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La CNMC aprueba con limitaciones la compra de Canal + por Telefónica

La operadora tendrá que dar acceso a sus rivales al 50% de sus canales 'premium' de cine y deportes y ofrecer a un precio mayorista razonable sus contenidos

Una mujer pasa frente a un cartel de Movistar TV. Ampliar foto
Una mujer pasa frente a un cartel de Movistar TV.

El Consejo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha aprobado con compromisos sometidos a vigilancia la toma de control de Canal + por Telefónica, a través de la compra del 56% del capital social de Distribuidora de Televisión Digital, propiedad del Grupo PRISA (editor de EL PAÍS)

El regulador vigilará el cumplimiento de una serie de obligaciones a las que se ha comprometido Telefónica con el fin de garantizar que sus rivales tengan acceso a los principales contenidos audiovisuales en condiciones que garanticen la competencia. El principal de esos compromisos es la obligatoriedad de que Telefónica de acceso a sus competidores al menos al 50% de todos sus canales premium, tanto los de Movistar TV como los que provengan de Canal +. 

Dentro de esos canales, se incluyen los espectáculos deportivos en directo más demandados —fútbol (Liga, Copa, Champions, Europa League, Mundial y Eurocopa), Fórmula 1, Moto GP, Mundial de Baloncesto,  y Juegos Olímpicos— y los de cine y series de televisión firmados con las seis grandes productoras norteamericanas (Warner, Disney, Sony, Paramount, Fox y Universal) . Los rivales de Telefónica elegirán la parrilla de canales que quieran incorporar a su oferta.

Por otra parte, la explotación en exclusiva de los contenidos que adquiera Telefónica queda limitada a dos años y a determinados tipos de ventanas de emisión, mientras que otras ventanas (como las emisiones en vídeo bajo demanda de películas y series de catálogo) la entidad resultante no podrá adquirir contenidos en exclusiva.

Vodafone y Orange consideran insuficientes las condiciones 

Asimismo, por norma general Telefónica no podrá adquirir derechos exclusivos de emisión que no vaya a explotar. Además, la entidad resultante deberá limitar a tres años la duración de sus contratos de adquisición de contenidos y renunciar a los derechos de adquisición preferente de contenidos. Los compromisos anteriores no serán de aplicación a las producciones propias de la entidad resultante.

La CNMC vigilará el precio mayorista que Telefónica cobrará a sus competidores sobre el principio de orientación a costes, de forma que se garantice un nivel mínimo de rentabilidad para el resto de operadores que comercialice la oferta de televisión en sus paquetes convergentes (fijo, móvil, Internet y televisión). 

Telefónica se compromete a no entorpecer el cambio de compañía de sus clientes actuales y futuros de televisión de pago, tramitando las solicitudes de baja en un período máximo de 15 días para servicios no empaquetados; renunciará a la exigencia y aplicación de cláusulas de permanencia bajo determinadas circunstancias, y no realizará prácticas de recuperación de determinados tipos de clientes durante dos meses desde la solicitud de baja.

Telefónica deberá también a asegurar el cumplimiento íntegro de los contratos vigentes de DTS con otros operadores para que distribuyan su oferta de televisión por satélite, hasta que finalice la vigencia de los actuales contratos. Una vez vencidos deberá prorrogar este servicio durante seis meses, renunciando también a realizar ventas activas a los clientes que contrataron este servicio con operadores intermediarios.

PRISA valora positivamente la operación para centrarse en la educación e información  

En el caso del acceso a su red, Telefónica dispone de la capacidad y de los incentivos (puede cerrar o limitar el acceso a su red y a sus clientes) para reducir sustancialmente la competencia de terceros operadores de televisión de pago por internet.  En este sentido, los compromisos aprobados permiten a estos proveedores de televisión de pago por Internet (IPTV) acceder a los clientes de banda ancha de Telefónica en condiciones que les permitan competir eficazmente.

En el último bloque de compromisos, Telefónica se obliga a prestar un servicio de acceso a su red de Internet en España con capacidad y garantías de calidad suficientes a terceros operadores, garantizando al menos tres rutas de acceso a su red cuya congestión no podrá superar el 80%. Además, Telefónica se compromete a no llevar a cabo técnicas de gestión de red y tráfico en España que puedan degradar de forma discriminatoria el flujo de datos de vídeo o similar de terceros a través de su red de Internet.

