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Apple invierte 880 millones de euros en el competidor de Uber en China

Es la mayor inversión de la tecnológica americana en el gigante asiático

Sede central de Apple en Cupertino. AP Quality

Son las cinco de la tarde en Shanghái, y llueve. Las oficinas se vacían y las calles de esta megalópolis de 24 millones de habitantes se llenan de trabajadores ansiosos por regresar a sus casas. Pero los taxis pasan como una exhalación con el piloto rojo encendido, y cuando alguno se torna verde hay codazos para cogerlo. Es la ley de la jungla, salvo para quienes sacan su teléfono móvil y abren la aplicación de Didi Chuxing. El equivalente chino de Uber localiza al usuario y le permite elegir entre taxis oficiales y vehículos privados que están libres a su alrededor. Los primeros escasean a esta hora, pero entre los segundos hay varias opciones: coche individual o compartido, de cuatro o siete plazas.

El servicio es rápido, claro, y seguro, razones por las que Didi se ha hecho imbatible en China: el resultado de la fusión entre Didi Dache y Kuaidi Dache suma ya más de 300 millones de usuarios que contratan unos 11 millones de viajes al día en 400 ciudades, lo cual supone un 87% del total -99% en el caso de los taxis oficiales-. Uber reconoció que pierde mil millones de dólares al año tratando de abrirse camino en China, pero ni siquiera con esa sangría económica, provocada por una competencia que algunos han calificado de suicida, ha logrado aumentar su cuota de mercado.

Por eso, en el gigante asiático a pocos les ha sorprendido el interés de Apple, que ha decidido invertir 1.000 millones de dólares (880 millones de euros) en Didi Chuxing. Se trata de la mayor suma desembolsada por la tecnológica estadounidense desde que pagó 3.000 millones por Beats, es también su mayor inversión en China, y supone un cambio en la estrategia de la compañía, tradicionalmente interesada por participar en empresas más pequeñas. “Didi ejemplifica la innovación de la comunidad de programadores informáticos chinos. Estamos extremadamente impresionados por el negocio que ha creado y por su excelente equipo de liderazgo, y esperamos apoyarles a medida que crezcan”, afirmó el consejero delegado de la multinacional, Tim Cook, en un comunicado.

Un valor de 25.000 millones de dólares

La empresa se ha convertido en una de las mayores start up del país, valorada por los inversores en unos 25.000 millones de dólares. En comparación, la franquicia china de Uber, en la que ha invertido el buscador local Baidu, opera en 45 ciudades chinas -serán cien a finales de año- y está valorada en 8.000 millones.

“El apoyo de una empresa como Apple es un gran estímulo y fuente de inspiración”, ha explicado Cheng Wei, fundador y actual consejero delegado de Didi, para la que Apple es su mayor inversor. “Continuaremos trabajando con los conductores, usuarios, y socios globales para conseguir que todos tengamos más opciones de viaje y para ayudar a nuestro país a solucionar los problemas de tráfico, medioambiente, y empleo”, ha añadido.

“Didi ha conseguido regular en parte nuestro trabajo y hacer que resulte más eficiente”, comenta Wang, uno de los chóferes privados que utiliza su Buick Excelle para hacer negocio en hora punta. En total, Didi coopera con 14 millones de conductores. No obstante, lo mismo que ha sucedido con Uber en diferentes países, grupos de taxistas chinos se han manifestado en contra de la competencia desleal que suponen los conductores como él, y algunas ciudades han decidido introducir restricciones a los servicios que ofrece a través de la aplicación.

“Me fío más de Didi porque es una empresa china y también coopera con taxis oficiales”, explica una usuaria que está registrada en ambas aplicaciones. “Solo uso Uber cuando los coches de Didi están demasiado lejos”.

Pocos detalles

Sobre la operación conocida ayer, que comenzó a fraguarse tras la reunión de Cook y del presidente de Didi, Jean Liu, el pasado 20 de abril, apenas se han proporcionado detalles. Pero analistas chinos consideran que la empresa de Cupertino está interesada en extender su propio sistema de pago -Apple Pay, lanzado en China en febrero- en un país en el que los pagos electrónicos están dominados por Alipay y WeChat Pay. Además, la experiencia le servirá a Apple para aumentar su conocimiento sobre el mundo del comercio electrónico chino.

“Didi tiene grandes recursos de big data, muy importantes para aprender sobre el comportamiento del consumidor chino, no solo en el sector de transporte”, ha apuntado Kitty Fok, directora de IDC China, al diario South China Morning Post. Por su parte, Apple puede proporcionarle a Didi el conocimiento que requiere su anunciada expansión internacional. Otros también especulan con la posibilidad de que la multinacional americana avance más rápido en el desarrollo de su vehículo sin conductor gracias al acuerdo con Didi.

En cualquier caso, la maniobra de Apple llega en un momento delicado. Su situación en China pasa por un bache importante. En las últimas semanas el gobierno chino ha ordenado el cierre de sus proveedores de libros y de películas, un tribunal ha decretado que una empresa china a la que había denunciado Apple puede utilizar la marca iPhone para sus artículos de peletería, y, sobre todo, las ventas de sus aparatos electrónicos en la región de China -que incluye Hong Kong, Macao y Taiwán- se han desplomado un 26% al inicio de este año.

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