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COLUMNA

El mercado alternativo se rebela

Las empresas que cotizan en el MAB exigen un tratamiento fiscal no discriminatorio, en línea con el modelo europeo y el mercado continuo

Palacio de la Bolsa de Madrid.
Palacio de la Bolsa de Madrid. EFE

Cansadas de tener un trato, a su juicio, discriminatorio, sobre todo en materia fiscal y operacional, las empresas del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) han decidido ponerse a zurrar la badana y no dejar pasar más tiempo sin reivindicar sus peticiones. Por ello, reclaman un trato igual para los inversores en dicho mercado, en línea con el modelo europeo y también con el propio mercado continuo español. Es decir, que haya un tratamiento fiscal único para las plusvalías obtenidas en Bolsa, sea en un mercado u en otro.

Y con esas intenciones, la AEMAB (Asociación de Empresas del Mercado Alternativo Bursátil) ha empezado a moverse por los pasillos políticos en busca de apoyo y audiencia de los grupos parlamentarios. Se trata de encontrar un aliado entre las fuerzas políticas que les sirva de vehículo para presentar enmiendas de alguna ley en su paso por el Senado, como puede ser la Ley de Contratos u otra no específica. De momento, están funcionando los lobbies y fraguando acuerdos y parece que sus postulados son bien oídos en Ciudadanos y los grupos vasco y catalán.

Ya en su día, la asociación presentó enmiendas a la Ley de Fomento a la Financiación Empresarial que se quedaron sin tramitar en el Senado por la convocatoria de elecciones en 2016. Dos en concreto eran las enmiendas: eximir de tributación las ganancias obtenidas por la venta de acciones de sociedades cotizadas en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y extender la deducción del 20%, prevista en la ley del IRPF, a las inversiones en acciones del MAB.

Las reivindicaciones de este grupo de empresas las conoció el jueves en directo el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella, en una reunión con representantes del mismo encabezada por su director general, Francisco Salazar-Simpson. Además, estuvieron en el encuentro el consejero delegado de Mas Movil, Meinrad Spenger; el presidente de FacePhi, Salvador Martí, y el de Eurona, Jaume Sampera, tres empresas significativas de las 30 que cotizan en el MAB.

La asociación que las agrupa, AEMAB, persigue el cambio a través de enmiendas en el Senado

Las quejas las refleja el presidente de la Asociación, Antonio Romero Haupold, quien destaca que “el inversor del MAB tributa, aunque reinvierta la plusvalía, mientras que en el Reino Unido tiene excepción fiscal en la inversión y puede compensar las pérdidas cuando éstas se producen. Al inversor le resulta más atractivo ese mercado que el nuestro. De hecho, en el AIM del Reino Unido supone un 4% del PIB y el MAB supone tan solo un 0,14”. En AEMAB destacan que, pese a eso, el número de empresas cotizadas en el MAB creció un 30% en el último año; pero que podrían conseguir mayores logros en este mercado, fundamental para la financiación de las pymes, si se cambiara la regulación.

Romero-Haupold señala que también serían necesarias otras medidas como una política única con respecto a las ayudas a los inversores y empresas ya que al ser una competencia delegada en las autonomías hay varias políticas (en concreto, la tienen Galicia, Andalucía y Cataluña); unificación de los requisitos de información por el regulador entre el mercado continuo y el alternativo; votación electrónica en las juntas de accionistas; derecho a conocer los accionistas; mismo plazo de adquisición preferente de acciones que para el mercado continuo; facultad que no obligación de tener un banco proveedor de liquidez y poder elegir el sistema de cotización en el día ya sea fraccionado (a las 12 y las 16) o continuo. También subraya que es necesaria la creación de una mesa en la que estuviera, el regulador, el Gobierno y la asociación para que se diese un seguimiento uniforme a los asuntos del MAB.

Salazar-Simpson resalta que las empresas del MAB, tienen dos funciones que son extraordinarias para las pymes. La primera es asegurar en el tiempo la vida de las empresas, especialmente las familiares, porque las acciones de las personas que buscan desvincularse se pueden vender en el mercado sin tener que liquidar la empresa. Otra gran ventaja de cotizar en este mercado es la posibilidad de fusiones, absorciones y otros mecanismos que faciliten el aumento de volumen de la pyme española.

El cambio de regulación permitiría mejorar la financiación de las pymes, sostienen.

Salazar-Simpson añade una reflexión: “El Estado da dinero a estas empresas y a los emprendedores de una manera intensiva ya sea a través de ayudas directas ICO, comercio exterior, subvenciones y un largo etcétera ¿No sería lógico que apoyase a los fondos que invirtieran en el mercado MAB, que está permanentemente fiscalizado?

Actualmente, en el MAB cotizan 30 empresas en el segmento de Empresas en Expansión (EE) de diferentes sectores y con un alto componente tecnológico e innovador. Estas empresas cuentan con la mayor parte de su negocio en el exterior. Desde 2009, el año en que empezó a cotizar la primera empresa en el segmento de EE, las cotizadas han captado en torno a 300 millones de euros de los inversores vía ampliaciones de capital.