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Reyal Urbis protagoniza la segunda mayor liquidación de la historia empresarial de España

El juez ordena la disolución de la compañía, que tiene un pasivo cercano a 4.600 millones de euros

El Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid dictó este martes la apertura de la fase de liquidación de la inmobiliaria y promotora Reyal Urbis. La compañía protagoniza así la segunda mayor quiebra de la historia empresarial de España, con un pasivo acumulado que supera los 4.600 millones de euros. El juez notificó a Reyal Urbis, según comunicó al regulador bursátil, que se declara la disolución de la empresa. Cae así otro de los grandes imperios de la era del ladrillo, que llegó a registrar ingresos en 2008 de más de 2.242 millones de euros al año.

Pabellón de Reyal Urbis en el Salón Inmobiliario de Madrid (Sima) de 2011
Pabellón de Reyal Urbis en el Salón Inmobiliario de Madrid (Sima) de 2011

Reyal Urbis quedó abocada a la liquidación el pasado 20 de junio, porque sus deudores, entre los que figuran Hacienda y la Sareb, habían rechazado la propuesta que les planteó para afrontar este pasivo. La empresa les ofreció una quita y pagarles la deuda con dación de activos inmobiliarios, pero no lograron un acuerdo. Tenía paralizada la actividad de promoción y venta de viviendas desde que cayó en concurso de acreedores en febrero de 2013, después de que los bancos rechazaran la que hubiera sido la cuarta refinanciación de su deuda.

Según el comunicado enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, se ha procedido a declarar el vencimiento anticipado de los créditos concursales aplazados y la conversión en dinero de aquellos consistentes en otras prestaciones. Se dio la orden de inscribir en el Registro Mercantil la declaración de apertura de la fase de liquidación. Y se suspendió a los administradores.

Según sus cuentas del primer trimestre, Reyal Urbis acumula una deuda con entidades de casi 2.820 millones, a lo que se suman más de 850 millones con la Sareb (el banco malo, que heredó los activos tóxicos de las cajas) y cerca de 400 millones con Hacienda. En total, la empresa hasta ahora controlada y presidida por Rafael Santamaría, tiene un pasivo de 4.660 millones. Sus ingresos en 2016 se limitaron a 46 millones de euros y las pérdidas, a más de 156 millones. Lejos quedan los años previos a la burbuja. En 2007 ingresó 1.418,7 millones. Al año siguiente, 2.242,2 millones. Y entonces comenzó el desplome y un reguero de pérdidas multimillonarias.

La liquidación de Reyal Urbis se coloca como la segunda mayor de la historia empresarial de España, tras la de otro de los antiguos reyes del ladrillo, Martinsa-Fadesa, que quebró en 2008. Su agujero todavía es insuperable: ascendía a 7.156 millones de euros.

Reyal Urbis protagoniza la segunda mayor liquidación de la historia empresarial de España

Con la explosión de la burbuja inmobiliaria quedó patente que los gigantes del ladrillo tenían pies de barro. Se habían levantado sobre el crédito barato y al calor de ventas masivas y cuando llegó la crisis financiera internacional, todo se derrumbó. Varias de las empresas han superado aquella situación. Otras, como Reyal Urbis, no.

Martinsa-Fadesa suspendió pagos en julio de 2008 y está en liquidación. Ese año entró en concurso también Habitat, aunque sí logró salir de la quiebra. También Metrovacesa ha resucitado, pero tuvo que ser rescatada por la banca acreedora en febrero de 2009. Ese año solicitó el concurso Nozar, que todavía colea en los tribunales. Y Colonial, que quedó en manos de sus acreedores en 2010, también sigue viva.