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Las grandes empresas recuperan la rentabilidad previa a la crisis

El empleo de las corporaciones crece impulsado por la temporalidad, según datos del Banco de España

Las empresas españolas han recuperado en el primer trimestre de 2017 los niveles de rentabilidad previos a la crisis, según se desprende de la Central de Balances Trimestral del Banco de España, una encuesta con un universo de 865 sociedades no financieras, sobre todo de gran tamaño.

Vista de la fachada del Banco de España.
Vista de la fachada del Banco de España. EFE

La mejoría de la rentabilidad de los últimos años se recoge en todos los percentiles de la distribución”, dice el informe. Es decir, la mejora ha sido “generalizada”, “afectando a la mayoría de las sociedades y sectores”, según reza el documento. Pero sobre todo se ha dado en las empresas que más habían sufrido la crisis. El 10% cuya rentabilidad estaba peor ha recobrado hasta 24 puntos porcentuales. Y eso ha provocado que se reduzcan las diferencias entre las compañías que marchan bien y las que van peor. De hecho, la mediana —el grupo de empresas cuya rentabilidad se sitúa justo en el medio— ha recuperado 5,7 puntos porcentuales y presenta una rentabilidad anual acumulada del 10% sobre recursos propios. Es decir, el doble de lo que conseguía en 2013, momento en el que se inició la recuperación. Y estos hitos se alcanzan un trimestre antes de que el PIB recobre las cotas perdidas con la crisis.

De acuerdo con este estudio, la rentabilidad sobre los activos antes de impuestos se sitúa en el 3,2% trimestral, una décima más que el año anterior. Si se toma la rentabilidad sobre recursos propios, esta asciende al 3,9% trimestral, medio punto más que doce meses antes.

Prácticamente la mitad de las empresas, un 48%, aumentaron sus plantillas, por encima del 35% que todavía recorta puestos de trabajo. El saldo entre unas y otras permitió que el empleo creciera de media un 1,5% interanual, ligeramente por debajo del 1,7% registrado un año antes. No obstante, el gasto en personal solo subió un 1,7%. De ahí que las remuneraciones medias se quedaran estancadas con un crecimiento del 0,1%, fundamentalmente porque las nuevas contrataciones cobran menos.

El empleo indefinido apenas avanzó en esta muestra un 0,3%, mientras que la contratación temporal creció mucho más: un 8,1%. La industria, el comercio y la hostelería engordaron sus plantillas. Por el contrario, el sector energético la redujo ligeramente. Y los segmentos de información y comunicaciones registraron descensos importantes en el número de trabajadores, del orden del 4%.

Y este comportamiento tuvo un reflejo directo en los salarios medios por ramas: en la industria se elevaron un 1,7%; un 1,1% en el comercio, y un 0,6% en la hostelería. En cambio, se estancaron en el negocio energético y descendieron un 2,1% en las industrias de información y comunicaciones.

El valor añadido bruto, es decir lo que la empresa consigue una vez se restan las compras de productos intermedios necesarios para producir, subió en el primer trimestre de 2017 un 1,1% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta tasa apenas mejoró respecto al año pasado, y ello se achaca a los mayores costes de las materias primas que soportan las empresas energéticas. Si se descuenta este efecto, el valor añadido bruto habría crecido un 4,6%.

Aumenta la deuda en las sociedades de mayor tamaño

La ratio de deuda sobre beneficios de explotación ha repuntado levemente en las grandes empresas, según los datos del Banco de España. Dado que la rentabilidad ha crecido, ello implica que el endeudamiento de las empresas de mayor tamaño está escalando. No obstante, los gastos financieros disminuyen un 11,6% respecto a doce meses antes. Y ello permite que descienda la carga financiera, esto es la ratio entre gastos financieros y resultados. O lo que es lo mismo, hay más deuda pero esta es más sostenible gracias a la política monetaria. Al mismo tiempo, las empresas también se benefician de un incremento del 22,9% en sus ingresos financieros, fundamentalmente dividendos.

Y eso, junto a los bajos intereses pagados, permite que el resultado ordinario neto suba un 10,9% interanual. Dicho esto, los ingresos atípicos, que nada tienen que ver con el negocio ordinario como las ventas, se desploman un 28,7% y neutralizan parte del impulso que la rúbrica financiera brinda a la rentabilidad.