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Ner Group abre rutas financieras

Su creador, Koldo Saratxaga, une firmas para crecer al margen de los bancos

El fundador de Ner Group, Koldo Saratxaga.
El fundador de Ner Group, Koldo Saratxaga.

Hay alternativas. Si hasta ahora las empresas crecían en función del crédito, Ner Group ha demostrado con hechos que se puede innovar en el campo de la financiación y afrontar planes de expansión o acometer inversiones sin pedir ni un euro a los bancos.

Ekin Ampo by Ner SL, es el ejemplo. La cooperativa Ampo asumirá una participación del 30% en los planes de inversión de Ekin y para darle forma han creado esa sociedad que va a expandirse por México, Brasil e India con una inversión total superior a los 16 millones hasta 2017 para conseguir una facturación de 46 millones. Ekin es una cooperativa con sede en Amorebieta (Bizkaia) con medio siglo de antigüedad dedicada a la fabricación de máquinas y herramientas de alta precisión para el brochado y laminado en frío, y empleará ese año a 420 personas.

Ampo es otra cooperativa del Grupo Ner y, desde Idiazabal (Gipuzkoa) se ha convertido en un referente internacional en fundición de aceros moldeados inoxidables y válvulas de alto valor tecnológico para el sector energético. Exporta el 98% de su producción y tiene 475 trabajadores en Euskadi y 170 en India.

Ampo decidió en asamblea que “el 50% de su flujo de caja” se iba a destinar a invertir en temas relacionados con su actividad, el 17% sería para otras actividades diferentes —en este caso Ekin, pero tienen recursos para escuchar ofertas— y el 33% engrosaría un fondo de contingencia.

“No puede ser que un banco deje caer a 20 personas por 30.000 euros”

Koldo Saratxaga, el impulsor y creador de Ner Group, les convenció de que el dinero que generaba una empresa podría servir para financiar la expansión de la otra, y las dos juntas generar más empleo y beneficios para sus respectivas organizaciones. “Los mismos caminos llevan a los mismos sitios. Hay que innovar, pero en aquellas cosas que nunca se mueven, como las relaciones laborales y personales, la financiación o el aprendizaje”, insiste. Saratxaga, que implantó sus sistemas de organización y de relaciones laborales en Irizar, la fabricante de autobuses del Grupo Mondragón, le dio una vuelta más al sistema y ahora promueve desde Ner, un estilo organizativo basado en las personas y con una orientación directa al cliente. “Nuestro sistema de toma de decisiones es rápido, sin dejar de ser asambleario. Una cosa y otra no están reñidas”, explica.

Su búsqueda de alianzas empresariales va más allá de los Pirineos. Ahora trabajan en un caso en Italia. Entre todas las organizaciones que pertenecen al grupo, cooperativas o no, facturan más de 300 millones de euros al año, tiene presencia en 60 países y, en la actualidad, son alrededor de 1.500 personas. Exportan el 71% a mercados de los cinco continentes y entre sus miembros comparten conocimientos, relaciones, misiones internacionales y redes de comercialización. “No puede ser que un banco deje caer un proyecto empresarial en el que trabajan 15 o 20 personas por un descubierto de 20.000 o 30.000 euros”, critica Saratxaga, “hay que abrir nuevas rutas”.