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Un Ferrari con solera es para siempre

La marca italiana celebra su 70 aniversario con una subasta de coches clásicos que supera los 62 millones de euros

Los dos finalistas del concurso de elegancia celebrado el fin de semana pasado en Maranello: Ferrari Testarrosa Spider de 1986 (izquierda) y Ferrari 340MM de 1953.
Los dos finalistas del concurso de elegancia celebrado el fin de semana pasado en Maranello: Ferrari Testarrosa Spider de 1986 (izquierda) y Ferrari 340MM de 1953.

Antes de que el aguacero irrumpiese en los eventos organizados por Ferrari el pasado fin de semana en Maranello para celebrar su 70 aniversario, las larga fila de modelos de todas las épocas desplegados en la pista de pruebas de la marca daba cuenta de que el mercado de los coches clásicos tiene una legión de tiffosi (fans) y atrae a no menos inversores. La empresa promovió una subasta en la que se ofertaron 53 coches, desde una Ferrari 250 Europa Coupé de 1953 hasta su exclusivísima LaFerrari Aperta de este año. Se vendieron 49 de los 53 vehículos del catálogo y entre todos recaudaron 62,1 millones de euros.

Aunque la cifra no es deslumbrante para este negocio (una sola Ferrari GTO 250 de 1962 se llegó a subastar por más de 38 millones de dólares en 2014, un año antes del pico del mercado), el porcentaje de coches vendidos (92,45%) demuestra que el interés por los clásicos con solera y certificados pervive a pesar del declive que el negocio acumula desde mediados de 2015. Comprar un Ferrari con pedigrí sigue siendo un potencial negocio aunque los subastadores como los de Sotheby’s que organizaron la puja tienen que desgañitarse más para rebañar uno miles de euros antes de bajar el martillo.

Una coleccionista californiana, una habitual junto a su marido de estos eventos y propietaria de unos 40 coches clásicos (muchos los alquila a la industria cinematográfica), comentó que los compradores como ella se habían vuelto más exigentes con los antecedentes de los coches. “Hasta 2015 era suficiente con que fuese un modelo raro y en buen estado, ahora la historia del vehículo es fundamental para el precio. Si el coche perteneció a Keith Richards la cotización sube, pero no tanto como antes, tiene que tener más caché para llegar a los precios más altos”. Con una copa de vino blanco en la mano, la señora, tan rica como anónima, hizo el comentario mientras ojeaba en el catálogo de la subasta la página donde aparecía la Ferrari 400i de 1983 negra del guitarrista de los Rolling Stones, que finalmente se vendió por 345.000 euros.

Joyas sobre ruedas

En la subasta celebrada el sábado 9 se ofertaron 53 coches de los que 49 fueron vendidos. En total, se recaudaron 62,1 millones de euros, una cifra que incluye la venta de una Ferrari LaFerrari Aperta de 2017 por 8,3 millones, que fueron donados a Save The Children. En la venta de clásicos, los cinco más valorados fueron los siguientes:

1. Ferrari 250 GT LWB California Spider de 1959. Subastada en 7.855.000 de euros.

2. Ferrari 250 GT Cabriolet Series de 1958. Valor alcanzado: 4.719.000 millones de euros.

3.  Ferrari 750 Monza de 1955. Vendida por 3.375.000 millones de euros.

4. Ferrari 288 GTO de 1985. Subastada por 3.263.000 millones de euros.

5. Ferrari 250 Europa Coupé de 1953, que se entregó por 2.871.000 millones.

La tendencia es, por tanto, a comprar mejor y pagar menos. En tres de las mayores subastas (Scottsdale, Kissimmee y Amelia Island) realizadas en el primer semestre en Estados Unidos, por ejemplo, la experiencia fue similar. El número de vehículos vendidos respecto a los ofertados se redujo respecto al año anterior, pero se mantuvo en un aceptable 75% del total. Sin embargo, la media de precios pagados por ellos se redujo un 12%, según un análisis de la aseguradora de coches clásicos Hagerty.

La firma, que tiene su propio índice para medir la temperatura del mercado, lleva registrando dos años de enfriamiento de la demanda. Mientras, el subíndice de la consultora dedicado a Ferrari, que incluye los 13 modelos más apreciados de la marca de entre los años 50 a los 70, permanece relativamente estable desde hace un año y medio, a pesar de que algunos de los íconos de la lista han perdido algo de valor.

Similar situación a la de Estados Unidos se dio en una subasta del pasado mes de junio en el Goodwood Festival of Speed de Reino Unido, donde dos clásicos como un Ferrari Testarossa Coupé de 1989 y un Bentley S-Type Continental Sports Saloon de 1959 ni siquiera se vendieron.

Ya para entonces sobre el mercado planeaba la idea de que los posibles cambios en política monetaria en Estados Unidos y el Reino Unido iban a redirigir a muchos inversores hacia activos más tradicionales como los bonos y las acciones tras años de incertidumbre y tasas ínfimas que, en parte, exacerbaron el interés de los coches clásicos como valor refugio. Otros expertos achacaron el parón a que, tras años de un alocada carrera de compraventas a precios a veces excesivos, ya no quedaban muchos coches de auténtico valor en oferta. Además, quien tanteaba sacar alguno a la venta, pronto comprendía que no iba a conseguir los beneficios meteóricos de 2015.

Históricos accesibles

Aunque la mayoría de los mejores clásicos de marcas como Ferrari, Porsche o Aston Martin seguirán teniendo un buen tirón entre los inversores a pesar de que la mayoría ya no esté dispuesto a pagar cualquier precio, la nueva situación del negocio ha reorientado el interés hacia el segmento de los llamados ‘clásicos accesibles’, valorados normalmente en menos de 100.000 euros, como pueden ser un Volvo P1800, Alfa Romeo GTV/GT Junior, Jaguar XJ-S, Triumph Stag o un Volkswagen Karmann Ghia, por nombrar algunos modelos europeos.

Este mercado está muy vivo y muchos informes de las casas de subastas apuntan a que será el único que crezca a buen ritmo en los próximos años. Algunos de los vehículos de este segmento correrán la misma suerte que muchas de las Ferrari que se subastaron con motivo del 70 aniversario de la marca, que aumentaron en torno a cinco veces su valor desde que la mítica marca italiana festejara su 60 cumpleaños.