incentivar el aumento de las recompras, al reducir la carga impositiva de las compañías y facilitar la repatriación de flujos. En definitiva, aunque el aumento de las recompras puede elevar a corto plazo la rentabilidad del accionista, el racionamiento de las inversiones puede cercenar la capacidad futura de generación de beneficios.

Pablo Mañueco y Javier Pino son profesores de Afi Escuela de Finanzas.