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Pego (Novagalicia): “Si me llego a marchar antes habría cobrado más”

El exdirector de la caja gallega rescatada asegura que el Banco de España pidió una dotación de 28 millones para indemnizar a cuatro altos exdirectivos

El ex director de Novacaixa declara que cobró menos de lo que le tocaba.

José Luis Pego, exdirector de Novacaixagalicia (NCG) que cobró 7,7 millones de euros indebidamente según la Fiscalía Anticorrupción, defendió este miércoles en la Audiencia Nacional —donde esta semana se juzgan las indeminizaciones millonarias de los antiguos gestores— que todo fue legal. “Yo estoy muy tranquilo en relación a cualquier normativa. Los servicios jurídicos, el Banco de España y el Frob no se opusieron. [Las prejubilaciones ] no podían dejar de pagarse, todos los acuerdos pasaron por los órganos de gobierno. Se pidieron hasta nueve informes y todos concluyen lo mismo”.

El exdirector general de Caixanova y posteriormente de NCG, fruto de la fusión con Caixa Galicia, deslizó varias veces durante su interrogatorio que en la instrucción del caso ha habido errores. Uno de ellos, dijo, y en el que “nadie ha reparado”, es que la fiscalía lo acusa de preparar deliberadamente, junto a los demás ejecutivos, su salida aprovechando la transformación de la caja en un banco, algo que ocurrió en el verano de 2011. Esa es una de las causas que le permitieron terminar su contrato y acogerse a la prejubilación. “Pero el consejo de administración, en enero de 2010 con motivo promulgación de ley de cajas gallegas, ya dice que los cambios que va a introducir en el sistema son causa habilitante para el desestimiento. Yo me puedo ir a mi casa con el 100% de mi retribución fija. Si yo me llego a marchar en mayo del año 2010, cuando me acaban de nombrar director general, las cantidades que percibo por prejubilación y jubilación habrían sido superiores a las cantidades de septiembre de 2011”, aseguró el exdirectivo. NCG recibió un rescate de 9.000 millones de euros y finalmente fue vendida a un grupo venezolano por 1.000 millones.

Pego relató, a preguntas de la fiscal Concepción Nicolás, que desde que se produjo la integración de las cajas gallegas un grupo de inspectores del Banco de España revisaban de forma recurrente la información de la entidad. Hasta diez veces, según su versión, el Banco de España habría recibido información sobre los contratos de los directivos que estos días se sientan en el banquillo. “Una información que solicita fue el impacto económico de un eventual desestimiento. En julio de 2011 [seis meses después de la fusión] yo le entrego en mano al Banco de España el impacto de esos contratos”. En julio […] el Banco de España me pide que vayamos dotando los contratos [con 18,9 millones en prejubilaciones, que se elevan a 28 con la totalidad de los compromisos en los planes de pensiones]. Se aprueba la dotación y ya está”.

Pego basó su defensa en otra idea: que él no quería irse de la entidad. Cobraba 627.000 euros brutos al año y le quedaban 12 para jubilarse cuando la caja se convirtió en banco. Pero fue José María Castellano, expresidente de ONO que tomó el control de NCG con el acuerdo de los órganos de Gobierno cuando el proyecto ya naufragaba, el que le puso palos en las ruedas de su carrera profesional. Según su versión, a principios de septiembre de 2011 Castellano lo llamó y le dijo: “Tengo una mala noticia que darte. No sé cómo decírtelo. Los fondos de inversión americanos, en concreto Elliot, que va a entrar en el capital de la caja, comprándole una participación de 500 millones al FROB. Me han mandado una carta en la que ponen como condición que tú y García de Paredes [director adjunto procedente de Caixa Galicia] abandonéis la entidad. El fondo no tiene nada en contra de tu gestión, pero las cajas tienen mala imagen y quieren caras nuevas”. Pego le advirtió en ese momento que su salida implicaba el pago del 100% de la retribución fija hasta que cumpliese 65 años. “Los contratos están para cumplirse”, contestó Castellano.

Según su testimonio parecía que todo estaba pensado para que la caja le pagase su elevada renta vitalicia. El que fuera supervisor de las cajas en el Banco de España, Pedro Rodríguez, -imputado en otra investigación judicial, en este caso sobre la CAM, según informa Europa Press- le recomendó por teléfono que "fuera egoísta" y se prejubilara dentro de la caja porque en 2011 iba a producirse un cambio de Gobierno y todos los acuerdos alcanzados podían quedarse en papel mojado. "Me dejó muy descolorado", añadió Pego.

Pero las cosas no fueron tan sencillas. Pego defiende que se fue “por causas ajenas a su voluntad”, algo que Castellano no reflejó en la nota de prensa enviada a la CNMV para anunciar su marcha. “Eso no se publicó en prensa. Incluso un medio digital de ámbito gallego llegó a anunciar mi marcha antes de la comunicación oficial”. El 13 de septiembre, NCG aprobó pagarle su liquidación a él y a los directivos Óscar Rodríguez Estrada (691.000 euros) y Gregorio Gorriarán (4,8 millones). Javier García de Paredes se iría poco después con una liquidación de 5,6 millones.

"No conteste a esa pregunta"

El polémico juez Alfonso Guevara no ha dejado de protagonizar anécdotas durante las tres sesiones celebradas hasta ahora del proceso que se sigue en la Audiencia Nacional contra los exdirectivos de NCG. Cuando uno de los abogados le preguntó a Julio Fernández Gayoso, el expresidente, el motivo de la fusión, y este comenzó a explicar que tras el estallido de la crisis las cajas entraron en dificultades, Guevara interrumpió su testimonio con estas palabras: "A la sala le importa un bledo la política económica que pueda obligar a dos cajas a fusionarse. Hasta la canciller Angela Merkel podía obligar". Minutos después, cuando una de las fiscales le preguntó a José Luis Pego si creía que la situación económica de la caja era buena -y por tanto, consideraba adecuadas sus prejubilaciones millonarias-, Guevara la interrumpió visiblemente enfadado: "La pregunta es absolutamente impertinente. No pregunte por qué iba mal la caja. Sino si tenía derecho a cobrar o no". A continuación el juez explicó, a modo de ejemplo, que el sueldo de los funcionarios no debe depender "si al Gobierno le va bien o mal". Y terminó diciéndole a Pego: "No conteste a esa pregunta".

Durante el juicio también ha llamado la atención algunas de las contestaciones que los acusados realizan a las fiscales Pilar Melero y Concepción Nicolás, mostrándose visiblemente molestos cuando estas les preguntan repetidamente sobre un aspecto de la causa o piden más explicaciones. "Eso ya lo he contestado", o "veo que no ha captado la respuesta", fueron contestaciones que dio a las fiscales Julio Fernández Gayoso durante su relato de los hechos.

El propio José Luis Pego, habitualmente muy comedido, arrancó así su intervención, cuando le preguntaron por sus competencias como director de la caja: "Las puede leer usted misma, los documentos donde constan están aportados a la causa". Finalmente el exdirectivo explicó brevemente sus funciones. Aunque eso no impidió que elevase el tono en momentos del juicio, mostrando abiertamente su enfado cuando hablaba de los supuestos "errores", de la instrucción. Incluso tuvo que ser interrumpido por el juez Guevara, que le llegó a decir: "Las ironías a otro sitio".

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