Defensa pondrá condiciones a la venta de ITP a Rolls-Royce

El Brexit convertirá en extracomunitaria a la dueña de la única fabricante española de motores de aviación

La compra del 100% de la Industria de Turbo Propulsores S.A. (ITP) por parte de la multinacional británica Rolls-Royce, anunciada el pasado día 11, tendrá que superar un largo camino antes de hacerse realidad. La venta del 53,1% de las acciones en poder de Sener por 720 millones de euros deberá ser aprobada por el Gobierno, al tratarse de una empresa de interés para la defensa nacional. Fuentes gubernamentales creen improbable que se vete la operación pero dan por hecho que, a través del Ministerio de Defensa, se impondrán condiciones.

Un motor de avión en el banco de pruebas de ITP, en Morón (Sevilla).
Un motor de avión en el banco de pruebas de ITP, en Morón (Sevilla).

La venta de ITP a Rolls-Royce puede ser un buen negocio para Sener, que podrá centrarse en sus áreas principales de actividad: ingeniería y construcción. Los 720 millones en que se ha cifrado la venta de su paquete mayoritario en la empresa —el precio final está pendiente de la valoración de los activos— es más de 15 veces superior al resultado antes de impuestos de ITP en 2015 (47 millones). Aunque el pago se hará en dos años y hasta el 50% en acciones de Rolls-Royce, la operación permitirá a Sener sanear sus cuentas y afrontar nuevos proyectos.

No está claro, sin embargo, que sea tan buen negocio para la defensa nacional. ITP es la única fabricante española de componentes de motores de aviación y dispone de tecnologías de interés para la defensa, algunas desarrolladas con fondos públicos, así como de una capacidad de mantenimiento de turbinas de aeronaves militares que puede ser crítica para la operatividad de los ejércitos, según los expertos. Además, ITP ha sido la representante española en los consorcios internacionales que han desarrollado los motores del avión de combate Eurofighter (EJ200), el avión de transporte A400M (TP400) o el helicóptero de ataque Trigre (MTR390). La participación de ITP en estos programas no habría sido posible si España no hubiera comprado dichos aviones o helicópteros.

En estas condiciones, la venta de ITP a una firma extranjera (Rolls-Royce era hasta ahora socio tecnológico, pero minoritario) está sujeta a una autorización que el Gobierno solo decidirá si la concede cuando se confirmen los términos de la operación, no antes del año próximo.

Las fuentes consultadas no creen que haya un veto pero sí que se impongan condiciones para garantizar que España no pierde capacidades críticas para la defensa nacional.

Rolls-Royce asegura que, en principio, su intención es mantener la sede social de ITP en Bilbao y no reducir su plantilla, de más de 3.000 personas. Pero el Brexit ha arrojado más incertidumbre a la operación, ya que Rolls-Royce dejará de ser una empresa de la UE y de estar sujeta a las obligaciones y beneficios del club para convertirse en extracomunitaria, aunque solo después de que se apruebe la venta.

Un portavoz de Rolls-Royce aseguró a EL PAÍS que su intención es hablar con el Gobierno español y con las autoridades locales sobre el futuro de ITP.

Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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