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Las economías avanzadas afrontan una digestión lenta de su deuda

El Fondo alerta de los efectos de la baja inflación y del pobre crecimiento

Las economías avanzadas han ajustado sus cuentas desde 2010 y disponen de un aliado de lujo para pagar los intereses de sus deudas y afrontar los vencimientos, una montaña de dinero inyectado por los bancos centrales que ha reducido al mínimo esos intereses. Pero la digestión se presenta lenta: el Fondo Monetario Internacional no ve con buenos ojos los niveles de pasivo y advierte de que los niveles de inflación son tan bajos y el crecimiento tan mediocre que costará reducir el lastre.

Ese es el mensaje principal del Monitor Fiscal que ha presentado este martes en Washington junto con las previsiones económicas y el informe de estabilidad financiera. El endeudamiento público se mide con relación al producto interior bruto (PIB) nominal, así que si este avanza poco, el peso de la deuda aumenta y, si los precios se estancan o incluso bajan, el pasivo relativo también engorda.

“Pese al ajuste significativo desde 2010 y los intereses de los bonos en mínimos históricos, la media de deuda sigue por encima del 100% del PIB y se espera que baje lentamente en los próximos años”, señala el informe del Fondo.

El organismo ha hecho una simulación del impacto de la baja inflación: si el crecimiento nominal alcanzase un 4% en 2017 en países que ahora tienen avances bajos de PIB y precios, el endeudamiento medio encogería en seis puntos porcentuales del PIB. Y para algunos países (Austria, Bélgica, Italia, Japón y Portugal).

La deuda pública española no se bajará del 100% del PIB hasta 2018, según el Fondo, y en 2020 aún será del 96%. Aunque el déficit público sí caerá drásticamente: al 2,9% en 2016 y al 1,5% en 2020.

El Fondo pide también algo parecido a bañarse y guardar la ropa: vigilar la disciplina de ingresos y gustos pero apostar por estímulos al crecimiento. En general, desde 2014 los esfuerzos de ajuste de las cuentas públicas han menguado a favor de políticas más expansivas. En el caso de la zona euro, la postura es neutral en 2015 y seguirá así en 2016.

“Los países que estén experimentando más restricciones deberían ir en busca de un reequilibrio fiscal más favorable para el crecimiento y de reformas estructurales que estimulen el crecimiento potencial”, señaló Vitor Gaspar, responsable de esta área en el Fondo.