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La constructora británica Carillion quiebra y entra en liquidación

Fracasan las conversaciones con sus acreedores, entre ellos, Santander UK

Un cartel de la constructora Carillion en Londres
Un cartel de la constructora Carillion en Londres AP

El grupo británico de construcción y servicios Carillion, uno de los más importantes contratantes del Gobierno, ha anunciado este lunes su entrada en "liquidación forzosa con efectos inmediatos". El colapso de Carillion llega después de que este fin de semana hayan fracasado las negociaciones con sus bancos acreedores, incluyendo HSBC, Santander UK y RBS, para conseguir una nueva línea de crédito de 300 millones de libras (338 millones de euros) ante la negativa de estos a extender una línea de financiación sin la implicación directa del Gobierno, según apunta Financial Times.

El cierre amenaza la continuidad de más de 43.000 puestos de trabajo y puede provocar un efecto dominó que afecte a cientos de pequeñas empresas vinculadas. Carillion, que había acumulado más de 900 millones de libras (1.012 millones de euros) de deuda y un déficit de pensiones de 587 millones (660 millones de libras), es el mayor gestor de bases militares para el Ministerio de Defensa, proporciona servicios a hospitales y escuelas, y trabajaba en importantes proyectos de infraestructuras. La prioridad, ha dicho un portavoz de la primera ministra, Theresa May, es ahora “mantener los servicios públicos en funcionamiento”.

La lucha de Carillion por su supervivencia se remonta a julio de 2017, cuando advirtió de su delicada situación financiera, debida en parte a los sobrecostes en tres importantes proyectos de construcción para el Gobierno: un hospital en Birmingham, otro en Liverpool y una carretera en el norte de Escocia. Su valoración bursátil ha caído por debajo de 100 millones de libras (112 millones de euros), después de que sus acciones hayan bajado un 90% el último año.

"A pesar de los considerables esfuerzos, las conversaciones no han tenido éxito y el consejo de Carillion ha llegado a la conclusión de que no había otra alternativa que entrar en liquidación forzosa con efectos inmediatos", ha informado la empresa en un comunicado.

De este modo, antes de la apertura de la Bolsa de Londres se han suspendido de negociación las acciones del grupo de construcción y servicios, que cuenta con una plantilla de unos 43.000 trabajadores, y se ha presentado ante los tribunales la solicitud de liquidación de la compañía.

"Anticipamos que el administrador concursal oficial solicitará al Tribunal la designación de PricewaterhouseCoopers como gerente especial para actuar en representación del administrador y anticipamos que se dará orden a tal efecto", añadió la empresa.

"Es un día muy triste para Carillion", reconoció Philip Green, presidente de la empresa, quien destacó los "enormes esfuerzos" realizados en los últimos meses para reestructurar la compañía. "En los últimos días, sin embargo, hemos sido incapaces de lograr la financiación para respaldar nuestro plan de negocio y, por lo tanto, con el más profundo pesar, hemos llegado a esta decisión", añadió.

La constructora británica, responsable de edificios emblemáticos en Londres como la Royal Opera House o el museo Tate Modern, spresta también servicios a líneas de ferrocarril y el pasado mes de julio se adjudicó contratos para la construcción de la línea de alta velocidad que conectará Londres con el Norte de Inglaterra.

En este sentido, el presidente de Carillion ha señalado que el Gobierno británico prestará la financiación necesaria que sea requerida por el administrador oficial para el mantenimiento de los servicios públicos por parte de Carillion.