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Mis años de becario

La mayoría empieza su carrera con unas prácticas. Varios profesionales relatan su experiencia

Seis profesionales de éxito comparten su experiencia como meritorios. Algunos llevaron café e incluso hicieron de chófer, pero todos coinciden en que ese periodo formativo fue determinante para sus carreras. La primera capa de pintura de su vida laboral. 

Diana Zaforteza 

Editora

"En aquel momento pensé que no podría haber encontrado un sitio mejor para hacer las prácticas. Carmen Balcells es para mí alguien de quién se puede aprender mucho y por quien tengo una profunda admiración. Dentro del mundo literario es un referente mundial. Es como si quieres ser cocinero y te ponen a aprender con Ferran Adrià.

Diana Zaforteza

Mis años de becario

Fundadora de la editorial Alfabia. Anteriormente participó junto a Enric Cucurella en la creación de Alpha Decay. En su proyecto editorial Lou Reed convive con Faulkner y Pierre Michon.

Prácticas: Agencia literaria de Carmen Balcells.

Tuve que hacer un montón de cosas para las que no estaba preparada y eso fue un incentivo muy grande para aprender. Me dieron más responsabilidad de la que debían y eso me ayudó mucho, en ningún momento sentí que me estuvieran explotando, sino lo contrario: pensé que creían en mí.

Unas buenas prácticas son las que implican de verdad al becario, donde se les dejan opinar, se le dan responsabilidades que no espera y se le hace partícipe del proyecto. Sólo observando se aprende, lo de llevar paquetes a correos o hacer fotocopias es superfluo, lo importante es lo que respiras ahí dentro.

Cada vez que he tenido un becario a mi cargo cuando se va, se va un amigo, alguien que ha formado parte de tu empresa durante un tiempo y al que le deseas lo mejor del mundo”.

Fran Perea

Actor y cantante

"Tenía 18 años y estudiaba Arte Dramático en la escuela La Sala, de Málaga y un día vinieron buscando actores para trabajar en una compañía de bastante peso: Málaga Teatro-Danza. Así entré a una compañía de teatro. Aprendí mucho, pasaba muchas horas en La Nave y solo con estar allí, cerca del actor Tomé Araujo, me fui enterando de cómo funcionaba aquello. Yo no pretendía bailar que era lo que ellos hacían pero me vino muy bien practicar el teatro del movimiento físico”.

Fran Perea

Mis años de becario

Ha compartido escenarios con Ana Belén y Alicia Hermida y rodado bajo las órdenes de Fernando Guillén Cuervo, Antonio Banderas y Emilio Martínez Lázaro. Graba la nueva temporada de la serie B&B De boca en boca (Telecinco).

Prácticas: Compañía Málaga Teatro-Danza.

Me trataron muy bien, aunque aprendí en mis propias carnes que la carga y descarga de material forma parte de la vida de una compañía de teatro, al menos cuando eres aprendiz.

Recuerdo que entonces se sentía muy afortunado por estar allí, lo veía como una gran oportunidad. Con el tiempo sigo estando agradecido a aquella familia que me acogió. Ahora que estoy metido en la producción de obras de teatro me doy cuenta de que el paso por aquella especie de beca me sirvió para saber que las cosas cuestan y que la gestión de una compañía requiere tiempo y dedicación.

En el teatro a los becarios se les llamaba, según cuenta la tradición, meritorios, y así se han curtido los mejores actores españoles. Se aprende mucho y tiene sentido pasar por esa etapa. Lo que no está bien es que se abuse o que la gente tenga 35 o 40 años y siga siendo el becario. Hay una línea muy fina a partir de la cual un becario se convierte en mano de obra barata”.

Ahora traemos a estudiantes de la universidad a pasar temporadas a enTRAMAdos Teatro, la compañía que he formado junto a otros actores como Manuela Velasco. Intentamos que conozcan de verdad cómo funciona este negocio por dentro”.

