RESCATE AL BES

Crédit Agricole pierde 700 millones en el Banco Espírito Santo

El presidente del banco francés ha declarado que su entidad fue "engañada por la familia Espírito Santo"

Una mujer utiliza un cajero automático en la sede del Banco Espirito Santo en Lisboa.
Una mujer utiliza un cajero automático en la sede del Banco Espirito Santo en Lisboa.EFE

El banco francés Crédit Agricole considera perdido el 100% de su accionariado en el Banco Espírito Santo tras la intervención del Banco de Portugal en la noche del domingo. Las pérdidas por ese concepto las eleva a 708 millones de euros.

"Fuimos engañados por una familia con quien habíamos creado una verdadera sociedad", declaró el presidente de Crédit Agricole, Juan-Paul Chiffret, en la presentación de resultados de la entidad. Sus palabras se comprenden mejor si se tienen en cuenta que la familia Espírito Santo, tras ser expropiada en 1975, tuvo el apoyo económico casi incondicional del Crédit Agricole para restaurar todos sus bienes.

Descontento del sector bancario por ser obligado a poner dinero en el Fondo de Resolución

Desde 1990, cuando la familia Espírito Santo empezó a recuperar sus empresas, el Crédit Agricole -con el visto bueno del presidente socialista del Francia, Jean François Mitterrand- siempre estuvo a su lado. En el banco contaba con el 17% de la propiedad (aunque en la última ampliación se quedó con el 14,6%) y siempre apoyó a Ricardo Salgado y a su familia (que tenían el 27%). Así que entre los dos grupos se bastaban para mandar en el BES a su antojo.

Ahora el Crédit Agricole dice que se siente engañado, que nunca sospechó de las actividades del BES con el GES (el grupo de empresas de la familia, que ha sido el origen de toda la crisis) y que no descarta emprender acciones penales contra los responsables.

El Crédit Agricole no es el unico damnificado. El tercer accionista, el banco brasileño Bradesco, que tenía cerca del 3%, también ha decidido contabilizar como pérdidas su posición en el BES. Serán unos 160 millones de euros.

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Dos días después de la intervención, se van conociendo más detalles de la mecánica del procedimiento. Por ejemplo, aunque todos los depósitos están garantizados porque han ido a parar al Novo Banco (el bueno), se hace una excepción con los depósitos de los exgestores del BES así como con sus familiares, que se dejan donde están, es decir, en el BES, donde solo quedan los activos malos y bajo la dirección del Foro de Resolución (gestionado por el Banco de Portugal); es decir, la familia Espírito Santo no podrá tocar los fondos que tuviera colocados en su propio banco.

Pero a no todos les pilló el cierre por sorpresa. Ahora se sabe que Portugal Telecom (2% propietario del BES que, a su vez tiene el 10% de PT) retiró todos sus depósitos durante el último mes: 128 millones de euros. Las acciones de PT han sido colocadas dentro de los activos buenos de Novo Banco para su venta en los próximos meses.

En una entrevista televisiva, la ministra de Finanzas, Maria Luísa Albuquerque, reconoció que la medida adoptada era dura, pero la menos dolorosa dada la situación del banco. Si se hubiera dejado caer podría haber arrastrado a todo el sistema económico de Portugal. Después de la intervención estatal, la bolsa de Lisboa lleva dos días seguidos en paz y con números verdes.

El sistema se ha salvado, pero los bancos no están contentos. No fueron consultados y de pronto se han encontrado con que están obligados a poner dinero en el Fondo de Resolución, propietario de Novo Banco. La idea vendida por el Gobierno y el Banco de Portugal es que con la venta del Novo Banco recuperarán su dinero, pero eso significa que se venderá por más de 5.000 millones de euros (los 4.900 millones de capital inyectado más los intereses que hay que pagar por el préstamo). Si, por ejemplo, se vende a la mitad -escenario nada desdeñable- el sector bancario portugués no podría asumir todas esas pérdidas.

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