Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
DEBATE

Cómo formar para los trabajos del mañana

La transformación digital es el gran desafío para las universidades

El mundo de hoy es muy diferente al de hace una década, y la transformación digital lo cambiará todavía más. Una fuente de incertidumbre para las profesiones actuales y también para las universidades, que están obligadas a adaptarse a las necesidades del mercado laboral mucho más rápido que antaño. Esto les supone un examen constante para no quedarse atrás. Cómo diseñar la educación superior para prepararla para las profesiones del mañana ha sido el tema de un debate organizado por EL PAÍS y patrocinado por la Fundación Universitaria San Pablo-CEU.

El principal objetivo de las universidades será mantenerse como la referencia en la formación de los trabajadores cualificados del futuro. "Las universidades están obligadas a reinventarse y se tienen que adaptar más rápido a los cambios", asegura José Luis Guillén, director general de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU.

Una tarea que se complica con la transformación digital. De hecho, el 47% de los puestos de trabajo actuales están en riesgo de desaparecer, según un estudio de la Universidad de Oxford. A esto hay que unir que nueve de cada diez de los empleos que se mantengan cambiarán de forma radical.

"El mundo laboral se mueve muy rápido, pero en las universidades nos encontramos con unas estructuras algo más rígidas. Tenemos que conectarnos mejor con el mundo exterior y las empresas", reconoció Guillén, a lo que añadió: "Ya estamos promoviendo iniciativas en este sentido y ese tiene que ser el camino a seguir". Una lectura de la situación con la que coincidió Carolina Jeux, consejera delegada de Telefónica Educación Digital: "Las universidades deben acelerar su proceso de transformación digital porque sino en unos años podrían quedar pocas con ADN iberoamericano".

El freno al cambio desde la Aneca

Las universidades están ante el reto de adaptarse a un mundo nuevo. Pero esto solo lo pueden hacer si sus estructuras son menos rígidas. Algo a lo que no ayuda, según Silvia Leal, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca). "La universidad mudará solo cuando cambie la Aneca", defendió, y puso como ejemplo la dificultad para introducir como profesores universitarios a profesionales de éxito. "La experiencia profesional solo tiene un peso del 2% en la valoración para ser profesor contratado. Da igual que hayas sido el mejor consejero delegado con una carrera extraordinaria, porque eso no se valora desde la Aneca", argumentó la experta.

Pero, ¿cómo pueden adaptarse y reinventarse estos centros? "Todo el sistema educativo tiene que acelerar el desarrollo de nuevos programas de estudio que cubran las necesidades de las empresas", insistió Jeux, aunque matizó que no se tratará solo de crear nuevas carreras: "Las que existen también tendrán que actualizarse constantemente". El filósofo José Antonio Marina apoyó todas estas conclusiones durante el encuentro, aunque dio un giro al debate hacia la pregunta: ¿para qué formamos? "La educación está en un estado de alerta para ver exactamente como diseñar los sistemas educativos. El problema es que los tenemos que crear para un mundo que todavía no conocemos", explicó.

Marina fue además muy crítico con el modelo actual de las universidades. "Pertenecen al siglo XX como mucho. No son instituciones de aprendizaje, que es lo que necesitamos. Están obsesionadas con la investigación".

Aprender correctamente

El filósofo considera imprescindible que se enseñe a aprender de forma correcta, porque se deberá practicar toda la vida. "Tenemos que diseñar sistemas rápidos y eficientes de aprendizaje para todas las edades", insistió. En este punto coincidió Guillén, que precisó: "Se debe transmitir desde niños y es algo que deben incorporar también los profesores para estar siempre actualizados".

Eso sí, hay diferentes formas de inculcar este sistema de aprendizaje para toda la vida. Según Silvia Leal, experta en innovación y transformación digital, lo importante es que se vea como una oportunidad y un entretenimiento: "No hay que decirles que tendrán que estudiar para siempre, como si fuese un esfuerzo. Hay que enseñarles a disfrutar de ello", insistió.

El miedo a perder miles de puestos de trabajo y cientos de profesiones con el desarrollo tecnológico y de la inteligencia artificial se puede paliar. ¿Cómo? Con la creatividad, un área en el que las personas mantendrán su dominio sobre los sistemas informáticos, según los expertos. "Empleo no va a faltar, solo hace falta inventarlo", afirmó Leal. Además, habrá determinados empleos que serán más demandados. Por ejemplo, analistas y programadores de Internet de las cosas, cuya demanda se multiplicará por 15 para 2020, según la Universidad de Richmond (Virginia, EE UU).

"Todos los estudios dicen que va a haber muchas profesiones que hoy son imposibles de identificar", reconoció Guillén al inicio del encuentro, algo que dificulta asimismo la labor de las universidades. La mayoría de ellas, según los expertos, estarán relacionadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Pero no solo. "Se desarrollarán un gran número de empleos relacionados con las relaciones personales. Los robots nos podrán sustituir en muchas cosas, pero no lo podrán hacer todo", argumentó Marina.

"Esta capacidad de aprender cosas nuevas será más importante que un título universitario de hace 15 años", defendió Pedro Moneo, consejero delegado de la consultora de innovación Opinno. De esta forma se podrá sortear la pérdida de empleos que augura el Foro Económico Mundial con las nuevas tecnologías, que a su vez están asociadas a la creación de dos millones de puestos de trabajo.

