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Cuando la mente es el peor enemigo

En la toma de decisiones de inversión intervienen unos mecanismos psicológicos que hay que conocer

Cuando la mente es el peor enemigo

Lo más importante a la hora de tomar decisiones de inversión es contar con la información adecuada sobre el producto financiero que deseamos contratar. También es aconsejable buscar asesoramiento profesional para saber si ese activo encaja con nuestro perfil de riesgo. Además de ello, conviene tener en cuenta los mecanismos psicológicos que intervienen en esa decisión y qué errores o sesgos de nuestro pensamiento pueden influir en ella.

Nadie, ni el más experto de los inversores, está exento de caer en estos fallos mentales. Por eso, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado una guía explicando cuáles son las trampas más habituales que la mente pone a los inversores y las pautas para esquivarlas. Uno de los sesgos que más pueden afectar al inversor es el exceso de confianza, es decir, sobrevalorar los conocimientos y la experiencia profesional sin tener en cuenta la diferencia entre lo que se sabe realmente y lo que se cree saber. El inversor demasiado confiado infravalora los riesgos de su apuesta y sobrestima las ganancias esperadas. "Conózcase como inversor", recomienda la CNMV. "Aunque el intermediario financiero le solicitará información para conocerle mejor, es importante que reflexione para estar seguro de que el riesgo que va a asumir es compatible con su situación financiera y con su disposición a aceptar pérdidas si se producen", añade el supervisor.

El sesgo de la ilusión de control hace referencia a la tendencia a suponer que se dispone del mando o de la posibilidad de influir en algo sobre lo que objetivamente no se tiene ningún poder. Este mecanismo mental puede llevar a que se asuma un nivel de riesgo superior al adecuado al confiar en que se controlan los vaivenes del mercado gracias a los análisis realizados y a la información de la que se dispone. "Evite realizar un exceso de operaciones en un intento de ganar al mercado. Hoy en día es relativamente fácil hacer operaciones especulativas y operar en lugares antes reservados a expertos. Sin embargo, el riesgo de estas operaciones suele ser muy alto. Nunca comprometa su dinero sin entender la inversión y los peligros que conlleva y recuerde que no existe rentabilidad sin riesgo", advierte la CNMV.

Otra pauta mental muy frecuente es el denominado sesgo de confirmación. Consiste en interpretar la información recibida o buscar datos nuevos de manera que refuercen convicciones o ideas previas. De esta forma, los inversores rastrean información de modo selectivo para respaldar sus opiniones en lugar de buscar ideas o informes críticos con éstas, "con el consiguiente riesgo de no realizar una inversión acertada".

Por su parte, el sesgo de anclaje es la predisposición a dar más peso a la información obtenida en primer lugar que a una nueva que la contradiga. En el mundo de la inversión se aprecia con frecuencia este tipo de comportamiento, por ejemplo, cuando se presenta en primer lugar la rentabilidad de un producto, de manera que ya no se consideren otros datos no tan positivos, o se toma como referencia de la evolución de una acción el precio que ésta tuvo en el pasado. "Habitúese a buscar, demandar y leer de manera crítica y con suficiente antelación toda la información oficial que le debe suministrar su entidad para ayudarle a tomar decisiones fundadas", recuerdan desde la CNMV.

Los trabajos realizados por diversos psicólogos también hablan del sesgo de autoridad. Es la tendencia a sobrestimar las opiniones de determinadas personas (familiares o amigos) por el hecho de ser quienes son, sin someterlas a un enjuiciamiento previo y sin tener en cuenta las necesidades y el perfil de riesgo de cada uno.

El efecto halo

En la jerga financiera también se habla del efecto halo, que es la tendencia a enjuiciar a una persona o institución sobre la base de una única cualidad positiva o negativa que hace sombra a todo lo demás. "Es un sesgo muy frecuente, de manera que se tiende a calificar un producto como bueno o malo tomando como referencia un único dato, por ejemplo, los resultados de la empresa o la popularidad del comercializador o gestor del producto en cuestión, sin considerar que puede que no sea adecuado para nuestros objetivos".

Hay un mecanismo psicológico denominado "prueba social", que es la tendencia a imitar las acciones que realizan otras personas bajo la creencia de que se está adoptando el comportamiento correcto. "Evite las modas y los gurús de turno, así como la toma de decisiones de inversión basadas en rumores o confidencias. Busque consejo profesional y determine el alcance de sus responsabilidades y libertad de actuar", sugiere la CNMV.

Otro sesgo común es la aversión a las pérdidas. Hay una tendencia a considerar que las pérdidas pesan más que las ganancias. A la hora de invertir, puede suceder que, con tal de no incurrir en pérdidas, se mantenga una inversión con mínimas perspectivas de recuperación y se acabe perdiendo todo lo invertido. "Los mercados suben y bajan. Sepa mantener el rumbo y no se distraiga con las variaciones diarias. Sea coherente con los plazos de sus objetivos y recuerde que conviene mantener una mezcla de inversiones con varios horizontes temporales para poder atender a las distintas necesidades a medida que se presenten", concluye el supervisor.

Consejos 'marineros'

La agencia de valores Finabest considera que invertir con éxito, como navegar en alta mar, es el arte de no cometer errores. Siguiendo con esta analogía marinera, sus analistas han elaborado un listado con los fallos más habituales en el mercado y cómo evitarlos. La primera pauta que sugieren es no llevar toda la mercancía en un único barco. "Lo ideal es diversificar el riesgo eligiendo activos o productos que tengan un peso distinto entre ellos". Recuerdan también que no hay viento favorable para un buque que no sabe a dónde ir. "A la hora de hacer una compra o venta de activos es necesario tener en cuenta los objetivos, necesidades y riesgos que se quieren asumir". Asimismo, conviene no seguir la corriente. "La mejor forma de invertir es hacerlo en función de las metas individuales de cada uno, sin dejarse llevar por las modas pasajeras".