Brasil dispuesto a un sacrificio aún mayor para garantizar superávit fiscal

El Gobierno brasileño está dispuesto a un nuevo sacrificio, adicional al recorte de gastos públicos anunciado ayer, en caso de que sea necesario para cumplir la meta de ajuste fiscal que se ha impuesto para 2014, afirmó hoy el ministro de Hacienda, Guido Mantega.
"En caso de que sea necesario, haremos un sacrificio suplementario", afirmó el ministro en una teleconferencia con expertos y con la prensa extranjera al ser interrogado sobre si el posible aumento de los gastos en materia de energía puede amenazar el cumplimiento de la nueva meta de superávit fiscal primario.
Mantega admitió que el Gobierno tendría que elevar sus gastos en materia de energía este año en caso de que las presas de las hidroeléctricas no recuperen el nivel de agua adecuado y de que, para satisfacer la demanda, sea necesario mantener en operación las termoeléctricas, significativamente más costosas.
"El Gobierno está preparado para cubrir eventuales gastos adicionales. En caso de que sea necesario haremos un sacrificio suplementario y podremos tener otras fuentes de ingresos no previstas en el presupuesto", afirmó.
Brasil genera la mayor parte de la electricidad que consume en hidroeléctricas, pero la sequía de los últimos meses ha reducido el nivel de las presas a mínimos y obligó al Gobierno a poner en operación centrales termoeléctricas, que se tienen en reserva.
El ministro afirmó que tan sólo en abril, dependiendo del nivel de las presas, el Gobierno sabrá si tendrá que mantener en funcionamiento las termoeléctricas y aumentar sus gastos en energía.
"Pero, si hay necesidad, haremos un esfuerzo adicional para que la meta fiscal del 1,9 % no sea vea afectada. Para que se cumpla puntualmente", sostuvo.
El Gobierno anunció ayer que se ha impuesto como meta terminar este año con un superávit fiscal primario equivalente al 1,9 % de su Producto Interior Bruto (PIB), un ahorro en las cuentas públicas igual al alcanzado el año pasado.
Para conseguir tal meta, el Gobierno anunció igualmente un recorte de gastos 44.000 millones de reales (unos 13.440 millones de euros) de su presupuesto en 2014.
"Con un superávit del 1,9 % conseguiremos, así como el año pasado, reducir la deuda pública bruta y líquida", afirmó.
Mantega dijo que el Gobierno hará todos los esfuerzos necesarios para cumplir la meta de superávit fiscal que se impuso y que considera viable, ya que en años anteriores, en medio de la crisis internacional, consiguió ahorros mayores.
"Antes de que la crisis comenzara tuvimos elevados superávits primarios. En 2008 alcanzamos un superávit del 3,1 % del PIB y en 2009 uno del 2,0 %. Esperamos que en los próximos años, pasado el período de vacas flacas, tengamos resultados más sólidos. Pero lo importante es que, incluso con resultados inferiores, seguimos reduciendo la deuda bruta y líquida", aseguró.
El ministro dijo también que el esfuerzo fiscal se mantendrá incluso en un año en que Brasil tendrá elecciones presidenciales, regionales y legislativas.
El superávit primario, la diferencia entre los ingresos y los gastos públicos sin tener en cuanta lo destinado al pago de intereses de deuda, es utilizado por Brasil como referencia de sus cuentas públicas y de su compromiso con la austeridad fiscal.
Sin embargo, cuando incluye los gastos con intereses de deuda en las cuentas, Brasil históricamente registra déficits públicos.


























































