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Americanos y chinos pujan por el portugués Novo Banco

Las ofertas distan mucho de los 4.900 millones de euros públicos inyectados

Cajeros del Novo Banco, en el centro de Lisboa.
Cajeros del Novo Banco, en el centro de Lisboa.

El Banco de Portugal ha recibido cinco ofertas para comprar Novo Banco, la entidad financiera nacida hace dos años con los activos buenos del extinto Espírito Santo y con una inyección pública de 4.900 millones de euros.

Aunque el Banco de Portugal no ha revelado los nombres de los pujadores ni sus ofertas, las cinco propuestas son de los bancos portugueses BCP y BPI, de los fondos norteamericanos Apollo, Centerbridge y Lone Star que han presentado proposiciones por el 100% de la entidad, mientras que el fondo chino Minsheng ofrece comprar el 50% y diluir el resto en bolsa.

Peses a las cinco propuestas, la del BCP portugués (30% chino) es una mera declaración de intenciones para seguir en el proceso, pero sin oferta vinculante alguna, y la del BPI, algo similar, pues hay una disparidad de criterio entre las ganas de la actual dirección portuguesa y la negativa cerrada de su mayor accionista, CaixaBank. Con una opa de por medio y conflictos judiciales entre accionistas, no parece el mejor momento para que BPI apueste por Novo Banco.

Los fondos norteamericanos ya tienen experiencia en el mercado portugués, pues Lone Star fue dueño de los centros comerciales Dolce Vita, y Apollo controla las firmas aseguradoras Tranquilidade (que fue filial del BES) y Açoreana.

La venta de Novo Banco, que en dos años ha dejado 2.000 millones de euros en pérdidas, y una inyección de dinero público de 4.900 millones, debe cerrase antes de agosto. En el caso de que no se privatice a principios de año, NB deberá seguir con el plan de despidos y cierre de oficinas.

Pese a las ofertas, el Banco de Portugal o el Gobierno puede rechazar la venta si consideran que las ofertas son muy bajas. La diferencia entre los 4.900 millones de euros inyectados y lo que se recupere deberá ser sufragado por el Fondo de Resolución, es decir, por los mismos bancos, en partes alícuotas a su mercado, lo que supone un problema más de desestabilización a un sector con mucho crédito impagado.