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A caballo entre el aula e Internet

Crece el número de alumnos que se decantan por la modalidad semipresencial

Menos horas en las aulas y más trabajo autónomo desde casa con herramientas online

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Getty

La modalidad semipresencial, que supone pasar menos horas en las aulas y estudiar de forma más autónoma desde casa, está creciendo en todo el mundo. En el año 2010, los alumnos matriculados en esta variedad representaban el 39%, mientras que en 2013 fueron el 68% del total, según datos de la plataforma especializada en cursos Emagister. En España todavía es pronto para analizar el impacto de esta tendencia. Algunas universidades públicas lanzan por primera vez este curso grados y másteres semipresenciales para adaptarse a la demanda de los alumnos de mayor edad, que deben compaginar sus trabajos con su formación permanente o especialización.

La Universidad de Santiago de Compostela (USC) es una de ellas. Este septiembre ha implantado el grado de Ciencias de la Cultura y de la Difusión Cultural en la modalidad semipresencial, con un 80% impartido vía online, una hora a la semana de clase y tutorías presenciales para los alumnos interesados y todos los exámenes en aulas físicas del campus. Según la decana de la Facultad de Humanidades, Maribel González, el interés de la universidad por esta opción se debe a la caída de alumnos presenciales, que ha descendido un 50% en los últimos diez años en el campus de Lugo, donde se imparte este grado, pasando de 10.000 a 5.000 estudiantes, aproximadamente. “La asistencia obligatoria del Plan Bolonia ha desanimado a muchos estudiantes a matricularse y el hecho de que las ausencias repercutan en la nota final les echa para atrás. Las universidades tienen que reaccionar y dar respuesta a los que quieren estudiar pero no pueden asistir a clase por motivos laborales o familiares”, explica González.

La modalidad semipresencial, que supone pasar menos horas en las aulas y estudiar de forma más autónoma desde casa, está creciendo en todo el mundo

El Ministerio de Educación no dispone de datos del total de alumnos matriculados en la modalidad semipresencial porque la medición se efectúa por centros presenciales y no presenciales. De los 1.561.123 universitarios españoles que cursaron grados, antiguas licenciaturas o másteres en el curso 2013-2014, la octava parte (236.691) se matricularon en centros online, lo que supuso un aumento de 38.000 alumnos en apenas dos cursos. Por su parte, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) sí ofrece cifras: entre 2010 y 2014 ha verificado un total de 466 títulos de grado y máster en la modalidad semipresencial, lo que supone el 11,38% del total (4.095).

 Nuevas necesidades

“El perfil de los estudiantes se está diversificando y nosotros estamos adaptando los programas y la metodología a las nuevas necesidades”, señala Olga Pedragosa, adjunta al vicerrector de ordenación académica de la Universitat de Vic, que este curso oferta tres grados y cuatro másteres en esta modalidad. En el caso de los posgrados, este centro ha registrado un incremento más pronunciado de la demanda en online y semipresencial, ya que, según explica Pedragosa, se trata de perfiles que ya cuentan con una primera titulación y buscan especializarse. Esta universidad, que se acoge a los criterios de verificación académica de la Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya (AQU), considera que un título es semipresencial cuando una tercera parte o más de la docencia total no requiere la presencia del alumno en el centro.

“La semipresencialidad de hoy no es la de ayer. Antes el profesor colgaba los materiales en Internet y el estudiante trabajaba solo. Ahora la metodología está encaminada a que el alumno tenga un papel activo; se le plantea un recorrido y una interacción con el profesor y con el resto de estudiantes”, puntualiza.

Un título es semipresencial cuando una tercera parte o más de la docencia total no requiere la presencia del alumno en el centro

El grueso de la oferta de titulaciones semipresenciales se concentra principalmente en grados de humanidades y ciencias sociales. Los de carácter más técnico, como las ingenierías o los estudios de la rama sanitaria, requieren de prácticas en laboratorio y su adaptación a esta variedad resulta complicada. Según el director académico del Campus Virtual de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), Manuel Gertrudix, sería necesario rediseñar los programas y realizar un análisis minucioso de la metodología, una posibilidad que está sobre la mesa. La Rey Juan Carlos empezó a impartir esta modalidad en el curso 2006-2007, antes de la llegada del Plan Bolonia, y a diferencia de otras universidades, el motivo no fue la pérdida de alumnos presenciales, sino la modernización de la propia institución.

Federico Caro, de 34 años, terminó el pasado julio el grado de Periodismo Semipresencial en la URJC. Cuando inició los estudios tenía 28 años, un trabajo en una empresa de comunicación y poco tiempo para seguir formándose. “No es fácil. Algunos de mis compañeros dedicaban una media de tres horas al día al estudio, pero en mi caso no era posible. Dedicaba losfines de semana y he tardado seis años en graduarme [en lugar de los cuatro reglamentarios]”. A su juicio, lo mejor de esta modalidad es que “no te sientes solo”; las plataformas virtuales y las clases presenciales permiten establecer y mantener vínculos con el resto de usuarios.

Para la vicerrectora de posgrado e investigación de la Universidad Menéndez Pelayo, Pilar Cano, las razones por las que las universidades están empezando a implementar esta modalidad son dos: el creciente número de alumnos extranjeros interesados en cursar estudios en España y los profesionales en activo que buscan especializarse. “La oferta de posgrado tiene que estar viva; la demanda y las necesidades formativas evolucionan. También las metodologías de enseñanza, en las que cada vez están más presentes las TIC”. De los 24 másteres oficiales que imparte esta universidad, un 20% se ofertan en esta modalidad.

La Universitat Jaume I es otra de las que apuestan por esta nueva tendencia. En el curso 2013-2014 cerca de 1.100 alumnos se matricularon en alguno de los 48 títulos que imparten en esta modalidad. “Esta oferta puede suponer un impulso para la internacionalización de nuestra universidad; nos permite captar a alumnos que residen fuera de España, sobre todo latinoamericanos”, apunta la vicerrectora de Estudios, Isabel García.

La Universitat de Barcelona (UB) se decanta por una doble versión: la presencial y la online. A diferencia de otros centros, este ofrece la posibilidad de inscribirse a tiempo parcial, lo que quiere decir que el alumno puede matricularse de menos créditos y hacer su propio itinerario en función de las asignaturas que puede asumir cada curso. “No nos hemos volcado en la modalidad semipresencial porque ya ofrecemos una opción viable para aquellas personas que no disponen de tanto tiempo y deben compaginar sus estudios con otras actividades”, indica el vicerrector de Política Académica y Calidad, Gaspar Roselló. Esta versión permite matricularse el primer año de 40 créditos, en lugar de los 60 reglamentarios, y exige aprobar un mínimo de seis para poder continuar los estudios, frente a los 18 de la modalidad regular. Cerca de un 30% de los estudiantes de la UB optan por esta opción a partir del segundo curso.

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