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IBM abandona el negocio de semiconductores

La tecnológica evita por muy poco las pérdidas tras pagar a Globalfoundaries para que se haga con esa división

IBM escapó en el tercer trimestre de las pérdidas por solo 18 millones de dólares, un pico comparado con los 4.041 millones que registró hace un año. La tecnológica estadounidense tuvo que aplicar a sus resultados unas cargas de 4.700 millones por la transferencia del negocio de semiconductores a Globalfoundaries, a la que pagó 1.200 millones para desprenderse definitivamente de esa división.

Las acciones de IBM se vinieron abajo un 8% tras conocerse el impacto de esta operación en sus cuentas. Ya la tarde del domingo adelantó que iba a anticipar la publicación de sus resultados a la apertura de Wall Street, para informar a los inversores sobre un hecho relevante para su negocio. El otro detalle que no gustó fue ver que los ingresos cayeron a 22.400 millones.

En este caso, representa un descenso del 4% en la cifra de negocio. Es la más baja, además, en cinco años. Virginia Rometty, su consejera delegada, se declaró “decepcionada” con el rendimiento de la compañía. Explicó que el mercado sufrió una moderación en la demanda a lo largo del mes de septiembre. También hizo referencia a los cambios que está experimentando la industria.

Hace dos semanas, su vieja rival Hewlett Packard anunciaba que partía la compañía para separar el negocio de la computación de consumo del de empresas, y así aprovechar el potencial de crecimiento en los servicios y equipos para la gestión de datos. Es algo que empezó a hacer IBM hace ya una década. Rometty, además, se desprendió en verano de parte del negocio de servidores.

La ejecutiva sí indicó que el rendimiento en las áreas estratégicas -gestión y análisis de datos, seguridad y móvil- está siendo bueno. “Vamos a acelerar esta transformación”, anticipó Rometty, que en su estrategia tiene al supercomputador Watson como un elemento clave del futuro negocio. La salida del negocio de chips le permitirá destinar más recursos al desarrollo de nuevos sistemas.

La tecnológica de Armonk (Nueva York) dejó atrás el negocio de semiconductores hace mucho tiempo. Se limitaba hasta ahora a producir chips muy especializados para algunos clientes y sus propios ordenadores. Pero operar esa división ya no encajaba en la estructura del conglomerado, cada vez más concentrada en los servicios en la nube. "Las cosas cambian porque deben", concluyó.