Cristina Garmendia

Presidenta de la empresa biotecnológica Genetrix y de la Fundación COTEC para la innovación tecnológica

"Era una privilegiada por poder trabajar en los años 80 en un laboratorio equiparable en dotación y presupuesto a los mejores de Estados Unidos. Allí trabajábamos todos muchas horas y todos los días de la semana, la primera, la propia Margarita Salas. El tiempo era oro y había que producir ciencia de calidad para publicar en las mejores revistas. Además de hacer la tesis, aprendí la dinámica de la investigación biomédica que, años después, me sirvió para impulsar empresas biotecnológicas y un fondo de capital riesgo en biomedicina.

Cristina Garmendia

Mis años de becario

Fue ministra de Ciencia e Innovación entre 2008 y 2011. Durante su mandato las becas de investigación se convirtieron en contratos laborales.

Prácticas: Beca de investigación del Gobierno Vasco en el laboratorio de Margarita Salas en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC.

Cuando presenté mi Tesis Doctoral Eladio Viñuela, Presidente del Tribunal, me dijo que debía preparar muy bien la defensa porque no me lo iba a poner fácil. De paso me comentó que tendría que explicarle la frase de Arthur Kornberg (premio Nobel 1959) que había puesto en la portada: “Tener fe es creer en la universalidad de la Bioquímica”. ¡Entré en situación de pánico! Por las noches soñaba con ello. Envié un fax al doctor Kornberg y por suerte me contestó y todo fue muy bien. ¡Pagué la novatada!

Aquella experiencia me sirvió mucho para mi trabajo como empresaria. De hecho, una de nuestras actuales empresas, SYGNIS, que cotiza en el mercado alemán, surgió de una tecnología en la que la profesora Margarita Salas llevaba trabajando décadas… ¡Del CSIC a la Bolsa de Fráncfort!

La Ley de la Ciencia de 2011, aprobada en mi etapa de Ministra convirtió las becas de investigación en contratos. Creo que una persona que trabaja en un laboratorio todos los días durante 4 años, con una dedicación intensa, es un profesional que debe tener un contrato con todas las coberturas sociales. Un periodo de formación en el que se espera una productividad científica suficientemente novedosa como para presentar una Tesis doctoral, no debe realizarse en condiciones precarias”.

Juan Gómez Jurado

Periodista y escritor

"Fui becario un año en el diario ABC. Recuerdo que el primer artículo que entregué, sobre un entrenador del Atlético de Madrid, lo tacharon de arriba abajo con un boli rojo. Aún lo conservo, lo leo y me da cosa. Entonces firmaba con mi nombre completo: Juan (algo) Gómez-Jurado. No pienso decir qué nombre corresponde a algo. Aprendí mucho, y sí, por desgracia también puse algún café.

Juan Gómez Jurado

Mis años de becario

Autor de La Leyenda del Ladrón, El Emblema del Traidor y El paciente, esta última con proyecto en Hollywood. Sus novelas se han traducido a 40 idiomas.

Prácticas: Diario ABC.

Me fue mal en Deportes y acabé en Cultura, allí me acogió Jesús García Calero, que empezó siendo mi redactor jefe y ahora es un buen amigo. Si no hubiera estado un año en una redacción nunca habría aprendido a escribir un reportaje. Luego cuando trabajé como director de comunicación de una institución muy grande me sirvió mucho haber estado del otro lado: Ya sabía lo duro que es hacer guardia en la puerta del Congreso o esperar horas a la salida de la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Sé perfectamente que a los becarios se les explota pero también se les da la posibilidad de aprender.

Siento un agradecimiento infinito hacia todo el que me ha enseñado algo. No tenían por qué hacerlo porque mi paso por allí era temporal, pero esa gente que invierte su tiempo en ti es la que te da las primeras capas de pintura de la vida profesional. El talento no vale nada comparado con el sacrificio, eso lo aprendí siendo becario.

