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Las Bolsas chinas se desploman por investigaciones a los intermediarios

Shanghái pierde un 5,5% y Shenzhen un 6,3% tras el anuncio del regulador bursátil de investigar a dos de las mayores firmas de corretaje del país

Las investigaciones de las autoridades chinas contra dos de las mayores corredurías de Bolsa del país por supuestas malas prácticas en la compraventa de acciones provocaron este viernes el desplome de los principales mercados de renta variable del país. Shanghái cerró con una bajada del 5,5% y Shenzhen del 6,3%, inmediatamente después de que ambas confirmaran que están siendo objeto de escrutinio por parte de los reguladores. Se trata de la mayor caída diaria en los últimos tres meses.

Las afectadas son Citic Securities, la mayor empresa del sector en China y de propiedad estatal, y Guosen Securities. Ambas registraron una caída del 10% del valor de sus títulos, el máximo permitido por día. Otras firmas de corretaje vieron también como los inversores han empezado a deshacerse de sus títulos por miedo a que puedan verse salpicadas. Haitong Securities, otro gigante del sector, suspendió esta mañana la cotización de sus acciones a la espera de un anuncio sobre "el uso de información privilegiada".

En plena tormenta bursátil del pasado verano, las autoridades chinas ya anunciaron una campaña para aplacar supuestos casos de manipulación de precios de los títulos, malas prácticas de ventas a corto y el uso de información privilegiada que, en su opinión, habrían contribuido al descalabro de los principales mercados del país. Las autoridades aseguran que quieren "limpiar" el sector, y en esta particular redada las corredoras son el principal objetivo.

Aunque los anuncios oficiales se hayan producido entre ayer y hoy, las investigaciones contra estas compañías y contra el sector financiero en general llevan fraguándose desde hace meses. Varios altos ejecutivos de Citic han sido detenidos e interrogados desde el pasado agosto, incluido su presidente. Algunos, según los medios oficiales chinos, habrían admitido haberse aprovechado de información privilegiada. El presidente de Guosen se ahorcó en octubre, poco después de anunciarse oficialmente que estaba siendo investigado por "violaciones graves de disciplina", un eufemismo que el Partido Comunista utiliza para referirse a la corrupción. Otros altos cargos de bancos estatales o del propio organismo regulador bursátil han sido apartados de sus puestos ante las sospechas de haber incurrido en prácticas ilegales.

Tras un año de subidas continuas que revalorizaron los índices de Shanghái y Shenzhen más de un 150%, los mercados de renta variable -ya muy volátiles de por sí- se dejaron más de la mitad de su valor en pocas semanas, volatilizando billones de euros. La situación en China se contagió al resto de parqués del mundo, temerosos de que el estallido de la burbuja pudiera afectar a la segunda economía mundial y de rebote al débil crecimiento global.

Pekín respondió a esta sangría con un despliegue de medidas sin precedentes, desde la inyección de cientos de millones de euros para apoyar la cotización de los títulos más estables hasta la intervención del Ministerio de Seguridad Pública para acabar con los especuladores. Las medidas supusieron en la práctica la intervención de las Bolsas, y muchas de ellas aún siguen vigentes. Tras tocar mínimos en agosto, los parqués chinos han registrado un trimestre de relativa estabilidad: hasta hoy, Shanghái se había recuperado un 24% y Shenzhen un 35%.

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