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Deutsche Bank cerrará un cuarto de sus sucursales antes de 2017

El banco pretende ahorrarse 3.500 euros clausurando 200 locales, después de que sus beneficios cayeran a la mitad

Jain y Fitschen, consejeros delegados de Deutsche Bank, en la presentación.
Jain y Fitschen, consejeros delegados de Deutsche Bank, en la presentación. REUTERS

Deutsche Bank atraviesa una etapa de turbulencias. Hace solo unos días que la entidad accedió a abonar a los supervisores estadounidenses y británicos una multa récord -2.500 millones de dólares, unos 2.300 millones de euros- por haber manipulado durante años los tipos que se usan como referencia para las hipotecas. El mayor banco alemán se embarca ahora en una reestructuración con la que no solo quiere ahorrar costes, sino también perder tamaño para ser más eficiente, estar menos endeudado y mejor gestionado.

Anshu Jain y Jürgen Fitschen, los dos copresidentes del Deutsche Bank, han anunciado el lunes un plan para reducir los costes en los próximos cinco años en 3.500 millones de euros. El primer episodio de la cura de adelgazamiento llega con la venta de su filial Postbank que fue anunciada el fin de semana. Siete años después de haber comprado esta entidad, el Deutsche Bank planea ahora abandonar completamente la entidad cuyo capital controla ahora en un 94,1%. El plan de reestructuración incluye también el cierre en los dos próximos años de 200 de las 750 sucursales con las que cuenta la entidad y la reducción de su presencia internacional. La entidad no ha explicado aún si esta medida se traducirá en despidos entre sus 98.000 empleados a tiempo completo. Lo que sí ha especificado es que no afecta a España.

Pero los planes anunciados por la cúpula del banco no han sido bien recibidos por los mercados. La acción de Deutsche Bank cotizaba a última hora en torno a los 30,18 euros, una caída de 4,3%. Esta tímida respuesta se explica porque algunos analistas esperaban una auténtica revolución en el banco, y se han sentido decepcionados ante los cambios anunciados. En los últimos días se había especulado con que el Deutsche Bank podría segregar completamente la división de banca privada, pero el consejo de supervisión finalmente ha optado por una reestructuración menos radical. La decisión de abandonar el Postbank se tomó en una reunión extraordinaria de la dirección de la entidad el pasado viernes y deberá ser ratificada en la asamblea general de accionistas prevista para agosto.

Los beneficios del Deutsche Bank en el primer trimestre del año, como avanzó ayer la entidad alemana, cayeron a prácticamente la mitad con relación al mismo periodo de 2013. Bajaron de 1.100 a 544 millones de euros, debido sobre todo al impacto de los costes legales por el caso de la manipulación de tipos de interés.

La mayor entidad financiera de Alemania, a su vez, quiere reforzar su negocio digital y pretende invertir para 2020 hasta 1.000 millones de euros en este ámbito. El objetivo final de este cambio de estrategia, que incluye reducir riesgos y acelerar el plan de ahorro, es acabar con los problemas de capital que sufre la entidad.

La crisis financiera llevó a los gobiernos a endurecer la regulación para los bancos y, para cumplir con los nuevos requisitos, el Deutsche Bank debe reducir su cuota de endeudamiento y aumentar su propio capital. Además, el banco se ha visto fuertemente afectado en los últimos meses por distintos escándalos, el más grave de los cuales -el proceso por su manipulación del Libor- se zanjó la semana pasada en EEUU con una multa récord de 2.500 millones de dólares.