Quitas públicas para evitar la bancarrota

El Fondo pide que el Estado facilite a las empresas la reestructuración de deudas

James Daniel, responsable de la misión para España del FMI, y Paulo Medas, economista del organismo
James Daniel, responsable de la misión para España del FMI, y Paulo Medas, economista del organismoÁlvaro García

Suspender pagos, eso que técnicamente se conoce como acogerse a un concurso de acreedores, suele implicar en España que las empresas acaben desapareciendo, liquidadas o vendidas por partes. En nueve de cada 10 casos el concurso implica el final y el Gobierno puso en marcha en marzo una profunda reforma para facilitar la reestructuración de deudas y hacer más fácil la continuidad de compañías que operativamente era viables, pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) pidió hoy más pasos al frente.

“El Gobierno debería participar también, por ejemplo, permitiendo que las deudas tributarias y ante la Seguridad Social sean reestructuradas a niveles sostenibles si otros acreedores hacen lo mismo, sin dañar el cumplimiento de las obligaciones fiscales”, apunta el informe resumen del Capítulo IV sobre España.

De toda la batería de medidas que impulsó el Ejecutivo de Mariano Rajoy para reducir el número de insolvencias, como reducir las mayorías necesarias para cerrar un pacto de acreedores, incentivas las inyecciones de capital por parte de los prestamistas o fomentar la conversión de deuda en capital, la deuda de las Administraciones Públicas quedaba blindada. El Ejecutivo opina que el impago a la Seguridad Social o a Hacienda muestra que una empresa es operativamente inviable.

El FMI no lo ve así y también pide más ayuda para las insolvencias personales de los pequeños empresarios, ya que las pymes son las que corren más riesgo de no ser rescatadas por sus acreedores, en tanto que resultan menos sistémicas. “Se podría considerar introducir un marco de insolvencia personal que permitiera a los deudores insolventes un fresh-start [comienzo fresco, o borrón y cuenta nueva] después de haber entregado sus activos embargables y tras un periodo considerable de esfuerzo de buena fe para hacer frente a sus deudas pendientes”, señala el documento del Fondo.

“La experiencia en otros países europeos ha mostrado que un marco así puede diseñarse para que también sea de interés para el sector financiero y preserve la fuerte cultura de pago española”, agrega la declaración de los técnicos del FMI.

Al Fondo le preocupa el lento desapalancamiento de la economía española, que equivale a dos veces todo el PIB, y el lastre que supone para la reactivación de la actividad económica, pero medidas que en otros países funcionan de forma habitual, como la dación en pago de un inmueble como forma de liquidar una deuda, en España se han introducido solo a partir de esta crisis y han progresado muy lentamente. Los desahucios de viviendas, que supone la ejecución de una hipoteca pero no implica la cancelación de la deuda contraída, en cambio, han continuado.

Sobre la firma

Amanda Mars

Corresponsal jefe de EL PAÍS en EE UU. Comenzó su carrera en 2001 en Europa Press, pasó por La Gaceta de los Negocios y en 2006 se incorporó a EL PAÍS, donde fue subjefa de Economía y corresponsal en Nueva York. Desde 2017 vive en Washington. Ha cubierto dos elecciones presidenciales, unas legislativas, dos impeachment y un asalto al Capitolio.

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