Telefónica también negociará en términos equitativos, razonables, transparentes, objetivos y no discriminatorios acuerdos de interconexión a su red de internet, para la entrega del contenido audiovisual a sus usuarios finales de banda ancha fija o móvil.

 La CNMC ha fijado el plazo de vigencia de estas obligaciones para Telefónica en cinco años, prorrogables por otros tres, dependiendo de las condiciones del mercado.

Telefónica presentó en mayo de 2014 una oferta vinculante para la adquisición del 56% del capital social de DTS, propiedad de PRISA, por un importe final de 750 millones de euros. El consejo de administración de PRISA aceptó la oferta de la operadora, y se firmó el acuerdo entre ambas partes el pasado 2 de junio de 2014, aunque supeditado a la aprobación de las autoridades de Competencia. Una vez que concluya la operación, Telefónica tendrá un 100% del capital de DTS, ya que anunció en julio de 2014 la adquisición del 22% que poseía Mediaset España por 295 millones de euros. 

El 25 de febrero de 2015 Telefónica presentó una propuesta de compromisos dirigida a resolver los obstáculos para mantener la competencia efectiva derivados de la operación de concentración.En el marco de la tramitación del procedimiento, Telefónica ha ido modificando su propuesta inicial, hasta que el 14 de abril de 2015 ha presentado la definitiva. Esta propuesta es la que la CNMC ha considerado adecuada para autorizar la concentración.

Críticas de Vodafone y Orange 

Tanto Vodafone como Orange se han mostrado muy críticos con la operación por entender que tendrá un impacto muy negativo sobre la competencia en servicios de telecomunicaciones, ya que no podrán replicar la oferta de Telefónica en los servicios empaquetados de fijo, móvil, Internet y televisión, a través de Fusión TV. De esta forma, los rivales de Telefónica argumentan que se producirá una situación de dominio en la televisión de pago, con una cuota del 85% en ingresos y del 70% en clientes, que contaminará el resto de los mercados de las telecomunicaciones.

En concreto, tanto Vodafone como Orange han pedido que se obligue a Telefónica a abrir a sus competidores al menos un 75% del contenido premium, frente al 50% inicialmente fijado, si bien consideran que la oferta mayorista debería ser por el 100%. También consideran que se debería limitar el plazo de exclusividad de los derechos de televisión adquiridos de los tres años que ha fijado la CNMC desde la primera emisión para evitar que Telefónica fidelice a esos clientes a través de la televisión. Asimismo, Orange pide que se establezca un coste máximo por abonado a servicios de televisión.

Por su parte, Vodafone alega que el concepto de premium es restringido, y debería de haberse ampliado con más deportes y otras productoras (por ejemplo, HBO). Asimismo, estiman que los operadores van a tener que pagar por deportes bastante más de lo que pagan a hora a DTS/Mediapro (en el caso del fútbol), "lo que no parece nada razonable en el contexto de una concentración como la considerada", señalaron en fuentes de la operadora.

PRISA valoró positivamente la resolución de la CNMC, "ya que le permitirá centrarse en el negocio de la educación y la información, con especial foco en el crecimiento en América Latina", indicó el grupo en una nota, en la que señaló que el cierre definitivo de la operación tendrá lugar  en las próximas semanas.

El mercado de la TV de pago 

A datos de cierre de 2014, la planta de accesos de televisión de pago de Telefónica se situaba en 1,88 millones, lo que supone multiplicar por 2,5 la que tenía en diciembre de 2013, debido a la aceptación de Movistar TV, el canal de televisión de la operadora. Por su parte, los abonados de Canal+ ascendían a 1,549 millones, según los últimos datos correspondientes al cierre del primer trimestre de 2015 y un ARPU (ingreso medio por abonado al mes) de 43,1 euros. Según la CNMC, con datos de septiembre de 2014, Canal + lideraba la televisión de pago en España con una cuota del 36%, seguido de Movistar TV, con un 33%, Ono (18%) y Gol TV (5%).

El presidente de Telefónica, Cesar Alierta, aseguró en la presentación de resultados el pasado mes de febrero que su grupo aspiraba a convertirse en el líder de la televisión de pago en español, con un mercado potencial de 600 millones de clientes en España y Latinoamérica, que tienen bajas tasas de penetración. Para ello, además de la compra de Canal +, la operadora está llevando a cabo una activa política de compra de derechos como la Formula 1, el Mundial de motociclismo, y acuerdo con clubes de fútbol como el FC Barcelona.

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