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La Sareb no llegará al objetivo de vender 15.000 pisos este año

Hasta junio ha colocado un 33% menos por no bajar los precios

El presidente de Sareb, Jaime Echegoyen.
El presidente de Sareb, Jaime Echegoyen. EFE

El presidente de la Sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria (Sareb), Jaime Echegoyen, afirmó este martes que ve difícil que el llamado banco malo pueda cumplir el objetivo que se había marcado de vender 15.000 inmuebles en el canal minorista este ejercicio.

Durante su intervención en un encuentro informativo, Echegoyen señaló que en los seis primeros meses del año la sociedad ha vendido 5.400 viviendas, un 33,3% menos que en el mismo periodo del año anterior. Esta cifra está alejada de las 15.000 inmuebles de objetivo. “Intentamos defender el capital de nuestros accionistas y no hacemos ventas en pérdidas”, defiende el presidente de Sareb, quien ha insistido en que si el mercado no está listo, será necesario esperar.

Echegoyen reconoce que la sociedad va “algo despacio” a la hora de desinvertir en activos, aunque ha confiado en que haya momentos en el tiempo en los que las ventas puedan ser “más grandes”.

También indicó que de momento la sociedad no está preparada para hacer grandes ventas. “No podemos perder dinero”, apostilló, al tiempo que ha recordado que la ralentización en este tipo de actividades “es bastante coincidente en el sector”. Por ese motivo, cree que será necesario agotar los 15 años de vida que tiene Sareb para vaciar toda su cartera. “Me atrevería a decir que necesitamos todo el tiempo que nos fue concedido. Tenemos la intención de agotar la fecha, aunque si pudiéramos agotarla antes, lo haríamos”, añadió.

Echegoyen ha destacado que la intención de la sociedad con participación del Estado no pierda dinero, por lo que ve necesario “trabajar muy duro” y “tener suerte”. Recordó que en sus dos años, la actividad Sareb ha amortizado 5.400 millones de deuda, un 10,6% de los 50.700 millones que tuvo que emitir en deuda privada para adquirir los activos tóxicos de las entidades financieras afectadas por la crisis.