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NEGOCIOS

Recuperación turística

El sector turístico, el principal generador de ingresos exteriores, volverá a registrar un año excelente

El sector turístico, el principal generador de ingresos exteriores, volverá a registrar un año excelente, tanto en la generación de fondos como en el número de visitantes, que previsiblemente superará los 63 millones, por encima del año pasado, igualmente bueno. España se consolidará así como el tercer destino turístico del mundo y la segunda potencia en la obtención de ingresos. Las estadísticas de mayo reflejan un aumento del 8,2% en las llegadas de visitantes extranjeros, totalizando 21,4 millones. A los extranjeros, este año se unirá un crecimiento de los visitantes españoles, rompiendo la tendencia iniciada con la crisis en 2008. El aumento del turismo nacional, según las previsiones, se situará en el conjunto del año por encima del 10% respecto del precedente. Esa mayor demanda nacional e internacional ya está permitiendo a los operadores elevar sus precios, frente al estancamiento hasta ahora dominante.

Son signos favorables para el asentamiento de la recuperación de la economía española, pero en modo alguno suficientes. En primer lugar, porque esa renovada demanda de los visitantes seguirá estando condicionada por muy modestos ascensos en la renta disponible de las familias, en las que el elevado desempleo y el no menos apreciable endeudamiento desempeñan un papel determinante. En segundo, porque el ascenso de los visitantes extranjeros pierde intensidad y, en todo caso, en los mismos siguen influyendo el riesgo geopolítico que presentan destinos alternativos a los españoles. Por último, porque la oferta dominante de nuestros emplazamientos sigue amparada en precios relativamente bajos, no siempre compatibles con la sostenibilidad medioambiental y preservación, en general, de la calidad. Ambas circunstancias, además, podrían aletargar los necesarios esfuerzos que han de hacer las empresas y las autoridades por mejorar la calidad de la oferta y, en todo caso, por diversificarla.

La reducción de la dependencia del binomio sol y playa a precios bajos es imprescindible. Pero además es factible; España dispone de destinos en los que exhibir atractivos para los visitantes de rentas más elevadas, con mayor capacidad de apreciación de la historia, cultura, gastronomía y arte españoles. Visitantes también más cuidadosos con el medio ambiente. El crecimiento de visitantes a la exposición de El Greco en Toledo es un ejemplo: favorece no sólo el aumento de las visitas a esta ciudad, sino a toda la región. En este punto sigue destacando el descenso de Madrid como destino turístico. Dotada con inequívocos atractivos de la naturaleza mencionada, algo deben estar descuidando las autoridades municipales y regionales para que persista un declive preocupante, que no se registra en otras capitales europeas.

Sería conveniente, en definitiva, que los propios empresarios españoles, lejos de asumir complacientemente esos resultados favorables, abordaran su renovación, asumiendo que los apoyos con recursos públicos serán limitados, asumiendo la diversificación de la oferta con igual contundencia con que los líderes del sector lo hicieron hace años con la diversificación geográfica, incluida una notable internacionalización que ha convertido a algunas de esas empresas en referencia globalmente. La bonanza presente puede tener continuidad si unos y otros no se duermen en unos laureles necesariamente transitorios.