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Las luces largas del programa económico del PSOE

La innovación, la productividad y el capital humano son las prioridades para modernizar la economía ante las próximas elecciones generales.

Pedro Sánchez ha puesto las luces largas frente al cortoplacismo. El líder socialista aprovechó su intervención en el foro de Sitges celebrado esta semana en la ciudad catalana por el Cercle d´Economia, que ya ha llegado a su XXXI edición, para lanzar las líneas básicas de la propuesta económica con las que el PSOE ya prepara las próximas elecciones generales. La línea argumental de ese programa económico, del que es responsable directo el secretario de Economía del partido, Manuel de la Rocha Vázquez, pasa por la modernización de España a través de la regeneración democrática y calidad institucional como base de crecimiento económico a largo plazo.

El partido ha visto reforzado el mensaje con los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del pasado domingo, en las que los electores castigaron la política del Gobierno y alentaron a otras fuerzas. El reto, según Sánchez, pasa por la renovación “sin romper”, pero combatiendo la corrupción, y priorizando la modernización de la economía. Es decir, un cambio de fondo y de forma presidido por la estabilidad y el diálogo y para el que “los socialistas estamos determinados”.

Seguramente por eso, las huestes socialistas, resurgidas pero amenazadas, buscan una imagen de partido reformista que sea cabeza tractora de dicha regeneración. El primer avance pasará por la posición que adopte en los pactos que se avecinan para gobernar ayuntamientos y comunidades autónomas en las que no estará exento de presiones gremiales (léase grandes grupos empresariales). Quizá por eso, Sánchez quiso tranquilizar a los muchos empresarios presentes en Sitges distanciándose del “rupturismo”, pero también subrayando el alejamiento del PP y anunciando iniciativas aclaratorias, como elevar de dos a cinco años el periodo de inhabilitación de altos cargos para evitar las llamadas puertas giratorias (entrar en empresas tras haber servido al Estado) en las que se han visto implicados exdirigentes socialistas o la reforma de la Agencia Tributaria.

Superadas esas presiones, que no son baladí, tocará esa modernización económica. El programa socialista persigue la construcción de un Estado emprendedor en la que se consiga el círculo virtuoso de innovación y tecnología en distintas áreas como la educación, la sanidad, las energías renovables, la rehabilitación de edificios y las smart cities, además de otras tareas. Es decir, un cambio de cultura que, al menos en teoría, ya se sabe de qué va. La obsesión es lograr el aumento de la productividad como máxima prioridad y el capital humano.

Dentro de ese objetivo, juega un papel fundamental el tamaño de las empresas, cuya pequeña dimensión impide abordar procesos de internacionalización. Para mejorar es necesario eliminar obstáculos burocráticos y, en paralelo, la mejor dotación de los recursos humanos, con formación continua e igualdad de oportunidades. Asimismo, lleva parejas potenciar la financiación y fórmulas como el capital riesgo.

También se adentra en la aventura de la modernización de las Administraciones Públicas y la optimización de los organismos independientes. Y en ese intento de regeneración se circunscriben los encuentros con organismos independientes como el Banco de España y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). Al PSOE le interesa especialmente este organismo por su impicación en el marco presupuestario sostenible y en los planes de estabilidad.

A esa idea de modernización responden también las miradas fuera de España para recoger las mejores prácticas como ha sido la visita esta misma semana de De la Rocha a Suecia invitado por la ministra de Empleo, Ylva Johansson. El secretario de Economía del PSOE mantuvo una apretada agenda de reuniones con varios ministros y altos cargos de distintas materias del campo económico y social con el objetivo de conocer en profundidad el modelo sueco en áreas como política fiscal y presupuestaria, política tecnológica y de innovación, mercado de trabajo, pensiones o formación profesional. El viaje coincidió con la celebración del Congreso del Partido Socialdemócrata Sueco, al que De la Rocha Vázquez acudió como invitado extranjero en representación del PSOE.

El responsable del programa económico del PSOE, hijo del diputado del PSOE e histórico dirigente de Izquierda Socialista del mismo nombre, vinculado a la Fundación Alternativas y Economistas Frente a la Crisis y coetáneo de Pedro Sánchez (42 años), ha aglutinado a su alrededor a muchos colaboradores. Además de los portavoces parlamentarios Juan Moscoso y Pedro Saura, las diputadas de Patricia Blanquer, María González y Pilar Lucio y el eurodiputado Jonás Fernández, De la Rocha cuenta con Francisco Blanco, secretario de Economía del PSOE Asturiano, y Maurici Lucena, actual portavoz del PSC en el Parlament catalán. También varios exministros colaboran en la elaboración del programa, como Luis Atienza, Jordi Sevilla y Cristina Narbona, y consulta a menudo a Emilio Ontiveros, Ángel Ubide, Angel Pascual-Ramsay, Alain Cuenca, Santi Díaz Serralde, Jorge Fabra, Julio Rodríguez y José Luis Curbelo, entre otros, para diversos temas (macro, empresas, fiscalidad, energía, medio ambiente, vivienda, industria...). Un equipo diverso para un objetivo concreto.