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La subida de impuestos se concentra en las empresas que facturan más de 20 millones

El decreto limita las compensaciones por las pérdidas acumuladas durante la crisis

El minsitro de Hacienda, Cristóbal Montoro
El minsitro de Hacienda, Cristóbal Montoro EFE

El Gobierno publicó ayer en el Boletín Oficial del Estado el detalle de la subida de impuestos. Y el grueso de esta se concentrará en las empresas que facturan más de 20 millones. La razón estriba en que la medida que más puede recaudar consiste en limitar las compensaciones de pérdidas de las compañías. Durante la crisis, muchas de ellas acumularon números rojos que se apuntaron como créditos fiscales, y ahora que tienen beneficios se los pueden compensar para reducir su factura fiscal. Según las propias estimaciones de la Agencia Tributaria, solo las grandes empresas se dedujeron cerca de 6.000 millones en 2014. Y éstas podían seguir empleando tales créditos fiscales en los próximos años. Así que el Ministerio de Hacienda ha decidido limitar esta práctica en las empresas que facturen más de 20 millones. Hasta el 50% de la base imponible si el importe neto de la cifra de negocio oscila entre los 20 y 60 millones. En el caso de que la facturación sea superior a los 60 millones, la compensación se restringe al 25% de la base. 

Además, algunas empresas se deducían pérdidas en las transmisiones de participaciones en entidades pero no tributaban por estas cuando tenían beneficios. Por eso, el Gobierno ha intentado atajar esta laguna y no permitirá que las empresas se deduzcan este tipo de pérdidas, sobre todo cuando procedan de entidades ubicadas en paraísos fiscales o territorios de baja fiscalidad.

Para las multinacionales se ha fijado, además, un límite del 50% de la cuota íntegra del impuesto para la aplicación de deducciones por doble imposición. Y Hacienda exigirá que las sociedades que en el pasado se hubieran deducido el deterioro de participaciones en otras entidades lo tributen en los próximos cinco años, al margen de que se haya generado o no un beneficio o haya existido un incremento de los fondos propios. De esta manera, se está obligando a revertir el deterioro, aunque no exista una mejora económica real de la empresa.

La idea de Hacienda consiste, por tanto, en que el tipo efectivo se acerque más al real. Sobre todo después de que el Gobierno impusiese a las grandes empresas pagar por adelantado en las retenciones un 25% de su resultado sin tener en cuenta todas estas deducciones y exenciones. Así que Hacienda restringe el uso de varias de ellas para no tener que devolver muchísimo dinero en la liquidación de 2017.

Por otra parte, el Gobierno suprimirá los aplazamientos de las liquidaciones de IVA que hacen las empresas. Se trata de una práctica habitual que las empresas hayan cobrado una factura y por lo tanto ingresado el IVA, pero piden a Hacienda un aplazamiento. Esto implica que, de hecho, están usando a la Agencia Tributaria como un banco para financiarse, si bien tienen que desembolsar un interés de demora. O al menos así lo denuncia el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. El Gobierno acaba así con esta práctica esgrimiendo que la financiación ahora es muy fácil de obtener.

El decreto no incluye, sin embargo, una de las medidas anunciadas que justifica que la recaudación contra el fraude mejore: se trata del sistema de liquidación automática para empresas con cierto tamaño. Todas tendrán que remitir informáticamente sus facturas de forma previa a la Agencia Tributaria. Y esta podrá comprobar las liquidaciones antes de que se hagan. Sin embargo, este sistema requiere de una operativa informática y de unas pruebas piloto que tardan tiempo. Y Hacienda aún no ha empezado.

Fe de errores

En una versión anterior de esta información, publicada en la edición impresa el domingo 4 de diciembre, se decía que los aplazamientos que la Agencia Tributaria concede a las empresas no tenían intereses de demora. En realidad sí los tienen, como se indica en la versión actual.