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Air Nostrum supera la tormenta perfecta

La aerolínea regional asociada a Iberia remonta el vuelo tras acumular fuertes pérdidas

Ignacio Zafra
Carlos Bertomeu, presidente de Air Nostrum.
Carlos Bertomeu, presidente de Air Nostrum.MÒNICA TORRES
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Air Nostrum da por superadas las graves turbulencias que amenazaron su supervivencia. La aerolínea regional española —que tiene desde 1997 un acuerdo de franquicia con Iberia— acaba de presentar unos beneficios de 11,3 millones de euros tras perder 64 millones al principio de la década. La crisis forzó a la compañía a reducir su estructura a casi la mitad. La propiedad cambió de manos. El primer ejecutivo, Carlos Bertomeu, se convirtió en presidente. Y la familia Serratosa, fundadora en 1994 de Air Nostrum, pasó de controlar el 75,5% de las acciones a solo el 7%. Después de “capear el temporal asumiendo sacrificios” para adaptarse al mercado, Bertomeu ve ahora el cielo despejado.

“La situación fue muy grave. El problema no solo fue que redujesen sus desplazamientos cientos de miles de clientes, sino que la recesión cambió completamente el escenario de mercado. La gente dejó de pagar los billetes al precio que los pagaba y se desplomó un 38% el ingreso medio por pasajero. Si a ello se le suma el fuerte incremento del precio de carburante en esas mismas fechas, nos encontramos con la tormenta perfecta”, afirma.

El presidente de la compañía, que tiene su sede en la antigua base militar de Valencia, junto al aeropuerto de Manises, cree que su recuperación se debe a la rapidez con que se aplicaron las correcciones. Air Nostrum fue, por ejemplo, “la primera compañía regional de Europa en sustituir los reactores de 50 plazas por aviones de módulo mayor, que reducían en un 35% el coste por asiento”. En el lustro que siguió a 2008, cerraron 65 aerolíneas regionales europeas.

Air Nostrum reaccionó abandonando las rutas deficitarias y concentrándose en abastecer de pasajeros a Iberia. Limitó los costes laborales —se redujo la plantilla y hubo una bajada general de salarios—. Y empezó a renovar su flota para hacerla más eficiente. En 2014, tenía 10 aviones de 100 plazas —modelo CRJ 1.000, fabricado por la canadiense Bombardier—. En 2018, tendrá 30 aviones de estas características de un total de 42 aparatos. El módulo medio de la aerolínea ha aumentado de 75 a 88 asientos.

La bajada del precio de los carburantes contribuyó a los beneficios de Air Nostrum en 2015. Bertomeu matiza que el efecto fue menor de lo esperable ya que en paralelo se produjo una apreciación del dólar y la aerolínea realiza muchos pagos en moneda estadounidense. Entre ellos, el combustible.

El presidente de Air Nostrum asegura sentirse muy cómodo con IAG —el holding integrado por Iberia, British Airways y Vueling—. “Se trata de una relación de libro win to win en la que ambos ganamos. Nosotros le aportamos capilaridad al grupo desde la práctica totalidad de las comunidades autónomas españolas, Portugal, Francia, Italia y Marruecos. Distribuyendo pasajeros para sus vuelos de largo y medio radio con origen o destino en la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Y ellos nos ofrecen la mejor comercialización posible para nuestros vuelos bajo el paraguas de su marca”. “A cambio, son tremendamente exigentes en la coordinación de ambas operativas”, afirma.

Aunque es una compañía independiente, la estrategia comercial de Air Nostrum “se incardina con la del grupo Iberia”. “El nuevo plan de acción” común “se apoya en la complementariedad, en aportar en cada ruta y en cada franja horaria el módulo de avión que precise la demanda; Air Nostrum tiene un papel muy definido que está desempeñando a la perfección”, agrega en referencia al encaje de la aerolínea con las low cost del grupo IAG.

Convenios con aeropuertos

La compañía regional mantiene acuerdos con aeropuertos, Ayuntamientos, Diputaciones, Ejecutivos autonómicos, Gobierno de España y UE. “Se trata de convenios de publicidad y promoción de un destino o un aeropuerto”, afirma Bertomeu, que defiende “las obligaciones de servicio público como forma de vertebrar los territorios allí donde no llega la iniciativa privada”.

Bajo esta condición Air Nostrum opera las líneas Madrid-Mahón, Sevilla-Almería y Madrid-Estrasburgo. Bertomeu indica, sin embargo, que los acuerdos con Administraciones “no suponen más de un 2%” de su cuenta de resultados. Y asegura que de momento no entra en sus planes entrar en el puente aéreo entre Madrid y Barcelona.

El presidente de Air Nostrum fue responsable de inversiones de Nefinsa, el grupo empresarial de los Serratosa, una de las históricas familias de la burguesía valenciana. Con el dinero que ganaron con la venta de Valenciana de Cementos, los Serratosa crearon la aerolínea, y Bertomeu se convirtió en su consejero delegado. En 2014, cuando la crisis afectó simultáneamente a la compañía aérea y al grupo empresarial familiar, el directivo acudió a la ampliación de capital de la aerolínea, haciéndose con un 54% de las acciones. Los fundadores del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), Antonio Pellicer y José Remohí, adquirieron un 15% cada uno. Después de la reestructuración, la compañía cuenta con 1.392 trabajadores. Sus planes de diversificación pasan por América Latina, y la aerolínea ya ha puesto un pie en Bolivia y Paraguay.

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Sobre la firma

Ignacio Zafra
Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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