Luego cuando he tenido becarios a mi cargo me he sorprendido haciéndoles su trabajo o llevando yo los cafés. Pero lo hacía por una razón: me parecía más divertido que contestar emails”.

Silvia Serrano

Directora de servicios al cliente de Ogilvy Public Relations

"Cursaba cuarto de Periodismo, y decidí presentarme a la convocatoria de becas de verano de EFE. Me preparé a fondo, en aquella época formarse en un medio así era jugar en primerísima división. ¡Era el trabajo de mi vida! Recuerdo haber memorizado desde los nombres de los primeros ministros y presidentes de toda Europa, hasta la alineación del Real Madrid. Para acceder a estas prácticas había que hacer un examen que contenía preguntas de cultura general y ejercicios prácticos por bloques temáticos: cultura, política, economía…

Silvia Serrano

Mis años de becario

Dirige las campañas de Comunicación y Relaciones Públicas de compañías como LG Electronics, Ford, Generali Seguros, el Parlamento Europeo, Red.es y la Universidad Europea.

Prácticas: Agencia EFE.

Tuve la suerte de trabajar como adjunta al Redactor Jefe de Nacional. Estoy segura de que no fue la mejor noticia de su vida saber que iba a tener a una becaria pegada durante varios meses. Sin embargo, me recibió con los brazos abiertos y trató de ocuparse de mi formación de la mejor manera que su tiempo le permitía.

Mi primera experiencia fue una rueda de prensa por una huelga en el Metro de Madrid. Fui preparadísima: cuaderno en mano, grabadora y el bolso lleno de pilas. Lo anoté todo, pero no entendí nada. Demasiada complejidad y muy poco tiempo. Tenía que lidiar con el manual de estilo: las noticias no podían tener más de cinco párrafos, adjetivos fuera, etcétera. Al menor desliz, te devolvían el texto, y vuelta a empezar.

Afortunadamente nunca me sentí menospreciada. Pero sí me encontré con gente más interesada en quitarse marrones que en mejorar mi formación, aunque eso es inevitable, porque un becario bien dispuesto es un blanco perfecto”.

Jorge Alegre Cebollada

Doctor en Ciencias Bioquímicas, Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares

"Hice mi tesis doctoral trabajando seis años en un laboratorio de la Universidad Complutense de Madrid. La formación como doctor siempre implica hacer tareas ajenas a tu disciplina. En cierto que nunca hice fotocopias ni puse cafés, pero sí tuve que cargar paneles para que otros colgaran sus pósteres en los congresos científicos o si venía un profesor extranjero a visitar el laboratorio me tocaba ir al aeropuerto o a la estación de tren a recogerlos.

Jorge Alegre Cebollada

Mis años de becario

Estudia cómo funciona la elasticidad del corazón. En 2014 fue elegido el mejor Bioquímico menor de 33 años por la Sociedad Española de Biofísica.

Prácticas: Universidad Complutense de Madrid.

Pero casi todo lo que sé lo aprendí en ese laboratorio. Lo que aprendes cuando eres becario te marca para el resto de tu carrera. Es cierto que todo depende de si el destino te pone en un buen o en un mal sitio. Un buen laboratorio para un científico en prácticas debe ser un sitio donde haya amor por lo que se hace e interés por descubrir cosas nuevas y que no lleven una década investigando en asuntos que ya no son interesantes. Y también donde se te cuide y se te dedique tiempo como a alguien que está empezando. En ese sentido hay muchas diferencias entre ser becario en España y en Estados Unidos [Alegre trabajó varios años en la Universidad de Columbia]. Aunque allí tienes más libertad y pueden dar rienda suelta a tu intelecto, aquí se te cuida más y se te trata como a la familia. Aquello es duro para la gente con poca experiencia.

Ahora estoy empezando a tener becarios en el CNIC e intento que saquen algo en claro de su etapa de prácticas. Mostrarle al menos en qué consiste este negocio de la ciencia para que luego decidan si quieren seguir o no por este camino”.

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