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China baja tipos por sexta vez en menos de un año

Recorta en 25 puntos básicos el interés de referencia y rebaja el coeficiente de caja de los bancos

 China volvió a mover ficha este viernes para vigorizar su economía. El Banco Popular chino anunció, por sexta vez en menos de un año, otro recorte de las tasas de interés. En esta ocasión el organismo rebaja en 25 puntos básicos los tipos aplicados a los préstamos y a los depósitos, que se situarán a partir del sábado en el 4,35% y 1,5%, respectivamente.

El regulador monetario chino anunció asimismo una rebaja del 0,5% del coeficiente de caja de todas las entidades financieras del país (el porcentaje de activos que los bancos deben mantener en reservas líquidas), hasta el 17,5%. Con ambos movimientos, las autoridades pretenden abaratar y aumentar el crédito para la segunda economía mundial, que ha mostrado claras señales de desaceleración en los últimos años.

Entre julio y septiembre el PIB chino creció un 6,9% interanual, la tasa más baja desde inicios de 2009, coincidiendo con el impacto de la crisis financiera internacional en la demanda externa del gigante asiático. "Como la economía china continúa desacelerándose y los mercados financieros mundiales fluctúan, estas medidas tienen por objetivo establecer un entorno financiero sólido para la reestructuración y el crecimiento estable de la economía", aseguró el organismo en un escueto comunicado.

Hay que remontarse hasta la irrupción de la crisis en 2008 para observar una intervención del banco central chino comparable a la del último año. Entre los años 2012 y 2014, y a pesar de que la ralentización del país ya era evidente, la entidad optó por mecanismos a mercado abierto como acuerdos de recompra inversa para manejar la liquidez del sistema. Hasta finales del año pasado los tipos de interés de referencia seguían en el 6% en el caso de los préstamos y en el 3% para los depósitos. Pero cuando a finales de 2014 se temió que la tasa de crecimiento económico no llegaría al 7,5% establecido por Pekín, el organismo empezó a actuar de forma mucho más contundente. Desde entonces -con una desaceleración que no tiene visos de terminar pronto y una crisis bursátil de por medio- no ha parado.

China está inmersa en un ambicioso programa de reformas para lograr cambiar su modelo de crecimiento económico, dependiente de las exportaciones y la inversión estatal, hacia otro más sostenible basado en la demanda interna. Durante este proceso las autoridades lidian con el difícil equilibrio de lograr una tasa de crecimiento suficientemente alta para asegurar los niveles de empleo y al mismo tiempo proseguir con estos cambios estructurales.

Los analistas esperaban ampliamente más medidas de estímulo una vez conocido que el crecimiento de China en el tercer trimestre del año no alcanzó el umbral psicológico del 7% y la inflación es baja: "estas medidas están destinadas a apuntalar la demanda doméstica y contrarrestar las persistentes presiones deflacionarias en China. Además de la rebaja de las tasas de interés, creemos que están por venir más medidas en el ámbito fiscal para aumentar la inversión en infraestructuras", asegura la consultora Natixis en una nota a clientes.

Por otro lado, el Banco Popular de China también dio a conocer un paso clave en la liberalización de su sistema financiero. Las autoridades han decidido eliminar el límite máximo que las entidades financieras pueden ofrecer a sus clientes por sus depósitos, aunque por el momento solamente afectará a las entidades que operan en las zonas rurales.

El yuan, más cerca de la cesta de divisas del Fondo Monetario

La moneda, china, el yuan, está cada vez más cerca de entrar a formar parte de los Derechos Especiales de Giro (SDR, por sus siglas en inglés), una figura cesta de divisas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para complementar las reservas oficiales de los países miembros. Según ha podido saber Bloomberg, el Gobierno chino ya estaría preparando comunicados oficiales para celebrar la inclusión del yuan en dicho instrumento, uno de sus grandes anhelos en los últimos años. Hasta ahora, solo cuatro divisas (el dólar estadounidense, el euro, el yen japonés y la libra esterlina), forman parte de este mecanismo.

La nueva revisión tiene ahora como fecha límite para completarse el 30 de septiembre del año que viene, frente a la actual del 31 de diciembre de 2015, por lo que la posible nueva inclusión no sería efectiva hasta octubre del próximo año.

El Fondo, que revisa cada cinco años la composición de las divisas en las que se basan los SDR en función a los cambios de la economía mundial y que actualmente está compuesta por el dólar estadounidense, el euro, el yen japonés y la libra esterlina británica, debía decidir sobre este punto antes del final del año.

Para incluir a una moneda en la cesta de SDR, ésta debe mostrar un significativo peso en el comercio internacional de bienes y servicios y haber sido calificada por el Fondo como de "uso libre", es decir, que sea ampliamente utilizada como moneda de pago en transacciones internacionales e intercambiada en los principales mercados de divisas.

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