Los fondos internacionales vuelven a comprar suelo para construir casas

Castelake, Lone Star o Pimco centran las primeras operaciones en Madrid y Barcelona

Solar en la calle María de Molina (Madrid).
Solar en la calle María de Molina (Madrid). Carlos Rosillo

El proceso de recuperación del mercado de la vivienda ha llegado al final de la cadena. El suelo, que hasta hace poco tenía incluso un valor negativo, está ya en el punto de mira de los inversores internacionales. Fondos extranjeros como Castelake, Lone Star, Pimco o Chenavari han comprado terrenos para construir nuevas promociones de viviendas atraídos por unos retornos de dos dígitos. Estos instrumentos buscan solares en grandes ciudades y sus áreas metropolitanas, en especial Madrid y Barcelona, y con capacidad para más de 50 casas. La mayoría lo hace de la mano de una promotora inmobiliaria.

El estallido de la burbuja inmobiliaria hizo del suelo uno de los principales activos tóxicos de España. Las compañías del sector se habían convertido en grandes bancos de solares, también rústicos, cuyo valor cayó en picado con la parálisis del mercado. La mayoría incluso llegó a tener un valor negativo, puesto que nadie quería comprarlos y encima tenían un coste de mantenimiento. A medida que los promotores iban quebrando o viéndose incapaces de afrontar sus deudas, esos activos pasaron a los balances de la banca acreedora.

Firmas en crisis, la otra vía

El interés de los fondos por la adquisición de suelo llevó a que un grupo de sociedades se quedara con el control de la inmobiliaria catalana Habitat, una de las cinco primeras de España antes de la crisis. Goldman Sachs, Bank of America y Centerbridge compraron deuda de la compañía y tomaron sus riendas con una nueva propuesta de convenio que llevaron al juez. Su intención pasa por relanzar la empresa con los suelos que tiene la sociedad en Madrid y Barcelona. Algo parecido, dicen fuentes del mercado, pretenden hacer los dueños de Asentia, que perteneció a Colonial.

Para las promotoras, contar un fondo de inversión permite acelerar su crecimiento tras unos años de parálisis. “En la compañía tenemos claro que hay que crecer, y para hacerlo de forma orgánica contar con un fondo nos permite hacerlo con más rapidez”, afirma José Antonio Gómez-Pintado, de Vía Célere.

Hoy el suelo vuelve a tener demanda. Ante la todavía tímida recuperación del mercado residencial, los fondos extranjeros pujan por terrenos para construir promociones de vivienda. “Hay una enorme competencia en el mercado para comprar activos, así que para diversificar inversiones, obtener retornos de dos dígitos y no pasar por procesos de subasta, muchos fondos han entrado en la promoción de vivienda”, explica el consejero delegado de Irea, Mikel Echavarren. No sirve cualquier terreno: deben ser finalistas —listos para ser edificados— y ubicados en grandes ciudades, en especial Madrid, Barcelona y sus áreas metropolitanas.

Al negocio han llegado Pimco, que se asoció con Lar para comprar el número 3 de la calle Juan Bravo de Madrid; Castlelake, que se hizo con varios terrenos de una cartera de la Sareb en la capital; Chenavari, que se alió con Vía Célere para un proyecto en Barcelona, y Kennedy Wilson, que también se dedicará a la promoción de la mano de Renta Corporación, aunque a través de la rehabilitación. “Hemos visto cómo los fondos primero compraban inmuebles en alquiler y carteras de crédito; luego cómo entraban en Socimi [Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria], y ahora ya están en operaciones de suelo”, constata José Antonio Gómez-Pintado, presidente Vía Célere y la patronal Asprima.

El fondo norteamericano Lone Star está siendo el más activo en estas operaciones. Tras adquirir Neinor, la filial inmobiliaria de Kutxabank, se propone ser la mayor firma del sector de España mediante la compra de terrenos. De momento ya ha adquirido suelos por 200 millones y tiene otros 1.000 millones más para invertir. “Hemos apostado por construir una gran promotora y ahora necesitamos la materia prima, que es el suelo”, explica el consejero delegado de Neinor, Juan Velayos.

La llegada al negocio de estos instrumentos requiere de financiación bancaria para levantar la promoción. “Los fondos aportan capital para adquirir el suelo, pero necesitan de la experiencia de un promotor. Suelen optar por buenas localizaciones, por lo que los márgenes pueden estar entre el 15% y el 20%, afirma Jorge Almagro, responsable de inversión residencial de JLL. El promotor también aporta financiación para el suelo, mientras que para levantar la promoción se recurre a un crédito bancario o a un préstamo participativo del propio fondo.

Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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