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El ‘Brexit’ apenas pasa factura a ambos lados del Canal

Bruselas revisa al alza las previsiones sobre el PIB británico, aunque alerta sobre la inversión, que se estanca

Monedas y billetes de libra esterlina
Monedas y billetes de libra esterlina EFE

El Brexit, la salida del Reino Unido de la UE, tenía que haber sido una especie de Armagedón económico al otro lado del Canal, a juzgar por las previsiones oficiales previas al referéndum. Pero el hecho es que apenas se ha dejado notar en el tipo de cambio de la libra, en los precios inmobiliarios y —relativamente— en la inversión y en las primeras deserciones de la City. La economía británica desacelera, pero muy por debajo de lo previsto. Tras crecer por encima del 2% en 2015, cerró el año pasado con un alza del PIB del 1,8%: la Comisión prevé que el crecimiento se mantenga en el 1,8% este año y se desacelere hasta el 1,3% en 2018. Eso certificaría un doloroso sorpasso, tras haber superado con claridad a la zona euro en lo que va de crisis.

El Brexit es rico en paradojas. Bruselas certifica ese sorpasso —Europa crecerá medio punto más que el Reino Unido en 2018—, pero a la vez se ve obligada a revisar al alza sus pronósticos, ante la inesperada resistencia de la economía británica. El Banco de Inglaterra apuntó este jueves que la actual desaceleración será solo “temporal”. Bruselas, eso sí, deja alguna que otra saeta en su informe: “La inversión empresarial se estanca como consecuencia de la incertidumbre, aunque la exportación pueden mejorar por la depreciación de la libra”, explicó el comisario Pierre Moscovici. “La respuesta de las empresas a las negociaciones [de divorcio con la UE] es difícil de predecir”, admite la Comisión.

El mayor riesgo para Europa es la explosiva situación en Italia, con un largo estancamiento económico, serias dudas en la banca, una deuda pública enorme y riesgos políticos. Italia es el país del euro que menos crecerá en 2017 y 2018. La demanda externa y la inversión apoyan una recuperación muy modesta, incapaz de disipar los interrogantes en los mercados. Con un paro superior al 11% y una deuda pública que sobrepasa el 130% del PIB (la mayor de Europa salvo por Grecia), la Comisión es meridianamente clara: “La incertidumbre política y el lento ajuste del sector financiero son riesgos a la baja para Italia”. Traducción bastarda: vienen curvas.