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Tecnocracia

Una de las reformas pendientes en España es revisar el reglamento de selección de altos funcionarios

El exministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. EFEArchivo
El exministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. EFE/Archivo

El caso Soria deja en evidencia que algo no funciona bien en nuestra tecnocracia. Los técnicos comerciales han sido una institución clave en la modernización y el desarrollo económico de España. Fuentes Quintana luchó contra la autarquía e intervencionismo franquista, clave para sacarnos del aislacionismo internacional. Luis Ángel Rojo, otro protagonista del Plan de Estabilización de 1959, consiguió desde el Banco de España institucionalizar la estabilidad macroeconómica, condición para elevar el empleo y la renta por habitante.

Ambos tenían prestigio académico y un equilibrio platónico entre la teoría y la praxis. Ese es el modelo de EE. UU. y los países avanzados; Ben Bernanke, Yanet Yellen, Laurence Summers, etcétera. En mi experiencia personal con José Manuel Soria, técnico comercial del Estado, siempre me sorprendió su bajo nivel intelectual y su pésimo conocimiento práctico de los temas que gestionaba. La misma sensación que he tenido con su sustituto Jiménez Latorre.

El mérito de Soria para ir al Banco Mundial fue apoyar a Rajoy, registrador de la propiedad, en el congreso del PP de 2008 en su lucha contra Esperanza Aguirre, también funcionaria. Los miembros del comité que nombró a Soria eran técnicos comerciales, la mayoría del PP y ocuparon puestos de dirección en la asociación de técnicos en los gobiernos socialistas. Alberto Nadal que también quería la silla del Banco Mundial es del PP y hermano del asesor de Rajoy en Moncloa, también técnico.

Guindos es el referente de los técnicos comerciales que recuperaba la tradición de los tecnócratas del Opus Dei. Ha sido el único ministro de Economía de la democracia rescatado por el FMI. Y sin la milagrosa intervención de Draghi, España habría salido del euro en 2012 tras una fuga de capitales del 25% del PIB, igual que hizo Yannis Varoufakis en Grecia. Guindos en 2012 rescató a la caja en la que fue consejero y presidente del comité de auditoria, incumpliendo la ley de incompatibilidad, sin duda uno de los casos más escandalosos de puerta giratoria de la Democracia. El Gobernador del Banco de España también es técnico comercial. Fue puesto por Guindos y los medios destacaron su amistad con el ministro, lo que eliminaría los conflictos. Y lo consiguió. El Banco incumplió su misión de informar al parlamento del incumplimiento sistemático del déficit y ha forzado a la Comisión a poner a España en vigilancia ante la desconfianza no solo en Rajoy, también en las instituciones y nuestra tecnocracia.

La ilustración luchó para acabar con el nepotismo del antiguo régimen. La solución fue crear una burocracia de funcionarios con regulaciones para preservar su independencia. Una de las reformas estructurales pendientes en España es revisar los reglamentos de selección y promoción de los altos funcionarios. Y hay que acabar con monopolios como nuestra representación exterior. Para acabar con el paro y la precariedad y mejorar el nivel de vida de los españoles necesitamos instituciones independientes y meritocráticas. Y además de serlo, deben parecerlo. Necesitamos educar a nuestros niños en valores y elegir gobernantes que enseñen con el ejemplo.