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Alstom acepta una oferta preliminar de General Electric por su rama de energía

La alemana Siemens también está interesada en comprar la misma división energética de la francesa pero la estadounidense logra imponerse en la pugna

Un empleado trabaja en una turbina, en Rugby.
Un empleado trabaja en una turbina, en Rugby. Bloomberg

La junta directiva del conglomerado industrial francés Alstom ha aceptado estudiar la oferta de General Electric para comprar su división de energía, por la que ha ofrecido 12.350 millones de dólares (8.930 millones de euros), según ha confirmado la propia empresa este miércoles tras las informaciones aparecidas durante la víspera en The Wall Street Journal. También la agencia de noticias Bloomberg había asegurado que la firma francesa iniciará ahora un periodo de conversaciones con el gigante estadounidense sobre la operación.

La aprobación de la oferta por parte de la junta de Alstom fue por unanimidad "teniendo en cuenta los intereses de todas las partes interesadas, incluyendo al Estado francés", según reconoce la propia empresa en el comunicado. "Los activos de los negocios de energía de Alstom y de GE son complementarios, y su combinación permitiría crear una entidad más competitiva para cubrir mejor las necesidades de los clientes. Los empleados de Alstom formarían parte de un reconocido actor mundial, que presta especial atención al desarrollo del talento y a la innovación tecnológica, con el objetivo de acompañar a los grandes clientes a largo plazo", subraya el consejero delegado de la francesa, Patrick Kron.

El domingo el grupo alemán trasladó una simple carta de intenciones en la que proponía intercambiar parte de sus actividades de transporte contra la rama de energía de Alstom, que incluye turbinas para centrales eléctricas, eólica y sistemas de transmisión de electricidad y supone el 70% de su volumen de negocio. Este miércoles se ha concretado que, además de toda la actividad relativa a la fabricación de turbinas de energía y sistemas de transmisión de electricidad, la propuesta de compra también incluye los servicios corporativos y compartidos. En el ejercicio 2012/2013, según el grupo francés, la unidad susceptible de cambiar de manos le reportó unas ventas de 14.800 millones. Según estas mismas cuentas, el precio de adquisición propuesto por General Electric supone multiplicar por 12,2 veces el resultado bruto de explotación y valora la empresa en 11.400 millones de euros.

"Si este proyecto es aprobado y llevado a cabo, Alstom se concentraría en las actividades de transporte ferroviario, donde es líder mundial. Alstom utilizaría la venta para reforzar su negocio de transporte, que contaría con los medios para su desarrollo ambicioso, reduciendo su deuda y remunerando a los accionistas", explica la empresa francesa.

Ventaja sobre Siemens

El acuerdo preliminar da a General Electric mucha ventaja en la batalla con su rival alemán Siemens AG, que se queda rezagada en la carrera por hacerse con la francesa. La compañía alemana también pugna por el control de la división de energía de Alstom, aunque su consejo de administración se ha comprometido a facilitar a Siemens toda la información a la que ha tenido acceso la estadounidense por si quiere revisar su oferta. Una eventual fusión de los negocios de Alstom y GE necesitará la aprobación de varios organismos de la empresa antes de que pueda ser definitivo.

El gobierno francés había aumentado la presión sobre Alstom en los últimos días para evitar la venta de su rama energética al gigante estadounidense. Tras la irrupción en el tramo final de las negociaciones del alemán Siemens, dispuesto a realizar una contraoferta, el consejo de administración del grupo francés parecía dispuesto a darse un plazo de unas semanas para examinar las diferentes opciones, según avanzaban el diario Le Monde y la agencia Reuters. Pero, al final, General Electric se impone. El Ejecutivo por su parte, había pedido al supervisor bursátil, la Autoridad de los Mercados Financieros (AMF), que vigilara que ambas ofertas fueran examinadas con equidad.

Siemens se queda atrás

Siemens había confirmado la mañana del martes su intención de presentar una oferta formal si disponía del tiempo necesario. “La condición previa a esta oferta es que Alstom autorice el acceso de Siemens a su data room y que pueda entrevistarse con sus dirigentes durante un periodo de cuatro semanas”, anunció el grupo a media tarde en un comunicado. 

El nuevo plazo que parecía haber ganado Siemens era también una pequeña victoria para el ministro de Economía, Arnaud Montebourg, muy indignado por las negociaciones secretas entre Alstom y GE y que había manifestado su clara preferencia por la opción de una cooperación franco-alemana. Este mismo martes por la mañana recibió a los sindicatos para informarles “de los detalles de esta operación enmascaradas, realizada a espaldas del consejo de administración y del Gobierno”. Añadió tras el encuentro que el Ejecutivo haría uso de “todos los medios necesarios para defender los intereses del Estado” y que había recurrido a la AMF para “garantizar la estricta igualdad” entre las dos ofertas.

Un caso de Estado

El caso Alstom, empresa emblemática del tejido industrial francés, se ha convertido en un verdadero caso de Estado. La empresa, conocida sobre todo por los trenes de alta velocidad TGV, cuenta con 18.000 trabajadores en Francia, 9.000 de ellos en las actividades de energía en venta. El lunes, fue el presidente en persona, François Hollande, quien recibió uno tras otro a los tres principales actores de las negociaciones: el presidente de General Electric, Jeffrey Immlet, el de Alstom, Joe Kaeser y el de Bouygues, Martin Bouygues, accionista mayoritario.

El Estado francés ya rescató de la quiebra a Alstom hace 10 años, pero en 2006 vendió sus acciones a Bouygues. Pese a no ser ya accionista de peso (Francia mantiene un pequeño 0,99% del capital), la legislación prevé que el ejecutivo pueda exigir garantías a los inversores extranjeros que aspiren a la compra de sectores considerados sensibles. La ley no cita específicamente el sector de la energía, pero sí el de defensa, que podría justificar la intervención gubernamental: Alstom construye por ejemplo las turbinas del portaviones Charles De Gaulle. El grupo, además, depende en gran medida de los contratos públicos, por lo que la buena sintonía con el Estado es importante para su negocio.

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