Esto ya se percibe en el mercado laboral, que inventa profesiones de una forma más rápida. "La diferencia con hace unos años es que se propagan por las empresas mucho antes", explicó Moneo. Es decir, las corporaciones han roto, en parte, la rigidez de sus estructuras y son capaces de introducir cambios de forma más ágil. Además, Moneo relató varios modelos óptimos para refrescar los conocimientos de los trabajadores. En su opinión, uno de los más efectivos es el formato de talleres, con un maestro y un aprendiz. "Debe ser un lugar al que entrar muchas veces a lo largo de tu carrera profesional para refrescar y reciclarte como trabajador", reiteró.

Esto abre una nueva vía de negocio para las universidades. Es decir, la necesidad de formación constante de los empleados necesita de centros de formación. Hasta ahora, la mayoría de empresas se encargan de ello, pero cada vez les supone un esfuerzo mayor. "Las universidades pueden aprovechar que las empresas ya no dan abasto para realizar toda la formación interna que necesitan", argumentó Carolina Jeux.

Ya hay iniciativas que intentar rellenar estas necesidades en la sociedad de aprender nuevas cosas a lo largo de su vida laboral. Una de estas vías son los MOOC, acrónimo de massive open online courses, lo que traducido al castellano sería algo así como cursos en línea masivos y abiertos. Estos cursos de formación son, por lo general, gratuitos y con un nivel muy alto. "Es muy importante que los conozcamos. Creo que no se les da valor porque son gratuitos, pero son muy buenos", defendió Leal.

Los participantes coincidieron en que estas nuevas formas de aprendizaje online, sin embargo, no son una alternativa a las universidades. Se trata, según los asistentes, de un complemento en la formación que ayuda a los centros convencionales a conocer mejor las nuevas necesidades. Además de los MOOC, diferentes corporaciones han lanzado plataformas con una idea similar. Entre ellas, Telefónica: "Tenemos en marcha el proyecto ScolarTIC, un espacio de aprendizaje con casi medio millón de usuarios. Además, en este caso también es gratuito y está abierto para España y Latinoamérica, incluido Brasil, con contenidos propios en portugués", explicó Carolina Jeux.

Otro de los grandes dilemas actuales para las universidades, así como para las empresas, es la atracción del talento a sus organizaciones. "La gente con más talento no quiere trabajar en corporaciones, prefieren ir por libre", aseguró Moneo. Esto provoca que los compromisos y proyectos sean cortos y se reduzcan las planificaciones a largo plazo.

Durante el debate, se relacionó el talento con los líderes. Y entre todos describieron cuáles son las capacidades esenciales que deben tener. "Tienen que fijar las metas, saber movilizar a las personas y ser capaces de evaluar correctamente", argumentó Marina. Moneo añadió los valores que, a su juicio, son los que deben tener: "Visión, creatividad, empatía, capacidad de resolver problemas... El liderazgo lo identifico con vocación y con la buena ética. Si nos fijamos, todo está asociado a las ciencias sociales en un mundo cada vez más tecnológico".

La toma de decisiones

Guillén enfatizó asimismo la importancia de las ciencias humanas en el futuro y destacó la capacidad de desarrollar y formar a otras personas. Un perfil de un buen líder al que Jeux dio la última pincelada: "Solo le añadiría la resiliencia. Es necesario ser capaces de sobreponerse a las cosas que no salen bien y levantarse. En un mundo que cambia tan rápido, los errores se deben usar para aprender".

Todo ello, para enfrentarse al próximo gran reto, que identifició José Antonio Marina: "La información la manejan mejor los sistemas de inteligencia artificial, pero la toma de decisiones debe pertenecer al ser humano. Tenemos que saber explicar por qué son importantes las ciencias humanas y desarrollar el pensamiento crítico en un mundo tecnológico que favorece la posverdad [la mentira]", defendió el filósofo.

José Luis Guillén | Director general de la Fundación Universitaria San Pablo - CEU

“Hay herramientas y figuras para meter a gente del mundo de la empresa en las universidades, aunque la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación debe ayudar más a que esto ocurra y enfocar el sistema universitario hacia lo que necesita la sociedad”.

Pedro Moneo | Consejero delegado de Opinno

“El liderazgo lo identifico con vocación y con la buena ética. Si nos fijamos, todo está asociado a las ciencias sociales en un mundo cada vez más tecnológico”.

Silvia Leal | Experta en innovación y transformación digital

"No hay que decirle a la gente que tendrá que estudiar para siempre, como si fuese un esfuerzo. Hay que enseñarles a disfrutar de ello”

José Antonio Marina | Filósofo y escritor

“La información la manejan mejor los sistemas de inteligencia artificial, pero la toma de decisiones debe pertenecer al ser humano. Por eso, tenemos que saber explicar por qué son importantes las ciencias humanas y desarrollar el pensamiento crítico en un mundo tecnológico que favorece la posverdad”

Carolina Jeux | Consejera delegada de Telefónica Educación Digital

“Las universidades pueden aprovechar que las empresas ya no dan abasto para realizar toda la formación interna que necesitan”