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DÍA MUJER

La crisis condena a las mujeres a sectores menos productivos y bajos salarios

Una joven coloca material escolar en un centro comercial de Madrid. EFEArchivo Ampliar foto
Una joven coloca material escolar en un centro comercial de Madrid. EFE/Archivo EFE

Las mujeres que han mantenido o encontrado un empleo durante la crisis económica lo han hecho en sectores tradicionalmente con una importante presencia femenina, que son, además, aquellos con una menor productividad y salarios más bajos.

Un informe elaborado por la socióloga Amaia Otaegui, de la Fundación Primero de Mayo (perteneciente a CCOO), indica que las mujeres, pese a igualar (y a veces superar) los niveles educativos de los hombres, se encuentran "sobrerrepresentadas en empleos de baja productividad y con menores remuneraciones".

El sector servicios (comercio, hostelería o administración pública) concentra la mayor parte de los empleos femeninos, aunque las mujeres también se encuentran "segregadas" a los sectores dedicados al cuidado del hogar y de personas (educación, actividades sanitarias y servicios sociales).

Cinco millones de mujeres -de los más de 7,6 millones de mujeres ocupadas a finales de 2013, según la Encuesta de Población Activa (EPA)- estaban agrupadas en estos sectores, lo que muestra la "subutilización de la fuerza de trabajo femenina", según indica el informe.

Además, en los trabajos tradicionalmente femeninos crece con mayor fuerza el empleo parcial, con especial incidencia en las actividades administrativas, de restauración, personales y de venta, lo que implica "una segregación ocupacional".

El empleo con jornada a tiempo parcial ha aumentado en los últimos seis años para ambos sexos, aunque sigue siendo superior en el caso de las mujeres (2 millones) que en el de los hombres (730.000).

Esta modalidad de jornada, incentivada como "supuesta fórmula de conciliación", representa menores ingresos, dificultades en el desarrollo profesional y menor protección social (prestaciones por desempleo y pensiones de jubilación).

La jornada a tiempo parcial influye especialmente entre las mujeres jóvenes ya que para ellas se convierte en un "empleo de destino", mientras que para los hombres jóvenes es un paso o experiencia más en la trayectoria hacia el tiempo completo.

Esta situación tiene lugar porque muchas mujeres jóvenes (particularmente las de menores recursos) se ven obligadas a ocupar empleos parciales como única forma de conciliar trabajo y familia, ante las dificultades para hacer frente al pago de una guardería.

En cuanto al sueldo, el sector también afecta, ya que hay un mayor número de mujeres empleadas en ramas con menores condiciones salariales y económicas y, aun cuando trabajan en sectores "masculinizados" o con importante presencia de hombres, la brecha salarial en detrimento de las mujeres se mantiene.

En general, añade el informe, las mujeres se encuentran sobrerrepresentadas en los tramos en los que los salarios son inferiores y, subrepresentadas en los tramos más elevados.

Empleos más precarios y peor remunerados se traducen en peores condiciones de protección por desempleo y mayor dificultad para incorporarse a otro trabajo, dice el informe, que cita que el 60 % de las mujeres paradas son desempleadas de larga duración y que reciben un 77 % menos de prestaciones que los hombres.

Y es que el desempleo femenino ha experimentado un importante avance en los últimos años, casi igualando, con 2,8 millones de paradas, los más de 3 millones de parados.

En las ramas de empleo tradicionalmente de mujeres, la tasa de paro femenino es mayor debido a la "cadena de discriminaciones" y prejuicios relacionados con la maternidad.

El empeoramiento de las condiciones laborales y salariales, unido a los recortes y al deterioro del mercado de trabajo, aumenta el riesgo de que las mujeres "se desanimen y tiren la toalla", asegura el informe.

En concreto, la tasa de inactividad (población en edad de trabajar que no se incorpora a la población activa) entre las mujeres jóvenes (de 16 a 29 años) supera con margen a la de los hombres, algo que el estudio achaca a que las féminas deciden seguir formándose, aunque también, desanimadas, optan por ser amas de casa.