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ANÁLISIS

Microsoft-Linkedin, una apuesta firme por el mundo corporativo

Microsoft pretende poner un pie más sólido en Silicon Valley y, además, en un terreno que domina: el de las empresas

Microsoft-Linkedin, una apuesta firme por el mundo corporativo
AFP

¿Vale Linkedin más que WhatsApp? Dos años después de que Facebook se hiciese con la empresa de mensajería de moda, se vuelve a cerrar una venta de cifras astronómicas. Entonces fueron 22.000 millones de dólares. Microsoft va a pagar ahora 26.000 por LinkedIn. Esta vez la excusa del crecimiento desorbitado de usuarios no sirve para justificar una compra. Los motivos son más profundos que hacerse con un arma para negociar con las operadoras o defender la hegemonía en el móvil —así fue en el caso de Facebook—. Porque Linkedin, a pesar de ser la herramienta más usada para la búsqueda de talento, tiene todavía aristas: problemas de seguridad y sucesivos ataques, operaciones de compra de startups para promover el contenido que terminan diluidas y cierto estancamiento como soporte publicitario, entre otras lagunas.

¿Por qué pagar entonces 26.200 millones de dólares por LinkedIn? Microsoft pretende poner un pie más sólido en Silicon Valley. Ahora mismo son los vecinos del norte, los aburridos de esa ciudad en la que también nació Starbucks y donde siempre llueve. Los que no entienden el negocio del móvil. Y con la compra de LinkedIn entran en el corazón de la vanguardia, en las oficinas de última generación, las dinámicas más ligeras y los soportes de anuncios segmentados y de calidad. Y, encima, con un público profesional. Microsoft entra en un entorno en el que la reputación de los perfiles y el acceso compartido a recursos cambia por completo los métodos de trabajo.

Así, la compañía que fundó Bill Gates, tras reconocer su derrota en el mundo móvil, toma ahora las riendas de su principal fuente de ingresos: el mundo empresarial. En 2012 ya lo intentaron con Yammer. Con sede en el mismo edificio de Twitter, fue un canal de comunicación de trabajo antes de que existiese el omnipresente Slack. Se gastaron 1.200 millones de dólares en un producto que se ha diluido. Esta vez hacen una apuesta mayor, pero por un negocio ya extendido.

El anunció de compra ha sido una sorpresa para los mercados, pero las conversaciones con LinkedIn comenzaron en enero, según han reconocido en una llamada con analistas los consejeros delegados de ambas empresas. El 21 de abril comenzó el runrún en varios chats privados de inversores. May Chow, responsable de comunicación corporativa de Microsoft lo zanjó con la fórmula clásica: “Como siempre, ante rumores y especulaciones, no hacemos comentarios”. El trato ya estaba en marcha.

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