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Vigilar que tu empresa cumpla la ley: una de las profesiones del futuro

Las escuelas de negocios suben la apuesta por formar a los expertos en 'compliance'

Se hace llamar compliance officer (directores de cumplimiento normativo) y es una de las profesiones del futuro. Lo dice, entre otros, la consultora Hays, que en su Guía del Mercado Laboral 2016 lo sitúa como el perfil jurídico más buscado en la actualidad. Y todo gracias a un cambio legislativo que ha convertido a estos profesionales en poco menos que imprescindibles. La reforma del Código Penal de 2010 estableció la responsabilidad penal de las personas jurídicas, y una modificación en 2015 ha introducido la obligatoriedad para las empresas de contar con un plan de cumplimiento normativo que vele por que sus actuaciones se ajusten a criterios legales y éticos.

La responsabilidad penal de las empresas obliga a redoblar el cuidado.
La responsabilidad penal de las empresas obliga a redoblar el cuidado.

Esta novedad regulatoria ha provocado que empresas de todos los sectores y tamaños necesiten incorporar a profesionales cualificados en esta materia. "¿A qué sociedad le interesa que le multen, le cierren la fábrica o le obliguen a disolverse? Son riesgos muy reales que pueden acontecer a una empresa que no cuente con las medidas de protección adecuadas en materia de cumplimiento normativo", advierte David Fauquie, gerente del despacho Rousaud Costas Duran y que en la actualidad cursa el Postgrado en Compliance de la Universidad Pompeu Fabra.

Entre las funciones de estos profesionales figuran identificar mapas de riesgos penales, elaborar los planes de cumplimiento normativo, implantarlos y cruzar sus estipulaciones con el seguimiento de las actividades diarias de la empresa. Blanqueo de capitales, fraude fiscal, estafa o delitos contra la Seguridad Social son algunos de los campos objeto de su vigilancia. El perfil del experto es, sobre todo, jurídico. Xavier Ribas, abogado especializado en cumplimiento corporativo de Ribas y Asociados, identifica también como factor de éxito "tener buenas dotes relacionales que permitan al profesional generar interlocutores y aliados en todos los departamentos de la empresa".

Al fin y al cabo, el responsable de cumplimiento es una especie de oficial de 'asuntos internos', por lo que es probable que no se granjeé las simpatías de todo el mundo en la organización. La naturaleza de sus responsabilidades hace, además, conveniente que posea "picardía para intuir la ocultación de un riesgo y valor para hacer valer su autoridad, obtener la información necesaria y aplicar las medidas oportunas para su prevención y control", agrega Ribas. El reto para quien desempeña estas funciones, resume David Fauquie, "es lograr integrarse de manera orgánica en la empresa y que su trabajo sea visto como algo necesario y natural".

Una de las cuestiones menos conocidas del cumplimiento normativo es su componente ético. "Se da por supuesto que las empresas deben cumplir la ley, pero el cumplimiento normativo va más allá, y también contempla unos códigos éticos y normas internas que persiguen que la empresa actúe con integridad", subraya Sylvia Enseñat, presidenta de la Asociación Española de Compliance (ASCOM). Según este enfoque, prácticas como la ingeniería financiera o la falta de transparencia también entrarían en el ámbito de control de estos profesionales.

Blindaje jurídico

Conviene precisar que lo que exige la ley a las empresas es contar con un plan de cumplimiento, y que este requisito actúa como eximente en caso de responsabilidad penal. El europarlamentario del PSOE Ramón Jáuregui cuestiona la validez de un modelo que sirva a las empresas como mero blindaje jurídico. "El ejemplo de Italia demuestra que este tipo de planes, debidamente acreditados en las estrategias empresariales, acaban siendo una coartada para eludir responsabilidades por conductas delictivas que puedan producirse en la empresa".

En cuanto a quién debe realizar esta labor, la norma sólo estipula la obligatoriedad de contar con un órgano que ejerza la supervisión y control del plan de cumplimiento, y solo en las grandes empresas. ¿Por qué entonces es recomendable la presencia de un especialista en el organigrama? "Porque tener el documento metido en un cajón no sirve de nada", sostiene José Antonio Sánchez, jefe de estudios del Centro de Estudios Financieros (CEF) y responsable del Curso Monográfico de Compliance Officer de esta escuela de negocios. "Es importante que haya un profesional que conozca la metodología, la implemente, monitorice que se está siguiendo el plan y corrija posibles desviaciones", añade.

En los últimos dos años escuelas de negocios y universidades han puesto en marcha diversos programas formativos para tratar de cubrir esta necesidad del mercado. Una oferta que, en opinión de Xavier Ribas, en general, peca de "dedicar demasiado tiempo al debate doctrinal y a los marcos de referencia internacionales". Sylvia Enseñat también detecta una cierta tendencia en estos programas a "centrarse en el cumplimiento penal, olvidando otros aspectos que también forman parte de las responsabilidades de estos profesionales". El componente práctico es, según David Velázquez, director del Curso de Especialización en Corporate Compliance de ESADE Law School, una de las principales preocupaciones de los alumnos. "Todos se saben de memoria lo que dice la ley, pero lo que de verdad les importa es cómo pueden trasladar y aplicar ese marco teórico a la realidad concreta de sus empresas y sectores".

Pero es que la materia es tan reciente que los programas se siguen construyendo y desarrollando día a día. De hecho, no existe una titulación oficial en cumplimiento normativo. Para tratar de aportar un punto de uniformidad, ASCOM, la asociación constituida en mayo de 2014, ha creado la certificación CESCOM, un examen que acreditará que la persona que lo supere tiene conocimientos suficientes para desempeñar las funciones de compliance officer. Esta certificación, cuya primera edición está prevista para julio de este año, tendrá dos convocatorias anuales y no exige al aspirante que haya cursado un programa formativo concreto.

En casa del herrero...

Hasta la fecha, pocas escuelas de negocios y universidades han incorporado a sus organigramas el cargo específico que reivindican en sus cursos de cumplimiento normativo. La Universidad Pompeu Fabra fue una de las pioneras, y cuenta desde diciembre de 2013 con una responsable de cumplimiento legal. En otras instituciones las funciones de control se reparten entre la asesoría jurídica, la dirección financiera o la dirección de calidad. En la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) es su secretario del consejo de administración, Ignacio Velilla, quien asumió desde junio pasado esta responsabilidad. "Además de los comunes a todas las empresas, el sector educativo tiene sus propios riesgos como la posible vulneración de derechos de propiedad intelectual, revelación de secretos contra la intimidad, protección de datos personales o aquellos derivados de daños informáticos", explica.